Con la tecnología HB4 “hay mucho por celebrar”

SUPLEMENTO RURAL 18 de noviembre de 2021 Por Redacción
Los intereses del mercado granario, tanto en Brasil como en nuestro país, cuestionan “con argumentos falaces” este desarrollo biotecnológico nacional que puede ser considerado un hito de la ciencia mundial. Además del trigo, próximamente se aprobaría en soja. Lo analiza un experto en Bioeconomía de la UBA.
HITO. El catedrático Fernando Vilella no tiene dudas en afirmar que la ciencia argentina ha dado un paso trascendental.
HITO. El catedrático Fernando Vilella no tiene dudas en afirmar que la ciencia argentina ha dado un paso trascendental.

Luego de que el Gobierno de Brasil aprobara comercialmente la harina de trigo transgénico tolerante a sequía, proveniente del cultivo denominado HB4, un desarrollo biotecnológico nacional a cargo de la empresa Bioceres y el CONICET, la polémica en los mercados continúa su escalada. Dicha aprobación no alcanza aún al grano ni a la semilla, pero es cuestión de tiempo, incluso para el cultivo de la soja.
Según los investigadores, el trigo HB4 es un hito de la ciencia argentina, un desarrollo público-privado que llevó más de 18 años de investigación y pruebas en el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (CONICET-UNL), liderado por la Dra. Raquel Chan.
Detrás de los cuestionamientos, como los de la Federación de Acopiadores de Argentina y la Asociación de industriales brasileños ABITRIGO, se sospecha que hay intereses comerciales poco claros, por lo que desde el ámbito académico y tecnológico decidieron salir a defender el logro científico.

LA VISIÓN ACADÉMICA
“No debiera ser motivo de un debate político o de posiciones institucionales porque desde hace muchos años todas las administraciones del Estado jugaron a favor de este desarrollo; hay mucho por celebrar porque lo que logró el sistema científico tecnológico argentino con una empresa como Bioceres que pertenece a un grupo de productores nacionales, es motivo de orgullo”, enfatizó el profesor de la FAUBA, Ing. Fernando Vilella, en diálogo con el programa radial ADN Rural.
“El primer paso está dado porque la aprobación de la harina es un aval para el consumo humano directo, en tanto el grano y la semilla tienen por delante en Brasil todavía dos años de pruebas en cada una de sus regiones productivas, pero también será aprobado”, estimó el experto en Bioeconomía y promotor de la investigación científica argentina.

SIN RIESGOS PARA EL CONSUMO
Según explicó el profesional de la UBA, este desarrollo no tiene aspectos negativos, por el contrario, las variedades de trigo HB4 tienen incorporado un gen del girasol que no sólo incrementa la tolerancia al déficit hídrico, reduciendo las pérdidas de rendimiento, sino que se trata de un cultivo seguro para el medio ambiente y para la salud humana/animal. “Este transgénico mejora la huella ambiental a partir de una menor huella hídrica y de carbono y todo ello sin quitarle rendimiento al cultivo en años normales; se trata de un hito de la biotecnología a nivel mundial”, aseveró Vilella.
Al analizar los cuestionamientos desde el punto de vista del mercado, Vilella opinó: “hay intereses muy importantes que no ven con buenos ojos que una empresa con origen en productores argentinos esté generando este liderazgo”. También se lo condena porque se trata de un alimento de origen transgénico, pero “EE. UU. con más de 300 trabajos científicos publicados, ha demostrado que no hay ninguna diferencia entre un producto transgénico y otro no transgénico para la salud humana o animal; existe un prejuicio en este sentido pero convivimos normalmente con transgénicos que incluso salvan vidas, como por ejemplo la insulina que millones de personas se la administran directamente en la sangre, que posee micro organismos transgénicos que recombinó la ciencia para uso humano”. Incluso el mismo Brasil, tiene aprobado alimentos de consumo masivo como la caña de azúcar transgénica y todos sus derivados.

LA DIMENSIÓN COMERCIAL
Vilella también afirma que el rechazo por esta tecnología que se da en la asociación de industrias del trigo en Brasil (Abitrigo), al igual que en el sector comercial exportador de Argentina, se explica en un estatus quo que se quiere sostener por alguna razón. “Los industriales brasileros desean que el valor del trigo argentino siga siendo inferior respecto de los trigos del mundo, porque como se sabe, nuestro país y Ucrania son los países que menor precio tienen ya que no segrega obligatoriamente su producción por calidad, en tanto otros productores mundiales como Australia, Canadá o EE. UU., obtienen en el mercado entre 50 y 70 dólares más por tonelada por hacer esa discriminación de calidad; entonces cuando uno multiplica ese monto por las 10 o 12 millones de toneladas que exporta Argentina, significan unos US$ 600 millones que el productor nacional deja de percibir por su producto”.

SE VIENE LA “SOJA HB4”
Si la polémica por este desarrollo alcanza semejante trascendencia con el trigo, cabe imaginar que cuando se apruebe dicha tecnología en soja, el principal cultivo del país, será aún mayor. “El gen de resistencia a la sequía también está a la espera de aprobación en soja, por parte de China que es nuestro principal comprador de granos y derivados de la oleaginosa, así como Brasil lo es para el trigo”, explicó Vilella.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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