¿Es medido el fútbol Sudamericano...?

Deportes 14 de noviembre de 2021 Por Néstor Clivati
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FOTO NA CON UN PLUS ANIMICO./ Argentina le ganó a Brasil en semis.

Argentina y Brasil ya se han asegurado un lugar para competir en Qatar dentro de un año; en el caso del Scratch lo pudo cerrar con la victoria ante Colombia el ultimo jueves en San Pablo y en el caso del equipo albiceleste, solo un para de puntos lo separan de esta premisa, que ojos vistas, no tiene muchos antecedentes en las ultimas ediciones de las Eliminatorias Sudamericanas.
Tal solvencia es parte de los méritos incuestionables del ciclo que encabeza Lionel Scaloni y otros, acaso menos visibles pero también gravitantes, el pobre nivel de juego del resto de los combinados que participan y que por ejemplo, encuentran en los casos de Colombia y Uruguay, justamente los últimos rivales de los dos popes continentales, una dimensión de decadencia, que le ha facilitado la tarea y permitido a otros pares, acomodarse en un pelotón de cuyas paridades, hablan las posiciones a 5 fechas del cierre de esta disputa, con la salvedad que en el caso de los seleccionados que se van a medir en San Juan el martes, todavía tienen pendiente la decisión de FIFA sobre la disputa o no, del frustrado cruce en el Corinthians Arena.
La pregunta que dejamos como título de este editorial, pretende ser un disparador y no un inductor a una respuesta negativa; la valía del trabajo que viene ejecutando como plan, el cuerpo técnico albiceleste, no solo esta demostrado por las estadísticas, abarca aspectos mas complejos de alcanzar, por ejemplo, la disposición con la que los futbolistas de esta renovación, afrontan las metas que se han establecido como prioridad, después de los dolores de cabeza en tiempos de Jorge Sampaoli.
De adecentar el terreno, se encargo Scaloni con un plan austero pero firme y de lo otro, Lionel Messi, que devolvió con un compromiso renovado e inédito para con la causa criolla, tangibles resultados deportivos a nivel individual primero y en la cohesión grupal, posteriormente.
Los frutos de ese renacimiento en términos competitivos, pueden distinguirse con claridad y desde la épica victoria frente a Brasil en la final de Copa América hace pocos meses, con poco margen para los cuestionamientos, ya que, al haber dado esta nota tan alta, aventó toda polémica respecto del nivel de los adversarios, frente a tan inobjetable consagración.

LE ALCANZÓ CON POCO
¿Qué vimos en el estadio de Peñarol el viernes?
Primero una formación con pocas referencias sin Messi entre los titulares, un mensaje conciliador del cuerpo técnico, para con los fastidios del PSG y después, un rendimiento de juego correcto, que se apoyó en el alto grado de eficacia para administrar todas las variables del juego.
Este perfil casi utilitario, fue suficiente para que Uruguay, ratificara su desflecado momento y le resultara óbice revertirlo, una conducta que sistemáticamente ha repetido a lo largo de esta docena de fechas de Eliminatorias y que después de los resultados del resto de los equipos, lo colocan fuera de la clasificación, sin siquiera, acomodarse en un 5to puesto que le permitirá a alguno de los combinados de nuestro continente, jugar una repesca con un representante de Oceanía.
En consecuencia, volver a esa interpelación del encabezado de la nota, entiendo es menester, frente a ese grado de dificultad en franco descenso que manifiestan casi todos los que compiten por estos lares.
No sería saludable por ejemplo, enamorarse de estos 26 partidos sin derrotas, que acumulan los albiceleste gestionados por Scaloni; la rutinaria agenda de partidos disputados en los últimos dos años, con los elencos vecinos, ha potenciado ese fenómeno, que sustentándose objetivamente, en un juego al que se le va distinguiendo la identidad y la eficiencia, se propulsa también, en las debilidades ajenas.
Casi con un pie en Qatar, debe decirse que se han despejado esas estelas de incertidumbre que acompañaron al nobel entrenador durante la primera parte de su ciclo, una virtud que se ha convertido a su vez, en un alivio para todos, que se suman a las buenas devoluciones periodísticas y de los aficionados, por los resultados observados en la mayoría de los partidos de esta histórica sucesión de victorias y que le han hecho recuperar a la Selección Mayor, el prestigio que se había esfumado.
Frente a este panorama tan auspicioso y sin querer buscar donde no existe la mosca en la leche, dejo abierto a manera de reflexión la intriga que solo se resolverá, cuando los calendarios puedan proponerle otros desafíos mas exigentes, por ejemplo, el del martes ante los brasileños, una revancha mucho más incómoda para la verdeamarela, por las frustraciones que Argentina le dejo plantada en el Maracaná, un especie de trauma, que dicho sea de paso, no parece haber calado tan hondo, si tomamos como referencia las presentaciones posteriores, en el contexto de estas Eliminatorias.
El cuerpo técnico suele expresar con declaraciones moderadas, su satisfacción por este camino recorrido, toda una estrategia de buen sentido, que seguramente se relaciona con la otra fase que todavía resta por desarrollar y que tiene como objetivo final, la puesta apunto para la Copa del Mundo, para lo cual todavía restan muchos partidos y el enigmático designio de la salud de los jugadores.
Aprender a soltarse de Messi y continuar buceando con creatividad en las nuevas figuras que el futbol argentino sigue ofreciendo, como material para la renovación, es parte del secreto.
Una tarea que no ha terminado, de momento.

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