Un cierre con máximas exigencias

Deportes 12 de noviembre de 2021 Por Néstor Clivati
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28 De Paul
FOTO ARCHIVO NA QUE SE REPITA. De Paul viene de convertir ante Uruguay hace pocas semanas.

(Especial para LA OPINIÓN). - Esta noche en Montevideo la Selección Argentina abrirá la última ventana del año, para intentar aproximarse a Qatar y cerrar de manera anticipada, su objetivo de clasificar para ese Mundial que se jugará dentro de un año, en ese exótico país.
La Pandemia redujo el calendario, pero no la cantidad de partidos dentro del territorio de Conmebol, motivo por el cual, las 18 fechas se vienen disputando con frecuencia y en algunos casos, como en anteriores segmentos, de 3 partidos por módulo, algo que ha generado controversias con los clubes europeos, propietarios de la mayoría de los futbolistas nacidos en nuestro continente.
Todavía como parte de éstas disputas, está pendiente nada menos, que el partido entre Brasil y Argentina, que debió jugarse en setiembre pero que encontró en destempladas posturas legales, un obstáculo bochornoso para que se suspendiera luego de haberse jugado un puñado de minutos en la sede de San Pablo y dejar abierto no solo el tema deportivo sino que encendido, otros menos nobles como el de las rivalidades y picardías domésticas, que volvieron a desnudar falencias impropias de estos niveles de alta competencia.
El año comienza a cerrarse para el combinado que dirige Lionel Scaloni y no será de manera distendida ya que deberá ratificar su buen momento, frente a históricas potencias como Uruguay y Brasil, al que recibirá en el estadio del Bicentenario de San Juan, el próximo martes.
Exploremos brevemente esa zona de confort: si mensuramos el nivel de juego y los resultados obtenidos desde el comienzo de las eliminatorias y lo ofrecido por este equipo en la última Copa América, todas referencias cercanas, no hay demasiado margen para la objeción y sin recorrer extremos exitistas, podríamos agregar que estamos presenciando el mejor modelo colectivo de los últimos ciclos de entrenadores.
Estos méritos se apoyan en una base que se va consolidando, pero que necesitan de un mayor rodaje para poder conseguir tales certezas, ya que nuestra selección, todavía no se ha medido con las potencias europeas que fueron quienes, la han relegado en los últimos torneos internacionales y sí en cambio, volvió a recuperar ese reinado regional perdido décadas atrás.
Ese formato de juego que pregona Scaloni, con el agregado de un grupo numeroso de jugadores disciplinados, que renovaron casi por completo el plantel, ha sido determinante para que los resultados se modificaran comparativamente y le devolviera a Lionel Messi, los estímulos de los que careció en otros momentos.
Es decir, esta gestión encabezada por nuestro comprovinciano, no solo cumplió con la premisa asignada de refrescar las convocatorias, sino que además como efecto deseado, reanimó a un hombre fundamental para conseguir ese diferencial, en medio de un panorama de gran paridad en la elite del fútbol.
De manera que en la previa del juego ante el combinado del Maestro Tabárez, y con esas referencias, al optimismo por un resultado positivo, le sobran fundamentos, una situación que no se experimentaba desde una década a esta parte y esto, permite que siga fluyendo la confianza, otro aliado indispensable para redoblar la apuesta.

EL CASO MESSI EN EL OJO DE LA TORMENTA
Estamos viviendo acontecimientos de época en varios niveles, que duda cabe; en un plano inferior, pero logrando amplia difusión planetaria, la salida de Messi del Barcelona para recalar de manera impensada en PSG, es parte de una acción que todavía sus protagonistas, no terminaron de somatizar.
Tiene razón Leonardo, el brasileño manager del equipo parisino, al quejarse por las ausencias del rosarino; también debe dársele la derecha cuando Scaloni, se acredita la legalidad de su convocatoria al seleccionado argentino y porque no, al propio Messi, que maltratado por los calendarios tan agobiantes, decide dosificar esas energías no tan renovables a la altura de su carrera.
Su presencia no confirmada para esta noche, está seguida con una mirada torva y por eso, lo que hasta ayer no merecía ninguna especulación, hoy requiere de una decisión equilibrada y porque no estratégica del cuerpo técnico nacional, para no terminar de armar la tormenta perfecta de un conflicto de celos e intereses.

SIN PAREDES Y CON ACUÑA
A pesar de no contar con la confirmación de la inicial formación albiceleste, la admisión por colocar un equipo que ya se repita de memoria, parece ser una constante de Scaloni. Excepto la ausencia ya anunciada de Leandro Paredes, que viajó para sumarse al plantel en condiciones de rehabilitación y con Messi, en óptimo estado, la formación para jugar ante la Celeste, solo tendría el ingreso de Guido Rodríguez y la ratificación que el Huevo Acuña, se impone en esa disputa por el lateral izquierdo relegando a Tagliafico al rol de sustituto.
Por su parte Uruguay, que solo gano 4 partidos de 12 jugados, tendrá ausencias destacadas entre las que aparecen Edison Cavani, Nicolás De la Cruz, Sebastián Coates y Federico Valverde -este último también suspendido- que atraviesan distintas lesiones que lo marginarán para el clásico con los de Lionel Scaloni.
No obstante, otro que está en duda es el arquero Fernando Muslera ya que sufrió una fuerte torcedura en un dedo de una de sus manos y debió abandonar el entrenamiento del miércoles. Por lo tanto, si no llega, su lugar sería ocupado por Martín Campaña.

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