Todo por un voto

Editorial 23 de octubre de 2021 Por Redacción
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Las elecciones argentinas se transformaron en estos días en la expresión más cabal de "el fin justifica los medios", una frase que la historia atribuye al filósofo italiano Nicolás Maquiavelo pero también al francés Napoleón Bonaparte quien, al parecer, la escribió en la última página del libro "El príncipe", una obra del primero de los nombrados. Simplemente, significa que cuando el objetivo final a alcanzar es importante, cualquier medio para alcanzarlo es útil. 
La clase política exhibe por estos días toda clase de actos reñidos con la moral y la ética. Cuando se pone en juego sus cargos y con ello sus importantes remuneraciones que provienen del aporte de los contribuyentes a través de los impuestos, no tienen límites y están dispuestos a todo. 
Una típica postal de estos días es que los actos de gobierno funcionen, al mismo tiempo, como una actividad de campaña proselitista. No hace falta ir tan lejos para encontrar ejemplos, la Provincia de Santa Fe e incluso la ciudad de Rafaela muestran al Gobernador en su doble papel, como responsable del Poder Ejecutivo e integrante de una de las listas que compiten por escaños en el Congreso nacional. Al mismo tiempo, durante actos como apertura de sobres de licitaciones de obras públicas sentaban en la mesa principal al propio Gobernador con sus compañeros de lista con el pretexto de que además son senadores, uno de ellos en el orden provincial y el otro en el ámbito nacional. Uso y abuso de estas herramientas picardía criolla mediante que ya ni se denuncian de tan comunes que se han vuelto. 
En Rafaela sucede algo similar. De pronto el candidato oficialista para cargos legislativos locales se duplica y triplica para estar presente en todas las fotos posibles, una actividad en el Hospital, en un barrio, en una licitación o un partido de fútbol de una institución que celebra un aniversario y convierte su festejo en una suerte de acto partidario. 
De la misma forma, pequeñas obras son presentadas con una puesta en escena sobredimensionadas. En la misma semana se dieron dos habilitaciones de dos cortos tramos de autopistas en el marco de actos oficiales y de campaña al mismo tiempo. El primero ocurrió en la provincia de Buenos Aires con la presencia del gobernador, Axel Kicillof, para autorizar el tránsito en un tramo de apenas seis kilómetros de la autopista entre La Matanza y Ezeiza. A ese lugar llegaron funcionarios a bordo de helicópteros, aumentando el costo de la ceremonia que se pagan con los fondos de los contribuyentes. Por un puñado de kilómetros un circo oneroso.  
Lo que no termina de comprenderse es el discurso de Kicillof en esa oportunidad, pues entre otras cosas dijo que la obra de la autopista fue esperada por más de 25 años para comunicar el tercer anillo del conurbano bonaerense sin hacerse cargo que la mayor parte de ese período de tiempo el peronismo gobernó el país y la provincia de Buenos Aires. Todavía más, se atrevió a afirmar que "era un cúmulo de frustraciones, de obras que se paraban y tuvo que volver Alberto y Cristina para que esta obra se pueda hacer" sin advertir que el kirchnerismo gobernó entre 2003 y 2015.
En esta región de Santa Fe sucedió una situación similar. Se habilitaron 4,5 kilómetros de la Autopista de Ruta 40 entre Susana y Rafaela. La obra está bien y beneficia a todos los usuarios, en especial a los vecinos de esta ciudad y localidades de la zona. Lo que está mal es el tremendo acto con funcionarios nacionales y provinciales que se organizó sobre el puente de acceso a Susana hace dos semanas. Incluso un ministro de la Nación arribó a bordo de un helicóptero. Todo ese despliegue financiado por los dineros de los contribuyentes por apenas 4,5 kilómetros mientras los funcionarios creen vestirse con el traje de superhéroes. 

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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