El maíz, el nuevo punto de discordia entre el Gobierno y el sector

SUPLEMENTO RURAL 14 de octubre de 2021 Por Redacción
Una medida oficial que contempla a las Declaraciones Juradas para Ventas al Exterior, genera preocupación en productores y empresarios. Desde el Ministerio de Agricultura afirman que las exportaciones no están limitadas ni cerradas, pero las dudas de la agroindustria persisten.
PREOCUPACIÓN

Una resolución de la Subsecretaría de Mercados Agropecuarios, emitida a comienzos de semana, volvió a descolocar a los sectores agropecuario y agroindustrial. La disposición, que fue enviada a los exportadores, sostiene que a partir de ahora “sólo se aceptarán para su registro de Declaraciones Juradas de Venta al Exterior dentro del régimen especial denominado DJVE-30 establecido por el Artículo 13 de la citada Resolución N° 128/19, siempre que las mismas correspondan con operaciones debidamente respaldadas con sus compras físicas y con barcos nominados con fecha estimada de arribo”.
Desde el Gobierno nacional han afirmado que “las exportaciones están abiertas” y que la decisión adoptada “no tiene ninguna implicancia en los mercados de futuros porque sólo rige para la presente campaña comercial”. Y remarcaron: “las registraciones de la campaña 2021/2022 continúan de manera convencional y ya lleva registradas DJVE por 6,12 millones de toneladas”
Mediante un comunicado, el Ministerio de Agricultura recordó que el ciclo de maíz comprende de marzo de un año (cuando se inicia la cosecha) a febrero del siguiente. “En esta oportunidad, a falta de cinco meses para el inicio de la próxima cosecha, la exportación declaró íntegramente el saldo exportable de 38,5 millones de toneladas”. Y desde la cartera indicaron que nueve empresas exportan el 96% de este registro, con volúmenes individuales que van de 1,5 a 5,9 millones de toneladas.
Por eso, insistieron: “no existe limitación ni cepo a la exportación de maíz, cuando Argentina alcanzó un récord de exportación”. Y el Gobierno concluyó: “el productor rural tiene que tener la plena certeza de que es la base de esta cadena de valor y que en ningún momento se actuará con alguna medida que lo perjudique.

DUDAS Y PREOCUPACIÓN
La decisión oficial no cayó bien en los sectores productivos, especialmente en la entidad que agrupa a todos los eslabones de la cadena maicera. “Nos genera una profunda preocupación ya que este tipo de medidas afectan la previsibilidad y el desarrollo de la cadena”, indicó el presidente de MAIZAR, Alberto Morelli. Y agregó: “si es necesario más maíz para transformación de la exportación debemos aumentar la producción, pero este tipo de decisiones no contribuyen para que eso suceda”.
La Mesa de Enlace también se expidió a partir de la disposición adoptada por el Gobierno nacional y, al igual que MAIZAR, expresó su preocupación. “Entendemos que genera confusión y desconfianza en toda la cadena”, argumentaron las entidades. Y advirtieron: “burocratizar aún más el régimen de exportaciones y desalentar la producción son malas señales para un país que necesita desarrollo productivo, generación de divisas genuinas, y producir empleo y trabajo”.
La dirigencia rural consideró que “el sector necesita recuperar el camino de la transparencia de los mercados para restituir la confianza de los actores económicos y mantener la inversión y uso de tecnologías necesarias, a los fines de alcanzar una mayor producción y contribuir al desarrollo de las actividades económicas del país”.
Por eso, destacaron: “esperamos que la experiencia de la que tratamos de salir en la cadena de la carne sirva como antecedente y muestra de que cuando se producen modificaciones por decisiones inconsultas, se generan daños en toda la cadena, afectando a los productores y resquebrajando la credibilidad de nuestro país ante el mundo”.

LAS PÉRDIDAS, SEGÚN FADA
La Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) compartió un análisis sobre las posibles pérdidas que podrían sufrir los productores, en caso que la intervención de la exportación del maíz tenga el mismo efecto que los recordados ROE.
“Sobre un precio FOB actual de US$ 240 y una producción de 58,5 millones de toneladas, podría tener una pérdida de US$ 1.100 millones por año.”, indicaron desde la institución y rememoraron que los ROE provocaron una baja del 8% en el precio del maíz durante los ocho años (2008-2015) que estuvieron vigentes.
“Un menor precio del maíz, por intervenir las exportaciones, genera menor inversión y menos producción, algo que repercute de manera directa en el empleo y en el desarrollo del interior productivo”, advirtieron. Y apuntaron: “también son menos dólares para el país y menos impuestos para el Estado.
Por último, los especialistas de FADA señalaron que no se trata de una medida aislada, sino que se suma a la intervención de la exportación de carne y el temor por el trigo. “Es una sucesión de políticas que lo único que generan es menor producción, menos dólares, menos empleo, menos desarrollo: todo lo opuesto a lo que necesitamos”, concluyeron.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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