El Cristo Redentor celebra sus 90 años como símbolo de paz y bienvenida carioca

Información General 13 de octubre de 2021 Por Redacción
La imponente estructura recibe, desde el 12 de octubre de 1931 en lo alto del Corcovado y con los brazos abiertos en señal de abrazo fraternal, a los miles de turistas que visitan la "ciudad maravillosa".

Ícono indiscutible de Rio de Janeiro y, por qué no de todo Brasil desde su inauguración en 1931, el Cristo Redentor o Cristo del Corcovado es una visita obligada para quien arriba la ciudad desde hace 90 años. En estas décadas de presencia, la colosal imagen puede verse, aún hoy y a pesar de los modernos edificios que parecieran querer ganarle en altura, como un imán blanco pétreo que invita a conocerlo de cerca.
Llegar a su base es, en sí, una aventura que transcurre en combis que parecen serpentear al ritmo de samba siguiendo las huellas del sinuoso camino que lleva a sus pies.
El nacimiento del Cristo Redentor se remonta a 1921, cuando la Iglesia Católica organizó un concurso para construir un monumento religioso para el centenario de la Independencia de Brasil (1822). El ganador fue el ingeniero brasileño Heitor da Silva Costa, quien consagró diez años al proyecto. El artista plástico brasileño Carlos Oswald hizo el diseño final de la estatua, ejecutada por el francés Paul Landowski.
En su base, una capilla contrasta silenciosa para la oración de los creyentes, con el bullicio lleno de asombro de viajeros de todo el mundo que pugnan por sacarse fotos de brazos abiertos o por conseguir un lugar en las barandas de cemento que los separa de una empinada ladera y les regala, entre otras, vistas insuperables de la Bahía de Guanabara, Copacabana, Flamengo, Botafogo y el mítico estadio Maracaná.
El parque Nacional da Tijuca es su hogar desde que fuera comenzado a construir en 1926 por el ingeniero Heitor da Silva Costa, sobre una idea original del presbítero católico Pierre-Marie Boss y la princesa Isabel, planteada en el Brasil Imperial de 1858.
Musa inspiradora de músicos cariocas como Tom Jobim, la estatua y el cerro quedaron inmortalizados en la canción de MPB "Corcovado" del año 1960, que sigue presente en voces y oídos seis décadas después.
Los 220 escalones que llevan a sus pies fueron reforzados, tras diferente reformas, con cuatro escaleras mecánicas instaladas en uno de los "retoques", en el año 2003 y, posteriormente, con tres ascensores panorámicos. En 1973 fue declarado monumento histórico y en 2007, la institución suiza New 7 Wonders Foundation, lo consideró como una de las nuevas "Siete Maravillas del Mundo", tras una votación mundial.
Para llegar al monumento, hay un agradable paseo en tren que, durante veinte minutos, traspasa la Mata Atlántica hasta llegar a la cima del Corcovado. El paisaje es espectacular, lo que hace que el paseo sea algo imperdible para los que visitan la ciudad.
Este martes 12 de octubre, el amigable Cristo del Corcovado cumplió 90 años. La ciudad festejó, con la alegría que la caracteriza y con los cuidados que requiere la pandemia, la longevidad de su monumento más preciado.
La celebración católica, prevista originalmente este martes al pie de la enorme estatua en el cerro del Corcovado, tuvo que trasladarse a la Catedral Metropolitana, en el centro de Río, debido al mal tiempo. "Los cariocas aprendimos a mirar al Cristo muchas veces cubierto de nubes, pero sabiendo que su imagen está allí", dijo el arzobispo Orani Tempesta al celebrar la misa, a la que asistieron el gobernador del estado, Claudio Castro, y el alcalde de la ciudad, Eduardo Paes.
Ubicada a 710 metros de altura sobre el nivel del mar, la estatua de concreto recibe casi dos millones de visitantes por año, pero permaneció cerrada entre marzo y agosto de 2020 por la emergencia sanitaria.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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