Periodistas por la verdad

Editorial 13 de octubre de 2021 Por Redacción
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El estado de tensión permanente describe cómo es la relación entre prensa y poder en la mayoría de los países del mundo, incluso en aquellos donde la libertad es amplia y se asienta en una sólida estructura legal y marco cultural, es decir donde la tradición es que la información y la transparencia fluyan sin obstáculos como insumos vitales para el mejor funcionamiento de una sociedad. Estados Unidos o democracias maduras de la vieja Europa transitan tormentas entre periodistas y funcionarios de tanto en tanto, no hay que asustarse por ello. 
La Argentina misma experimenta contrapuntos entre los ecosistemas de la política, las instituciones republicanas y el periodismo, aunque cabe reconocer una anomalía vinculada a la politización de los medios y la aparición de lo que se ha dado en llamar periodismo militante, una figura controversial que a veces pareciera relajar el método periodístico en función de las operaciones de prensa a favor o en contra de determinados actores del poder simbólico o real. La reciente amenaza con dosis de sarcasmo del ministro de Seguridad de la Nación hacia un reconocido historietista es un nuevo ejemplo de este vínculo tensionado, aunque se acerca peligrosamente a una precipicio al que se puede caer sin posibilidad de volver atrás. 
A nivel mundial esas tensiones pueden ser más altas en otros países. La decisión de otorgar el premio Nobel a la Paz a los periodistas María Ressa, de Filipinas y Dmitry Muratov, de Rusia, por sus esfuerzos para salvaguardar la libertad de expresión que es una precondición para la democracia y la paz duradera constituye una muestra sobre la importancia de la prensa libre y el coraje de aquellos que abrazan la profesión de informar y opinar pese a los riesgos latentes. La anterior oportunidad que se concedió el Nobel de la Paz a un periodista fue en 1935, al alemán Carl von Ossietzky por sus reportajes sobre un programa de rearme que Alemania mantuvo en secreto entre las dos guerras mundiales.
La presidenta del Comité Noruego del Premio Nobel, Berit Reiss-Andersen destacó que Ressa y Muratov representan a todos los periodistas que defienden los ideales de la prensa libre en un mundo en el que la democracia y la libertad de expresión se enfrentan a condiciones cada vez más adversas. El periodismo libre, independiente y basado en hechos sirve para proteger contra el abuso de poder, la mentira y la propaganda de guerra agregó la máxima autoridad del Comité.
Ressa y Muratov fueron seleccionados de entre 329 candidatos, entre ellos la joven activista del medio ambiente Greta Thunberg, el encarcelado disidente ruso Alexei Navalni y la líder de la oposición en Bielorrusia Svetlana Tikhanovskaya.
María Ressa, que es cofundadora del sitio noticioso Rappler, fue elogiada por el comité por usar la libertad de expresión para denunciar el abuso de poder, el uso de violencia y el creciente autoritarismo en su país de origen, Filipinas. Mucho de su trabajo se ha enfocado en la polémica y violenta campaña antidrogas del presidente filipino, Rodrigo Duterte, a la que el comité Nobel tildó de asesina, como una estrategia que se asemeja a una guerra contra la propia población por el gran número de muertes. Además, a través de Rappler, Ressa también ha documentado cómo las redes sociales están siendo utilizadas para propagar las noticias falsas, acosar a los opositores del gobierno y manipular el debate público. 
Por otra parte, el comité dijo que Muratov, cofundador del diario independiente Novaja Gazeta, durante décadas ha defendido la libertad de expresión en Rusia bajo crecientes condiciones adversas. Novaya Gazeta informa de manera regular sobre las acusaciones de corrupción y abuso oficiales en Rusia. Seis de sus reporteros han sido asesinados, incluyendo Anna Politkovskaya, lo que refleja las precarias condiciones en que se desarrolla el periodismo en Rusia. 




Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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