Bomberos Voluntarios Cordobeses y la desigual pelea contra el fuego

Notas de Opinión 09 de octubre de 2021 Por Redacción
Se trata de hombres, mujeres y jóvenes que dejan sus familias, tareas, comercios, estudios, talleres u oficios (¿… lucro cesante?) para combatir las llamas… cuándo, cómo, dónde y hasta que sea necesario.
FOTO LA VOZ INCENDIOS. Bomberos cordobeses enfrentan las llamas en el norte cordobés, en el inicio de la semana.
FOTO LA VOZ INCENDIOS. Bomberos cordobeses enfrentan las llamas en el norte cordobés, en el inicio de la semana.

Por Roberto F. Bertossi *

Por estos días, nuestros bomberos voluntarios se juegan sus vidas batallando en desigualdad de condiciones y sin pertrechos apropiados suficientes (vg. logística, aviones hidrantes, etc.) contra los fuegos que afectan cíclicamente y con creciente fiereza al territorio provincial.
Esta vez, mas focalizadamente, en los suelos y el paisaje de nuestro empobrecido e indefenso norte cordobés, una tragedia ígnea que ya se cobró tres vidas humanas.
Ante ello resulta justo y necesario poner de relieve nuestra grave desconsideración con nuestros bomberos voluntarios, dada su “voluntaria” disponibilidad vital, absoluta, permanente e inmediata harto probada, su arrojo, valentía y heroísmo; la hidalguía de su noble temperamento, grandeza de espíritu y generosidad sin intermitencias, todo lo cual habla de mezquindades del poder e ingratitudes sociales como de cierta indignidad civil y conciudadana que hemos naturalizado.
Los titulares de semejantes destrato públicos y privados, son al fin y al cabo quienes, magnánimamente, están logrando en la medida de lo imposible, salvar vidas, fauna, biodiversidad, recursos naturales (vg., flora, biomas, biósfera, etc.), propiedades y los propios ´cimientos ecológicos´
¿Cómo puede ser eso?, ¡Qué escándalo… es del todo injusto, inmoral y ojalá cambie!
Agrava e incrementa nuestra deuda e ingratitud, la implícita influencia de valores y actitudes solidarias ejemplares de los bomberos voluntarios sobre la conducta y el comportamiento humano en la sociedad; valores, gestos y actitudes sostenidas, definitivamente invalorables e insuperables.
A todo esto, ¿Qué más hace falta que hagan, ofrenden y demuestren nuestros Bomberos para activar con trámite exprés la legislación necesaria, apropiada y suficiente para viaticarlos diariamente, para remunerarles mensualmente y asegurarles un retiro decoroso (no como el actual) para cada uno de estos ciudadanos que trabajan en condiciones cada día más expuestas, extremas e inmanejables?
Se trata de hombres, mujeres y jóvenes que dejan sus familias, tareas, comercios, estudios, talleres u oficios (¿… lucro cesante?) para combatir las llamas… cuándo, cómo, dónde y hasta que sea necesario.
¿Cuántos bomberos en algún cumpleaños, festejo o adversidad familiar, nochebuena o año nuevo, en lugar de pasarla con sus familias y amigos, tienen que estar en la primera línea y al frente del combate ígneo, manteniéndonos a salvo de este, aquel u otro incendio, cada vez más feroces e inclementes?
Su servicio, entrega y ofrenda personal sin reservas, deben ser generosamente reconocidos en términos institucionales; su La provincia, la nación, los municipios, cooperativamente, deben hacerse cargo con premura, haciendo justicia con semejantes merecimientos propios de verdaderos ´héroes vivientes´
Lo cierto es que, todos estamos admirados, conmovidos, asombrados y orgullosos de nuestros bomberos, pero con eso, con medallas, diplomas, espacios
Un viejo apotegma sabiamente consigna y advierte que “el interés es la medida de la acción” En la víspera el Senado nacional aprobó “por unanimidad” la creación del “Día Nacional del Kimchi en la Argentina” o gastronomía de Corea.
Entonces enoja y cuesta admitir que, por ahora, las cosas aún son cómo no deberían ser, cuando la escala de valores y consideración institucional son ajenas y adversamente extravagantes para los urgentes e importantes intereses y derechos de la gente.
Por último, toda conciencia de ciudadanía como virtud cívica urge activar responsabilidades y deberes tanto institucionales, personales, como profesionales y comunitarios. Esta, y no otra, es la mejor garantía de la consagración de los derechos, como emanación natural del entrecruzamiento de los deberes de todos. Ese es el horizonte de una civilización cooperativa de sujetos éticos para la cual, en este caso, el cabal reconocimiento, la segura protección y una digna estimación concreta de nuestros bomberos, no debe esperar.

(*) El autor es experto CoNEAU / Cooperativismo.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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