Quién es “Nadie”, el turco que le saca rédito a la crueldad

Información General 08 de octubre de 2021 Por Marianela Insua Escalante
A los 46 años, Köksal Bektaşoğlu es uno de los personajes más famosos y misteriosos que han dado las redes sociales
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FOTO. INFOBAE.

Si no te llegó en forma de sticker habrá sido como un gif. O seguro alguien te mostró un video suyo en TikTok. Nadie se salva del embrujo de Nadie, el apodo con el que el turco Köksal Bektaşoğlu llegó a las redes sociales. Su extraño encanto de freak, sus caras desencajadas, las comparaciones incómodas con otros personajes grandotes, su mal humor que siempre termina en patadas… Todo en el universo de Nadie es extraño e incómodo, pero desde que se hizo famoso pocos pueden resistirse a su magnetismo.

Köksal Bektaşoğlu es un producto de Internet: de ahí salió su sobrenombre -Nadie-, y de ahí también su público ávido de nuevas aventuras. Este hombre bajito puede aparecer conduciendo un autito de juguete o pateando a un montón de jugadores de fútbol en su propio club después de un partido. Las risas que provoca no dejan de ser un poco crueles: todos se ríen porque es un señor pequeño que se hace el loco, como si fuera un nene. Lo cierto es que Köksal tiene 46 años y fue boxeador en alguna otra vida, aunque su registro audiovisual comienza cerca de sus 40.

 


Poco se sabe sobre esta persona, pero todo está en la web. El sitio español YouTubers, por ejemplo, recopila datos bastante exactos sobre los números del influencer en YouTube al día de hoy: tiene 1.270.000 suscriptores en su canal, lleva 462.324.619 reproducciones de video y se inscribió en la plataforma en el año 2013. Podría decirse que Köksal se hizo famoso cuando en 2015 empezó a circular un video en el que se lo veía atacando a un hombre en la calle. Las reproducciones se multiplicaron por millones y su canal repuntó. El boom encontró lugar primero en Turquía, su país natal, y luego se fue extendiendo al resto del mundo. Todos quieren saber algo de su día a día y esperan verlo en acción.

El dinero que supuestamente gana por sus reproducciones es bastante más que un sueldo medio en Turquía. ¡A Nadie le va muy bien! Pero tampoco es millonario. Según la web que mide su éxito en YouTube, el patrimonio de este personaje podría oscilar entre los 155 mil y los 932 mil euros. Y por mes estaría superando los 8 mil, aunque se desconoce si tiene un mánager o una agencia que le lleve la carrera.

Este youtuber turco causa fascinación por su pequeñez, como hace siglos Diego Velázquez se subyugaba con los enanos de la corte del Rey Felipe IV. Aquellos bufones, que tenían la misión de entretener a los monarcas y que el pintor español retrató con soberbio talento, no distan mucho de lo que Nadie produce en su audiencia: los saca de la rutina. La culpa que brillaba por su ausencia en el Barroco tampoco aparece en la actualidad: pocos se preguntan si está bien reírse de alguien solo porque es diferente. Pero si el turco es adulto y sabe lo que hace, ¿está mal?

En el canal de historia de National Geographic se hace mención a los enanos que integraron las cortes de los faraones egipcios, mucho antes de la llegada de la Edad Media. Allí se describe que los enanos que atendían al faraón estaban divididos en dos grupos, cada uno de los cuales se ocupaba de tareas muy concretas: “Por una parte estaban los nmiu, que cuidaban de los animales domésticos reales, de la comida y la ropa del rey, e incluso fabricaban joyas. En cambio los dng no eran personas con enanismo, sino pigmeos, un grupo humano procedente del centro de África, de baja estatura”. También se destaca que estas personas llegaban a ocupar altos rangos dentro de la sociedad, no eran discriminados ni menospreciados.

¿Hubiera llegado tan lejos el turco Köksal Bektaşoğlu de no haber sido por su condición de enano? ¿Causaría la misma gracia si dejara de ridiculizarse de forma constante frente a otras personas y situaciones bizarras? ¿Estaría paseando por Dubai esta semana mientras todos los demás vemos sus videos entre la sorpresa y la inquietud? Probablemente, no. Los siglos pasan, las plataformas cambian y el hombre evoluciona, pero el embrujo por lo que es diferente permanece.

¿El hombre, evoluciona?

(INFOBAE)

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