Planes que no funcionan

Editorial 08 de octubre de 2021 Por Redacción
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La política antiinflacionaria que han diseñado los sucesivos gobiernos no logró en ningún momento contener la velocidad en la que avanzan los precios, en especial de alimentos y bebidas. En este país pasamos de negar el problema a partir de la manipulación estadística durante el gobierno de Cristina Kirchner hasta la simplificación y subestimación del mismo por parte de Mauricio Macri, quien antes de recalar en la Casa Rosada había expresado que eliminar la inflación será la cosa más simple que tenga que hacer si soy Presidente.
Lo cierto es que la inflación está vivita y coleando sin ninguna vacuna a la vista que pueda reducir sus efectos sobre el bolsillo de la mayoría de los argentinos. El economista Damián Di Pace, de la consultora Focus Market, enumeró los 18 programas o acuerdos de precios que aún están en vigencia con la premisa de al menos evitar que los valores de los bienes y servicios se descontrolen aún más. En declaraciones a Radio Mitre, el especialista en consumo, mencionó los programas Precios Cuidados y Precios Máximos, quizás los más conocidos de este tipo de iniciativas, la Canasta Ahorro en Ferias Populares, el Súper Cerca: Canasta de Precios Congelados por 180 días en locales de cercanías, el Acuerdo Precios Lácteos en Precios Cuidados, el Acuerdo para mantener precios de insumos de petroquímica en la industria hasta Fin de Año, el Acuerdo de Precios con Fabricantes de Electrónica hasta 31 de Octubre, la Canasta Cortes de Carnes Económicos, el Mercado Federal Ambulante, el Sistema Informativo para la Implementación de Políticas de Reactivación Económica (SIPRE) para detectar desequilibrios de precios entre los eslabones de una cadena de valor, el Sistema de Fiscalización de Rótulos y Etiquetas (SIFIRE), la Ley de Góndolas con exhibición especial de Precios Mínimos, el Acuerdo con empresas de la Construcción para garantizar provisión de materiales, las Multas y Sanciones a Empresas, el Congelamiento de tarifas, los Precios Máximos de la Industria Farmacéutica, la ley de baja de tarifa de gas y finalmente la estrategia de retrasar el tipo de cambio oficial. 
Con una inflación acumulada en los primeros ocho meses del año que supera el 32 por ciento, está claro que se trata de una batería de herramientas que no han dado resultados. Si Cristina Kirchner advirtió este año que había funcionarios que no funcionan en el gabinete nacional, podría afirmarse que los programas de control de precios no funcionan y están lejos de hacerlo. 
Los estudios de opinión advierten que la inflación y la pérdida del poder adquisitivo se ha transformado en la principal preocupación de los argentinos. En los últimos tres años, el salario ha resignado en promedio un 30 por ciento de su capacidad de compra. Trabajadores, jubilados, beneficiarios de planes sociales e incluso las empresas forman parte de un país cada vez más empobrecido que en lugar de acercarse a la salida del túnel, se aleja. Sin rumbo, sin plan, sin programa, el Gobierno nacional solo desespera por cuestiones electorales sin enfocarse en los dolores de cabeza de la gente. Un Presidente que sale libretita en mano para reunirse con grupos de vecinos para conocer de primera mano las necesidades insatisfechas no es lo que necesita la Argentina. Su rol debe ser el de un líder de un gobierno dedicado a buscar políticas que impacten positivamente en la calidad de vida de las personas y si eso requiere la búsqueda de acuerdos con sectores de la oposición, que no dude en sentarse primero en la mesa de negociaciones para recrear el mejor clima de convivencia política. 
Tal como marchan las cosas, ser optimista es una misión poco menos que imposible. Oficialistas y opositores se mantienen en mundos distintos sin atender las demandas de la población. Pelearse como perros y gatos parece ser la única consigna. 

 

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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