Dirigencia sin confianza

Editorial 07 de octubre de 2021 Por Redacción
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No es una novedad que la dirigencia política argentina tiene mala fama, en parte porque el pasado la condena y además porque el pobre presente del país refleja lo que no supieron o no quisieron hacer. La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, se atrevió a fabular en 2015 durante un encuentro de la FAO, el organismo de Naciones Unidas a cargo de los problemas de alimentación, que el índice de pobreza de la Argentina se ubicaba por debajo del 5% y el de indigencia, en 1,27%. En esa misma época, durante la campaña electoral el candidato Mauricio Macri instaló como bandera o eslogan de su futura gestión en la Casa Rosada la consigna pobreza cero. Seis años después de aquellas declaraciones, la Argentina está inmersa en una situación social delicada con entre 40 y 50 por ciento de sus habitantes pobres. Este indicador por sí mismo marca el rotundo fracaso de la dirigencia política y no hay relato que pueda maquillar este drama humanitario. 
Hoy día se asocia la actividad política a valores negativos, como la corrupción, la impunidad, el enriquecimiento ilícito a partir de dietas abultadas y cajas negras que escapan de la luz de la transparencia. Por eso no sorprende que los argentinos tengan escasa confianza en la dirigencia y en el futuro de la economía, conclusiones que presenta una encuesta de la consultora Management & Fit realizada entre el 27 de septiembre y el 1 de octubre con una muestra de 2.200 casos en todo el país. 
La primera pregunta del sondeo fue ¿cómo considera que está la situación económica nacional en comparación con un año atrás? Y, la respuesta fue contundente: el 64,9% de los encuestados afirmó que se está peor haciendo hincapié, más de la mitad, que en realidad, se está mucho peor que en el año 2020. ¿Quién cree usted que es el principal responsable de esto? se le preguntó a los consultados. En este ítem el 39,4% de los encuestados cree que los gobiernos son los responsables de la inflación y un 37, 9% opina que los culpables son, todos por igual, involucrando en su respuesta a los políticos, empresarios y sindicalistas. 
La percepción de la gente es que se vive peor durante el 2021, con las aperturas graduales y el comienzo de la nueva normalidad en ciernes, que durante el paralizado e improductivo 2020. En este escenario, las alarmas de la dirigencia deberían sonar con más fuerza si leen e interpretan correctamente, los resultados de la siguiente pregunta ¿cómo considera que la situación económica del país estará en los próximos meses? Mientras que el 25,7% piensa que el país estará peor hay un porcentaje más grande de pesimismo que llega al 31,7% que avizora que la nación estará mucho peor sumando un cúmulo de opiniones desesperanzadas del 57,5%. 
El trabajo muestra que a medida que la actividad retorna a parámetros que intentan imitar la vida anterior al Covid-19, la preocupación mayor de la economía es el costo de vida al alza. Luego, aparecen otros males a resolver, como por ejemplo, la corrupción (25,6%); la inseguridad (13,1%); la pobreza (12%); la desocupación laboral (9,3%), entre otros. En el relevamiento se consultó sobre la incidencia de los impuestos nacionales, provinciales y, hasta, municipales. El 78,6% opina que la carga impositiva en su conjunto es alta o muy alta. 
Para muestra basta un botón. Tras la derrota oficialista en las PASO, una encuesta de Giacobbe y Asociados que consistió en una consulta telefónica de 2.500 casos entre los días 22 y 24 de septiembre pasados, reveló que la imagen positiva del Presidente Alberto Fernández alcanzaba el 17,5% y la negativa era de 68,2%, mientras que la de la vicepresidenta Cristina Kirchner, llegaba a 22 y 70,3% respectivamente. Nada más que agregar. 

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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