SENSACIONES Y SENTIMIENTOS

Sociales 05 de octubre de 2021 Por Redacción
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TRISTE DESPEDIDA A LAS TARJETAS DE SALUDO

POR HUGO BORGNA
Se puede decir que son las tatarabuelas de las tarjetas que, hasta no hace demasiado tiempo, hemos conocido. Liberadas y aéreas, llevaban la carga de importantes deseos, apoyados y soportados, en heroicos cartones con intención de ser palomas.
El texto propiamente dicho, en el dorso del paisaje, se iniciaba con “Desde este hermoso lugar…” Muy pocos recordamos aquéllas que, en un discreto blanco y negro, hacían saber del esplendor y felicidad de viajar a los queridos destinatarios que, por lo general, debían levantarse a trabajar diariamente mirando el paisaje de su patio.
Como el tiempo pasa rápidamente (y es veloz) mantuvo la esencia de las cosas y los hechos sin que las generaciones se dieran cuenta. Los saludos en papel ganaron un apreciado espacio desde el momento en que los Pintores con la boca y el pie -históricamente los Pintores sin manos- hicieron conocer su ofrecimiento de almanaques y pinturas en distintos tamaños. La respetable tarea de esos artistas del pincel daba una oportunidad muy sentida de colaboración y apoyo en todos los sentidos y, naturalmente, de valoración por el esfuerzo adicional que significa desarrollar arte en esas carenciadas circunstancias. Se notaba con ello que el modo de presentación de bellos mensajes en forma gráfica y portable continuaba su vigencia.
Pero entonces la reciente tecnología tenía mucho para decir y mostrar.
Sin que se percibiera algún anunciador batir de alas, llegaron palomas electrónicas en forma de correos, que no necesitaban papel ni ramas como apoyo: verdaderos mensajes del cielo desde una imperceptible nube hasta muchas (muchísimas en verdad) pantallas simultáneamente.
(El lector atento -todos los lectores lo son- habrá notado que la secuencia de hechos está descoordinada e incompleta. Además, le anticipamos que en próximas líneas hablaremos de watts app; todo eso debido a la vertiginosidad de los cambios. Nos gustaría tener más tiempo para asimilarla pero, como dice alguna gente para conformarse, “es lo que hay”. Volvemos ahora al artículo propiamente dicho).
Habíamos quedado en los incorrectamente traducidos como “imeils” (electronic mails). Para algunos fueron, familiarmente, “emilios” y mediante ellos la tecnología barrió con todo lo previsible en cuanto a superación de los modos anteriores.
El tangible papel, la emblemática paloma -incluida la que se equivocó- y ese paisaje, que se veía mejor en las postales compradas en lugares turísticos que en la fotografía de nuestra propia cosecha, quedaron entonces sin oportunidad para competir como elemento de saludo, aunque sí en las emociones de viejo cuño que, quien sabe por qué, nunca nos abandonan.
Un día notamos que los libros ya no venían con señaladores. No nos llamó la atención: estábamos tan atentos a aprender el uso de la mensajería mediante el teléfono móvil, que nos pasaron por alto dos hechos bastante significativos como parte de una necesaria secuencia: ya no hacía falta la computadora (la vanguardista y aún no superada PC), ni su hermana -y consagrada- notebook.
Por lo demás ¿que pasó con el formato de mensaje preescrito de las tarjetas pioneras? Hay quienes ligeramente dirán que desapareció, pero no.
La tecnología encontró un nuevo modo. Ágil, superador y práctico. Ahora hay libertad total, podemos crear “estados” con vigencia de 24 horas.
Se podría decir que está todo bien y que cada día encontramos más motivos de satisfacción relacionados con la comunicación amplia, sensitiva y casi completa.
Un momento, lectores, haremos una pausa: vamos a atender un llamado del celular.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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