Experiencias de exportación de material vivo apícola

Locales 04 de octubre de 2021 Por Redacción
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En continuidad con las charlas sobre producciones alternativas, durante el sábado se realizaron nuevos encuentros online sobre apicultura en el marco de la Muestra Anual Institucional 2021, a través del canal de YouTube de la Sociedad Rural de Rafaela y su página de facebook, en esta oportunidad, para conocer la experiencia de exportación y escalado en la producción de material vivo desde Chile.
Pablo Astorga es ingeniero agroindustrial y desde la ciudad de Rengo, en Chile, unos 150 kilómetros al sur de Santiago, presentó la experiencia internacional de escalado de producción y exportación de material vivo. Con tres décadas de experiencia, unos 15 años de trabajo de selección y más de siete años de comercialización, en su empresa Campos de Abeja, hacen ventas de material vivo, polinización abarcando unos 500 kilómetros a lo largo de su país, con la marca Reinas del Itatapara la venta de reinas, con registro genético que aseguran el desarrollo de colonias, garantizando estándares de calidad y apiarios con potencial genético. Chile tiene unas 920 mil colmenas, repartidas entre 7.200 productores. La apicultura se inició en 1844 con colmenas italianas que se instalan en la zona central, que es la región más propicia hasta la actualidad para la producción. A partir de 1970 se comienza un vínculo firme con Canadá, para mejorar el desempeño de la producción, se introdujo material biológico y genético.
Pasando los años ´80 hay un impacto de la formación universitaria, una década después llega la modernización de la actividad y en los últimos 20 años hubo un impulso muy importante que profesionalizó la producción. Chile tiene una diversidad genética de muy buena calidad en la actualidad. “Fuimos cambiando los paradigmas para hacer apicultura”, dejando de lado algunas características de la actividad de antes, poniendo al bienestar de la colmena por sobre todo el resto de las variables, lo cual brinda colmenas más longevas, con mejor reproducción, reduciendo enfermedades y otras complicaciones. Hay que pensar al negocio apícola como sustentable, pero también sostenible a lo largo del tiempo, afrontando desafíos climáticos, básicamente, que impactan en promedios de producción, por eso también corresponde preguntarse cuál es el rol del Estado en esta continuidad.
Los escenarios actuales incluyen la incidencia de patologías, la pérdida y fragmentación de hábitat, especies invasoras, las circunstancias del material biológico, los manejos apícolas erróneos, las malas políticas públicas, la competencia por los asentamientos apícolas, pero también la incidencia del uso de neonicotinoides y glifosato. Existe un riesgo para las abejas por incidencia climáticas, por manejos productivos en general, hay cambios en el comportamiento apícola y ese ritmo de modificación es tan ágil que a veces las abejas no llegan a adaptarse, por eso el productor tiene que ayudar en este proceso. “Es fundamental dentro de la selección del material biológico, ir desarrollando eco-tipos, que se adapten al aumento de la temperatura y que no afecten la nutrición de la colonia”, explicó, sobre la diferenciación en un hábitat determinado que se desarrolla y crece con una floración determinada. Tiene en esta actividad el mismo grado de importancia la crianza de reinas y de zánganos. Astorga destaca el trabajo de exportación hacia Canadá, aunque cubren otros destinos con requerimientos más exigentes. El buen comportamiento de las líneas genéticas chilenas hacen que sea constante la demanda, por sus excelentes resultados, en calidad de manejo y producción.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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