Precio de los alimentos

Editorial 28 de septiembre de 2021 Por Redacción
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Satisfacer los derechos básicos en la Argentina cuesta cada vez más a tal punto que muchas familias no están en condiciones de hacerlo. La platita no alcanza para todos los gastos en un país donde la inflación se lleva gran parte de los esfuerzos, con aumentos de bienes y servicios que suelen estar por encima de los que registran los salarios. El poder adquisitivo de los asalariados se deteriora ahora al igual que lo hizo durante el gobierno anterior, lo que permite concluir que ni la derecha ni los que se declaran progresistas han podido dar soluciones a los problemas de los argentinos. En todo caso, el país necesita mirarse frente al espejo, aceptar que no es posible seguir repitiendo errores y horrores de gestión pública, tomar la decisión de cambiar, definir un rumbo nuevo que incluya un modelo de hacer que aspire a incluir en la senda del crecimiento a cada habitante sin excepción. 
Mientras tanto, cada lupa que se posa sobre un aspecto de nuestra economía arroja resultados dolorosos. Como el que sostiene que los salarios y las jubilaciones tuvieron un deterioro significativo respecto de la evolución de los precios de los alimentos básicos en los últimos dos años, al punto que registraron en ese lapso subas nominales de menos que la mitad que algunos de esos productos. De acuerdo con un relevamiento de la consultora Focus Market, entre agosto de 2019 y el mismo mes de este año hubo aumentos del 100% en las jubilaciones y del 99% en el salario mínimo, vital y móvil, en tanto el precio del arroz subió en el mismo lapso un 254%. Otros productos de la canasta básica que registraron en los últimos 24 meses incrementos en sus precios que superaron a los de las jubilaciones y el salario mínimo son el asado (194%), los aceites (192%), el tomate (189%), la carne picada (180%) y la nalga (179%).
Sin ninguna duda, el salario mínimo vital y móvil viene siendo perdedor frente a la inflación en los últimos dos años más allá de la reciente decisión oficial de avalar un nuevo incremento del haber, que llegará a $33.000 pero recién en febrero de 2022. Pese al incremento y a que hace cuatro meses que las subas del salario mínimo le vienen ganando a la inflación, el nivel sigue siendo insuficiente para hacer frente a los gastos elementales de una familia, si se tiene en cuenta que la Canasta Básica Total que mide los límites de la pobreza, fue en agosto de $68.359 para una familia de cuatro integrantes.
En tanto, entre agosto de 2019 y el mismo mes de 2021, la jubilación mínima pasó de $11.529 a $23.065 y el salario mínimo, vital y móvil de $14.125 a $28.080. En el mismo lapso, el salario básico de una enfermera de piso subió un 119% (de $29.413 a $64.367), el haber medio un 89% (de $45.000 a $85.000) y el inicial docente un 64% (de $21.000 a $34.500).
Y el poder de compra de la Asignación Universal por Hijo cayó 23% en los últimos dos años, lo cual explica en parte el incremento de la pobreza en la Argentina, según un estudio de la consultora Invecq. Además, en medio de la pandemia de coronavirus, la suba interanual de los medicamentos escaló a 62,6%, con lo que superó en más de doce puntos al Índice de Precios al Consumidor medido por el INDEC para ese lapso.
Así, en esta economía atada con alambres, las posibilidades de revertir el deterioro de salarios, jubilaciones y subsidios sociales frente a los precios de los productos de consumo masivo son remotas. Se requieren reformas profundas que mejoren las condiciones para la inversión privada y el empleo.



Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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