El día que deportaron al fútbol

Deportes 06 de septiembre de 2021 Por Néstor Clivati
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FOTO NA EN SAN PABLO. / Brasil y Argentina fue suspendido a los 4 minutos de iniciado el encuentro.
FOTO NA EN SAN PABLO. / Brasil y Argentina fue suspendido a los 4 minutos de iniciado el encuentro.

Se jugaban solo 4 minutos en el estadio de Corinthians, redil de grandes emociones para los hinchas albicelestes en tiempos del Mundial 2014, cuando un grupo de representantes del organismo oficial sanitario brasileño, luego de algunos cabildeos en un costado del campo de juego, tomaron la decisión de ingresar con la intención de notificar a Emiliano Martínez, Cristian Romero y Giovanni Lo Celso que debían retirarse para ser deportados, por incumplir las normas sanitaria locales vigentes.
Anvisa (agencia nacional de vigilancia sanitaria) le está imponiendo en los últimos tiempos, a quienes ingresen a Brasil provenientes del Reino Unido, India y Sudáfrica, una cuarentena estricta, algo similar sucede cuando los que habitan el territorio del país vecino, pretenden ingresar a esos países, un efecto espejo que hoy genera algunas tensiones.
A partir de estas exigencias y según las declaraciones de los responsables de este organismo oficial, que los futbolistas en cuestión habrían mentido en sus declaraciones sobre lugar de procedencia, para evitar ser alcanzados por esas restricciones y que al ser chequeadas las mismas, fueron notificados en el hotel antes de partir para el estadio, que no debían hacerlo, esa comisión, con la potestad que le da, por ser autoridad federal, insistieron con que se notificaran en el campo de juego sobre, la presunta falsedad de sus testimonios.
Estos argumentos, que aparentemente podrían probarse con los respectivos formularios de migraciones, lo cual conllevaría una falta grave, pasible de sanciones judiciales para con los futbolistas argentinos involucrados, quedan reducidos a un segundo plano, ya que la Confederación Brasileña de Futbol, con el aval de su gobierno, adhirió a los protocolos sanitarios propuestos por Conmebol y FIFA, que autorizan a los distintos equipos a ingresar y salir de los países con la modalidad de burbujas sanitarias, con lo cual, este reglamento se colocaría por sobre cualquier otra norma sanitaria, avalando así, que Lionel Scaloni ratificara la participación de los mismos.

UNA CUESTIÓN DE FORMA Y TAMBIEN DE FONDO
Horas después de esa especie de allanamiento en pleno partido, una situación inédita y bochornosa, los hechos empezaron a precipitarse, queda claro que el procedimiento de Anvisa y la Policía Federal de Brasil, fue desmedida e inoportuna; primero porque, la invasión de estos agentes mientras se disputaban los primeros minutos del clásico sudamericano, la convierte en prepotente y de alguna manera violenta y después, porque la misma operación burocrática se debería haber dado en otro contexto y antes que los jugadores ingresaran para los ejercicios precompetitivos.
Esta maniobra desacredita el argumento de fondo y permite reprochar las formas, que serían las que están colocando al futbol brasileño en una posición vulnerable según las exigencias de la FIFA, marco en el cual se disputan las Eliminatorias.
En una escueta declaración el entrenador argentino señalo “estoy muy triste, nos sentimos damnificados, ambos equipos queríamos jugar, pero esto nos dejó sin chances, sí paso o no paso algo, no lo sé, pero no era la forma, tengo el deber de defender a mis jugadores y si me dicen que vienen a deportarlos, no hay nada para acordar”. En una acalorada charla previa al retiro del seleccionado nacional, se lo vio a Scaloni junto a Tite, Casemiro, Neymar y Messi, aclarándoles que no habían sido notificados sobre esta supuesta transgresión, encontrando en los mayores referentes de los rivales, comentarios solidarios, que distendieron en alguna medida, ese patético final.

¿VIVEZA CRIOLLA?
Con el partido suspendido por el árbitro venezolano Jesús Valenzuela, debido a la intromisión de personas no autorizadas y con el expediente en manos de tribunal de disciplinas de FIFA, para expedirse por tal transgresión, el debate se quedó en la legitimidad que el seleccionado argentino tuvo como respaldo de los entes organizadores de esta competencia, para validarlos a Martínez, Romero y Lo Celso, los 3 titulares en la tarde ayer, perdiéndose de vista la responsabilidad de lo que se manifiesta en las declaraciones juradas.
Si bien Claudio Chiqui Tapia presidente de AFA, declaró que toda la documentación estaba en orden, Scaloni, por otro lado, no fue terminante “sí pasó o no pasó algo, no lo sé”….en consecuencia y hasta tanto aparezcan las pruebas, la duda sobre la honestidad administrativa que habría sido el disparador de esta bochornosa intervención de la autoridades sanitarias que suspendió el partido, seguirá también flotando en el ambiente.
Levantar las voces de indignación es menester, es poco serio que, en estos tiempos, se diriman en pleno partido una pulseada de intereses semejante, por otro lado, no deberíamos sorprendernos, entre las picardías y los enconos que disparan las rivalidades por esta parte del mundo, el papelón es un protagonista que siempre esta agazapado.
Lo cierto es que, esta crónica que debió ser dedicada a un partido de futbol entre dos potencias continentales, se transformó en un informe político y judicial, que le ponen puntos suspensivos a la decisión disciplinaria que determinará la suerte de este frustrante Brasil y Argentina, seguramente, el peor de todos, otro que nunca olvidaremos.

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