Preocupa la escalada del conflicto ATILRA-SanCor

SUPLEMENTO RURAL 26 de agosto de 2021 Por Redacción
A pesar del hermetismo informativo en torno a la situación de la que fuera la cooperativa láctea más importante del país, voces de la industria y la producción se mostraron preocupadas por lo que pueda derivar de la advertencia del gremio ATILRA.
SANCOR. Desde 2017, la industria redujo su plantilla de 5.100 empleados a sólo 1.800 en total.
SANCOR. Desde 2017, la industria redujo su plantilla de 5.100 empleados a sólo 1.800 en total.

La industria láctea con casa central en Sunchales ya no ostenta el poderío de antaño en la lechería argentina, pero aun así, el peso de su marca vuelve a poner en vilo a toda la cadena como lo hizo en reiteradas ocasiones en los últimos años, fruto de su crisis endémica.
Nada parece ser suficiente para sanar a este gigante raquítico que desde 2017 a esta parte redujo su plantilla de 5.100 empleados a sólo 1.800; que se desprendió de siete plantas industriales que le llevaron más del 60% de su capacidad instalada; que en pocos años debió malvender negocios estratégicos; y que afrontó una sangría de productores socios que sólo le dejó el 25% de su fuerza cooperativista.
Frente a esta fragilidad, el gremio de los trabajadores lecheros, ATILRA, alertó nuevamente que no está dispuesto a ser el pato de la boda de una eventual desaparición de la compañía.
Luego del ultimátum del Consejo Directivo del sindicato a finales de la semana pasada, para que SanCor se ponga al día con las deudas a sus trabajadores y sus respectivos aportes, se estima que el conflicto escalará a nivel nacional en diferentes formas de manifestación según cada regional. Por ejemplo, en Gral. Rodríguez, una facción del sindicato (que representa a empleados de Mastellone), ya comenzó con asambleas en sus puestos laborales para definir acciones efectivas de apoyo a sus compañeros damnificados.
La argumentación de ATILRA para “nacionalizar” el conflicto de SanCor, es que “por la gran importancia social, histórica y política de la empresa y por su innegable impacto hacia el interior del país, su eventual desaparición implicará consecuencias negativas cuya magnitud no puede ni debe ser ajena a la responsabilidad que le cabe asumir no solo a los directivos de la empresa, sino también a las Cámaras Empresarias (APYMEL, CIL) como al Gobierno Nacional”. En tal sentido, “marcharemos en defensa de la fuente de trabajo instrumentando desde nuestro sector acciones sindicales que abarquen la totalidad del universo lácteo argentino”, amenazó el gremio.

“YA NO ES LO QUE FUE”
Adelantándose a posibles inconvenientes en otras industrias del sector, desde la Asociación de Pymes Lácteas manifestaron su preocupación y dejaron entrever que ellos colaborarán en la búsqueda de una solución, pero a través del diálogo. “El gremio ya había amenazado este año con un paro general por el tema SanCor, pero así como creo que uno es dueño de sus actos, en nuestro caso siempre estaremos a favor del diálogo, no de una medida de fuerza –explicó en el programa radial ADN Rural, el presidente de APYMEL, Pablo Villano-. Nosotros hemos demostrado que podemos dar una mano para tratar de aprovechar la estructura que tiene la empresa y tratar entre todos de aportar a una solución”.

Desde la Mesa de Productores de Leche de Santa Fe (MEPROLSAFE), su presidente Marcelo Aimaro, también opinó en el programa radial citado: “no me parece correcto que el resto de las industrias deban pagar por un conflicto entre el gremio y SanCor; porque una medida de fuerza a nivel nacional puede perjudicar a toda la cadena; es decir, los conflictos internos los deben resolver las empresas con sus empleados”.
Respecto a la importancia de SanCor en la lechería argentina, Aimaro no convalida la trascendencia que le da el gremio en la actualidad: “lamentablemente hoy SanCor no tiene el peso que tuvo en el país; igualmente hoy la cooperativa tiene gente honesta adentro que está haciendo lo posible para resurgir, pero de nada serviría un apoyo crediticio del Gobierno si se recurre a viejas prácticas donde el dinero cae en saco roto; ojalá que vuelva a recuperar su importancia en la lechería argentina, pero lo cierto es que hoy ya no es lo que fue”.

SILENCIO OFICIAL
Dada la profundidad que este conflicto puede llegar a tener, luego de la advertencia del gremio y sus primeros movimientos, el Gobierno eligió la cautela y ante la consulta de este medio, la Dirección Nacional de Lechería prefirió el silencio por el momento y no hacer declaraciones hasta recibir instrucciones desde más arriba.
En tanto desde SanCor, ya es una habitualidad no dar declaraciones públicas ni entrevistas con la prensa. Sin embargo, desde una fuente reservada, este medio pudo saber que los sueldos a sus empleados se están pagando en cuotas semanales, que existe un retraso en el cumplimiento de los aportes patronales y sindicales, pero que la empresa se encuentra una situación productiva y comercial sostenible. Reconocen que están al aguardo de una inyección de capital que les permita captar un volumen mayor a los 500.000 litros diarios que hoy procesan.
Lo cierto es que, la que supo ser la industria láctea n°1 del país con 4,5 millones de litros diarios y capacidad instalada para almacenar casi 7 millones, hoy apenas es una sombra escuálida de la grandeza de su marca.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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