Los Montesco y los Capuleto

Información General 26 de julio de 2021 Por Redacción
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Por Alicia Riberi
Vivimos en un país maravilloso, tenemos toda clase de riquezas y bellezas, Dios proveyó a esta tierra de todo lo que necesitamos, porqué entonces vivimos tan mal, porqué la gente está tan triste, porqué estamos atascados…? Es simple, porque existe mucho odio, divisiones, enfrentamientos y planteos absurdos.
Cuando busco una imagen que nos represente, llega a mi mente la de los  Montesco y Capuleto…pobres y ricos, negros y blancos, peronistas, antiperonistas, justos e injustos, vacunados y antivacunas, feministas, antifeministas, hasta tratamos de cambiar el lenguaje, creyendo a que somos más inclusivos por eso. Pareciera que hemos perdido, todos, la inteligencia, la capacidad de discernir y de crear.
Ser pobre o ser rico es un momento, puede ser para siempre o por un tiempo, no todos los ricos hicieron su fortuna robando, hay gente que se ha esforzado y ha construido una fortuna limpiamente y hay políticos que van contra los productores, cuando muchos de ellos tiene fortunas que no pueden justificar. Muchos pobres no son por elección, sino por falta de oportunidades o porque se han dejado aplastar y no se sienten con fuerzas para empezar algo, que después los impuestos y los gastos no lo dejen prosperar y cuántos han cerrado y han perdido todo.
Seguidamente podemos habar de los políticos, que en campaña, solucionan todo fácilmente y cuando están en el poder, se olvidan de todo y acá no es peronistas o antiperonistas, son todos iguales, el poder está sujeto a muchos intereses creados que nadie se anima a romper.
Justos e injustos, esto es muy triste porque en la justicia muy poco funciona bien, quien tiene que investigar, en general no investiga, el que tiene que dar un fallo se deja presionar por ideologías y por personas y no se detienen a pensar que a todas las personas que ponen en prisión, son personas y a veces no son culpables y pasa mucho tiempo hasta que puedan a descubrir por fin su inocencia, mientras tanto perdieron, trabajo, tiempo para sus afectos y lo que es más importante perdieron libertad. Todos tienen hijos y no saben que les puede deparar el destino, es que tienen que vivir en carne propia las cosas, para descubrir el dolor que causan. La libertad no es negociable, se debe analizar muy bien cada caso y no cuando se les dé la gana sino inmediatamente.
Vacunados o antivacunas…todos tienen sus fundamentos, por qué no se debate, así sale la verdad a la luz y todos podemos decidir, otra vez se va sobre la libertad. Al que la vacuna le dé seguridad que se la ponga y al que no, que no se la ponga y se haga responsable. Hay vacunas que han salvado vidas y es real, pero porque no respetamos el libre albedrío y dejamos de pelearnos. El gobierno tuvo siempre la responsabilidad de conseguir todas la vacunas necesarias para la gente que las quiere, en esta pandemia, el miedo causó estragos, baja las defensas y nos deja al descubierto de un montón de cosas.
Feministas y antifeministas…todas las mujeres queremos que no haya violaciones, ni violencia, quién de nosotras queremos mujeres sufriendo, ninguna, pero eso no significa que no se deba investigar cada caso, analizar las “pruebas” y determinar culpabilidades e inocencias. Porque debemos pelearnos por todo, porque creemos que la inclusión pasa por un vocabulario absurdo, no, no pasa por eso, pasa por una actitud personal, por tener principios y ser claros en nuestra manera de vivir.
En este país todo se tornó como en Romeo y Julieta, Montesco y Capuleto y cuántas vidas sufren por estas absurdas diferencias, luchemos por la verdad, no por el odio, por las divisiones. A quiénes me insulten por mis pensamientos, no los odio, acepto que no piensan igual, ojalá ellos puedan hacer el esfuerzo por comprender que pensar diferente, no es ser enemigos, es simplemente, pensar distinto.
Que Dios los bendiga a todos, sin diferencia y que podamos construir una Argentina distinta, sin Montesco y Capuleto, sino como hermanos de una misma tierra.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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