Hidrovía: la gestión del Estado podría dañar la competitividad

SUPLEMENTO RURAL 15 de julio de 2021 Por Redacción
Luego de que el Gobierno decretase que la Hidrovía del Paraná pase por el lapso de un año a manos de la Administración General de Puertos Sociedad del Estado (AGP), los fantasmas de la ineficiencia burocrática surgen indefectibles en el sector privado, el cual espera expectante el llamado a licitación internacional para seguir mejorando la vía navegable comercial más importante del país.
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El silogismo que realiza el sector agroexportador argentino frente al futuro manejo de la caja de la Hidrovía, es el siguiente. Dragar, balizar y administrar el peaje de la Hidrovía es crucial para asegurar la competitividad nacional en el mercado mundial de commodities; la estatización de este sistema y la inexperiencia de la AGP en el rubro, agrega complejidad a la gestión del peaje, ocasionando demoras en la disponibilidad de los recursos que se necesitan para el mantenimiento y las nuevas obras; los posibles participantes internacionales que aspiran a una licitación de largo plazo contemplan esta eventual demora como factor de riesgo que encarecen los costos logísticos; ergo, la producción agrícola nacional pierde competitividad y el valor real de nuestra cosecha se desacopla de los precios del mercado.
Desde la Cámara de Puertos Privados Comerciales de Argentina lo dejaron en claro, luego de 25 años de gestión privada en donde la Hidrovía se desarrolló y triplicó las exportaciones: “tenemos cierta preocupación de cómo se van a hacer las cosas una vez que el Estado tome las riendas, si bien tenemos la expectativa de que serán criteriosos, esperamos que haya, tal como se anunció, una licitación corta mientras se terminan los pliegos de la licitación larga”, admitió su presidente Luis Zubizarreta en el programa radial ADN Rural.
“Es fundamental hacer algo que atraiga a todos los jugadores en ese negocio del dragado y que permita poder mejorar el sistema fluvial de la Argentina en sintonía con una hidrovía del siglo XXI, que permita que entren los nuevos barcos, que son más grandes y que puedan llevar más cargas, porque esto nos ayuda a rebajar los fletes”, razonó el directivo portuario, quien también es el presidente de la cadena de valor de la soja (ACSOJA).
SIN PREJUICIOS
Desde que el Gobierno decidió dar este golpe de timón y estatizar la gestión en la Hidrovía, bajo eslóganes que citan la recuperación de la soberanía del río y el control de la vía de navegable. “Creo que hay muchos prejuicios dando vueltas pero por suerte se van aclarando –opina Zubizarreta-. Acá no estamos hablando de soberanía ni de controles, porque de hecho la hidrovía siempre estuvo y estará en manos del Estado a través de sus controles, simplemente estamos hablando de una obra de dragado; creo que ha habido bastante confusión en ese aspecto”.
En efecto, Aduana, AFIP, SENASA y Prefectura, son algunos de los organismos e instituciones del Estado que cuentan con sus oficinas y permanente contralor sobre las operaciones portuarias.
Lo que al sector privado le preocupa es que el Gobierno acelere los tiempos de armado de los pliegos para una llamado a licitación transparente, que no se demore porque el río es dinámico y no pueden detenerse las obras de dragado y actualización. Desde la Bolsa de Rosario no son tan optimistas, ya que el propio presidente de la entidad, Daniel Nasini, también desde ADN Rural estimó que para las obras habrá que esperar al menos dos años.
En este sentido, el año pasado en agosto las cámaras exportadoras, junto a las Bolsas de Comercio y los puertos privados, le acercaron al presidente Fernández un proyecto técnico de 3.000 páginas para la mejora de la Hidrovía y un plan de ejecución a manos de una licitación pública internacional, que llame a las cinco o seis empresas en el mundo capaces de operar en la hidrovía, pero fue desestimado hasta el momento por el Gobierno. “Haremos todas las contribuciones y estamos a disposición para colaborar en lo que sea”, insistió Zubizarreta, cuya máxima preocupación es que el Estado desvirtúe “el cobro del peaje”. Es decir, “hasta ahora la concesión le cobra directamente a los barcos usuarios y el Estado nacional no pone un peso en el mantenimiento de la hidrovía; si se revierte esto, para que la AGP cobre el peaje y después le pague al concesionario, creemos que ese es un rulo innecesario que agregará incertidumbre al servicio, porque no es fácil cobrarle al Estado argentino, todos sabemos que lamentablemente no ha sido un buen pagador; todo esto, incluso puede ocasionar que alguna empresa de estas que no son muchas en el mundo, directamente prefiera no participar de la licitación”.
En síntesis, “esto es una obra que vamos a pagar entre todos los que exportamos, siempre y cuando el peaje no lo cobre el Estado y se lo guarde, lo que creemos sería muy malo para la Hidrovía, y en última instancia lo que se busca es que bajen los costos de fletes y mejore la competitividad nacional y el precio a los productores”, admitió Zubizarreta.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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