Migración interna durante la pandemia

Sociales 13 de julio de 2021 Por Redacción
La implementación del home office durante la pandemia impulsó un incipiente proceso de migración interna en Argentina. En nuestro país, así como en otras partes del mundo, se observa un fenómeno de movilización de las grandes ciudades hacia las afueras en búsqueda de una mejor calidad de vida. Sólo en 2020 el municipio de Pinamar sumó 5000 habitantes, lo que se tradujo en un crecimiento del 10% de su población.
FOTO INTA RAFAELA TURISMO RURAL./ Una de las casas típicas de antaño en los pueblos.
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Uno de los efectos más notables de la pandemia es que despertó en las personas el deseo de vivir una vida más apacible, asociada a un estilo más saludable y alejado de la ciudad. En tiempos de Covid-19, vivir en grandes ciudades implica para todos aquellos que teletrabajan estar encerrados en departamentos junto a sus familias (teletrabajo de parejas, escuela virtual de hijos, etc.), con escasa infraestructura para el trabajo remoto, mobiliario adecuado, iluminación natural, sobrecarga de conectividad. “Es a partir de estas nuevas incomodidades que algunas personas empezaron a buscar mudarse a pueblos o ciudades más pequeñas, a fin de tener más espacio, acceso al aire libre y evitar las aglomeraciones”, afirma Fernando Gorzalczany, arquitecto, Sr Project Manager de CBRE Argentina.
Un ejemplo de ello es Pinamar: en los últimos 12 años fue el municipio de la provincia de Buenos Aires que más creció: tuvo un aumento demográfico del 84%, y los 5.000 nuevos habitantes que llegaron en el año 2020 se sumaron a los 45 mil anteriores. En el 2020 la ciudad creció más del 10%. Es por esto que, durante el año 2020, se inauguró el primer espacio de Coworking de la Ciudad.
En el país, en los últimos tiempos, la Fundación Es Vicis, que promueve el repoblamiento rural, recibió 10 veces más consultas para migrar a pueblos que en los meses previos a la pandemia. Algo similar sucede con Responde (una organización dedicada a promover el desarrollo social y económico de los pequeños pueblos rurales de la Argentina), que viene observando un marcado interés en familias que hoy sueñan con una vida más tranquila.
El avance de los medios de transporte y de las conexiones virtuales, generan nuevas formas de crecimiento urbano y se experimenta el surgimiento de diferentes subcentros (polos) de desarrollo residencial. Esto conlleva un movimiento poblacional que no privilegia a las grandes urbes y que genera un crecimiento de ciudades medianas, cuya particularidad radica en el estrecho vínculo de éstas con el mundo rural, no sólo desde lo productivo (neo-ruralidad). “Es decir, se observa una inversión del patrón migratorio de la segunda mitad del siglo XX, en el que el movimiento se dio, fundamentalmente, del campo hacia las ciudades capitales”, agrega Gorzalczany.
En la Argentina, y según el censo 2010, el 80% de los núcleos habitados del país son pueblos rurales de menos de 2000 habitantes. Por otra parte, 17 ciudades concentran casi el 60% de la población del país y casi el 40% de ella vive en el 0,14% del territorio nacional.
Es difícil establecer la magnitud del fenómeno debido a la escasez de estadísticas oficiales. Sin embargo, el estudio de CBRE Research arroja datos precisos sobre el impacto del COVID 19 en los patrones de migración de los residentes en USA. El análisis indica que, a medida que la crisis por la pandemia se intensificaba y la restricción del distanciamiento social se afianzaba, se aceleró la salida de personas de los centros urbanos densos y de alto costo.
Por otro lado, los datos del Servicio Postal de Estados Unidos sobre los centros urbanos tuvieron un 15% más de mudanzas en 2020 que en 2019, lo que estaría indicando que casi todos los centros urbanos experimentaron un aumento de los desplazamientos. El mayor flujo de salida de las zonas urbanas es la de los jóvenes adultos con buena educación, no tienen hijos y pueden trabajar a distancia.
Frente a este escenario, que aún no nos permite determinar si este es un fenómeno pasajero, propio de los tiempos de pandemia o si se acentuará esta tendencia incipiente en los próximos tiempos, la pregunta que queda sin responder es la siguiente: ¿la pandemia, cambiará para siempre la forma de trabajar y el rol de la oficina?
En este sentido, y según la “Encuesta de sentimiento de ocupante globales” elaborada por CBRE, el 80% de los encuestados en 2020 dijo que la importancia de la oficina física seguirá siendo la misma o disminuirá ligeramente. Además, el 86% afirma que empleará estrategias de espacio de oficina flexible por lo que las opciones de estas serán una parte importante de las estrategias a largo plazo.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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