Punto final para una pesadilla

Deportes 12 de julio de 2021 Por Néstor Clivati
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FOTO NA FESTEJO. / Argentina campeón de la Copa América Brasil 2021, un grito que tardó 28 años.
FOTO NA FESTEJO. / Argentina campeón de la Copa América Brasil 2021, un grito que tardó 28 años.

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Se hizo interminable, por momentos absurdo este tiempo de sistemáticas frustraciones; 3 décadas vacías sin logros significativos, es la consecuencia de un sistema con planetas desalineados.
El fútbol argentino plagado de comorbilidades y de incompetencias políticas, contagió fatalmente en todos estos años, a su bien más preciado, la Selección Mayor y lo sumió en ese espiral de fracasos deportivos que se arrastraron hasta la noche del último sábado en Rio de Janeiro.
No fueron pocas las oportunidades desechadas, algunas, como síntesis de incompetencias en todos los estamentos y otras como parte de una racha difícil de explicar objetivamente, pero que estuvieron a punto de colmar de desdichas deportivas, al mejor jugador de estos tiempos y a varios de una camada plagada de talentosos deportistas.
¿Cómo es posible que, disponiendo de los mejores y más nobles recursos, los objetivos se hayan prolongado de tal forma? En qué momento, de aquel protagonismo de fines de los 80, ¿caímos a ese abismo tenebroso de derrotas anunciadas?
Las respuestas son parte de los misterios de este juego y de los caprichos deportivos, que, en muchos casos, estuvieron por sobre las improvisaciones de muchos procesos, pero que aún así, no estuvieron lejos de cortar semejante sequía.
Las emociones que se vivieron en el Maracaná han echado un manto de olvido a esos años de desdichas; no reemplazan a la tristeza de aquella tarde frente a los alemanes en la final del Mundial y tampoco relativizan las 4 pérdidas a nivel continental, frente a brasileños y chilenos en las últimas dos décadas, pero por el peso de las circunstancias, algunas de ellas azarosas, esta final debió jugarse en Bogotá según el plan inicial de Conmebol y terminó resolviéndose en ese templo del fútbol, el viejo trofeo levantado con fervor por Lionel Messi, desde lo simbólico se ubica entre los más grandes de la historia de nuestro fútbol.
Es difícil de predecir si se tendrá la virtud y lucidez de capitalizar este guiño de la historia, sobre todo si se remiten a los antecedentes que nos marcaron a fuego desde principio de los 90 hasta nuestros días, no obstante después de mucho tiempo, se le puede dar la derecha a un cuerpo técnico, cuando ratifica que estas nuevas formas y resultados son parte de un proceso, donde el conocimiento de los métodos que se aplican y la austeridad en la exposición pública, se termina expresando en esta nueva identidad de un grupo de jugadores, que además de recuperar un trofeo tan anhelado, volvió a seducir a todo el pueblo argentino, que con fervor patriótico, rompió todos los protocolos de esta Pandemia, y se desahogó de una forma desaforada y porque no, sanadora de tantas heridas.

SCALONI Y UN NUEVO DISEÑO PARA COMPETIR CON VALORES
La AFA tiene un programa desde 2018. César Luis Menotti como director de Selecciones Nacionales. No está en el día a día, pero es un sabio del fútbol. En 1974 refundó a la selección y en 1978 la llevó al primer título mundial. Javier Mascherano está a cargo del Departamento de Metodología y Desarrollo. Pretende la misma línea de entrenamiento a las juveniles bajo un modelo de juego y activar el plan en todos los centros de formación del país. Hay una sede de reclutamiento en el exterior para llegar a los chicos argentinos fuera del radar. Fernando Batista conducirá al Sub 23 en Tokio y acredita una excelente tarea en el Sub 20. Pablo Aimar se ocupa del Sub 17 para potenciar la formación de los mejores prospectos. Diego Placente se encarga del primer eslabón de la cadena, la categoría Sub 15.
Está claro que esta estructura contiene un diseño que responde a un patrón de valores, a los que representan muchas de estas figuras, de acuerdo a sus historias vinculadas a los equipos albicelestes y que, por cierto, resultan incuestionables.
Pero faltaba una rubrica para darle a todo este proyecto, un espaldarazo determinante, y esta es la gran moraleja de la noche del Maracaná, las lágrimas, los abrazos interminables y ese trofeo tan pesado como el equipaje que Argentina llevó hasta esta nueva final, deberían convertirse en la perfecta nutrición para fortalecer las convicciones, que se demandaran para atender los nuevos objetivos.
El respaldo incondicional de la nueva generación a Lionel Scaloni y la declaración de Lionel Messi, atribuyéndole al santafesino, la responsabilidad principal en este logro, le quita toda presión a futuro y lo convierte en un entrenador consagrado, todas materias pendientes en la previa de esta Copa América, donde los cuestionamientos a sus condiciones, lo tornaban muy vulnerable.
Ahora, a dar vuelta la página y qué mejor que esto suceda entre lágrimas y euforias.

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