Cuidado del ambiente

Editorial 04 de julio de 2021 Por Redacción
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FOTO ARCHIVO TALA. Un atentado contra el medio ambiente.
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Cada vez somos más conscientes de que el planeta necesita más cuidados y menos abusos. Que nuestros actos tienen consecuencias y que queremos dejar a nuestros hijos un medio ambiente y una naturaleza de la que puedan disfrutar. Por eso es muy importante que les hagamos partícipes de la necesidad de ser activos en este propósito.
No se trata sólo de consumir cada vez más comida orgánica, de comprar cada vez más ropa fabricada con algodón orgánico o de manera sostenible. Nosotros podemos hacer cosas para cuidar el medio ambiente. Y nuestros hijos, también. Como en casi todo, cuanto antes empiecen a hacer las cosas de una determinada forma, antes lo asumirán como propio y no se plantearán otras formas de hacerlo. Y como siempre, el ejemplo que vean en sus padres es la mejor forma de incorporar esos hábitos en su rutina.
Lo mejor es que lo que pueden hacer los niños por el medio ambiente no supone ningún perjuicio para ellos, solo prestar un poco de atención y ser un poco más cuidadosos con lo que hacen o consumen y con su entorno. A su vez, cuanto más se involucren en cuidarlo, más lo disfrutarán.
Los niños deben aplicar estas conductas:
- No tirar cosas al suelo. Parece evidente, pero para eso están las papeleras en la calle. Es increíble la cantidad de gente que sigue tirando latas o bolsas de plástico en pleno monte. Igual de mal está que las tiren en plena calle, pero impresiona mucho más verlas en la playa o en el monte, en plena naturaleza. Quien va a estos lugares quiere disfrutar de la arena, de la hierba, del mar... y sin embargo muchos dejan sus residuos y basura allí cuando se van. Incongruente. ¿Para que otros no lo puedan disfrutar? ¿Para dar trabajo a otros? ¿Simplemente por que no les importa nada más que ellos mismos y haber tenido su momento? 
- No gastar el agua innecesariamente. Cerrar el grifo cuando no estamos usando el agua que sale al lavarnos los dientes o ducharnos se convierte en rutina cuando se lleva un tiempo siendo consciente de los beneficios de hacerlo. Es increíble la cantidad de agua que se desperdicia si el grifo no se cierra. Agua que se pierde (y se paga) sin necesidad. También se aplica al momento de regar las plantas. Mejor hacerlo cuando el agua tarda más en evaporarse: temprano por la mañana o por la noche se consume menos agua.
- Lo mismo con la electricidad. Apagar las luces cuando no se están usando es importante y además de ayudar a mantener el planeta ahorra una buena cantidad de energía en la factura de la luz.
- Reciclar la basura. Es cierto que separar el vidrio, el papel, el plástico, las pilas o los residuos orgánicos exige cierto espacio en casa y a todos no nos sobra, pero hay que hacer un esfuerzo. Hoy es muy habitual encontrar contenedores con diferentes compartimentos para clasificar la basura, incluso con una distribución vertical que ocupa menor espacio.
- Intentar caminar en nuestros traslados o compartir el auto con amigos. Con un poco de organización ahorramos tiempo, dinero y reducimos la contaminación haciendo menos uso de los coches.
- Interesarnos por sembrar frutas o verduras es una forma de consumir productos ecológicos y ser más consciente de su origen.
- Cocinar productos que de otra forma compraríamos de fabricación industrial. Se pueden elaborar en forma casera y sencilla. Menos productos industriales y comida preparada es más saludable.
- Reutilizar las bolsas en el supermercado, para llevar las zapatillas en la mochila, para llevar el almuerzo. Lo mejor es intentar, con el fin de generar menos residuos, no comprar productos desechables e intentar alargar la vida de los que tenemos en casa. En caso de que sea desechable es mejor comprar productos de papel.
- Jugar con juguetes que duren. Parece una tontería pero si compramos juguetes de mala calidad estamos incrementando el nivel de residuos porque no van a durar casi nada. Mejor invertir un poco más en juguetes de mayor calidad que duren más y podamos aprovechar.
- Donar o regalar cosas, ropa, libros o juguetes que ya no utilizan o no les sirven. Seguro que alguien puede aprovecharlos y evitamos así la generación de más residuos de materiales no reciclables.
- No matar insectos ni otros animales. Cada uno cumple su función en la naturaleza y mantiene el equilibrio en la pirámide ecológica. Por eso, siempre es recomendable ayudarlos para que puedan regresar a su hábitat natural.
- Intentar no romper la cadena de frío de la comida que necesita estar en la heladera o en el congelador. Si se calienta porque dejamos la puerta abierta o porque sacamos el producto antes de tiempo, es muy probable que éste pierda sus propiedades.
- Ser consciente de que el medio ambiente necesita de nuestra colaboración y hablar de ello con amigos o familiares, ayuda a la concientización de todos.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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