Sensaciones y sentimientos

Información General 23 de junio de 2021 Por Redacción
ESCRITURA: LÍRICA Y VUELO LITERARIO
lirica

Por  Hugo Borgna

Lírica es una palabra que promete belleza con solo nombrarla.
Para encontrar ejemplos solo es necesario recordar las letras de canciones y boleros de los años 30, 40 y siguientes: encendidos cantos de exaltado amor donde, por ejemplo, se le reclama al reloj que deje de andar porque el amanecer se llevará consigo a la amada. O románticas descripciones del sentimiento castigado por el desarraigo. También, en muchos casos, expresando la felicidad por la presencia de la amada, su belleza y dulzura de trato.
Podría decirse que allí está, en estado puro, la lírica. Como también en las cartas de enamorados que poblaron tantas novelas románticas por serles imposible decir en presencia sus apasionados sentimientos a la otra parte de la relación.
Los escritores, en especial los poetas, saben bien de qué se trata. Y también los que escriben solo para sí y no muestran sus trabajos; ellos también son escritores. Perciben qué es la lírica, la manifiestan configurando así, en modo natural, lo que se llama vuelo literario.
Algunos lectores con muchas horas de antigüedad perciben que el texto que están leyendo tiene (o le falta) lírica. Pero, antes de profundizar, será mejor y oportuno dar significados precisos.
Ese pájaro frágil y asustadizo que es la lírica, es -según el diccionario- un género literario donde predomina el sentimiento intenso y profundo.
Con esta definición ya tenemos a la vista un elemento importante y clave para identificar la “lírica”. Es la expresión del texto que estimula la parte sentimental de quien lo recibe.
La alternativa complementaria (no corresponde decir “opuesta”) está configurada principalmente por el predominio de lo racional por sobre el sentimiento. Son las tan recurridas reflexiones al paso de las que se valen tantos autores.
Estamos acercándonos a un punto interesante para quienes, como veta principal, escriben poesía abstracta transitando ese recurso estético tan apreciado que es la síntesis. Es cuando el texto no se “siente” sino que se “comprende”.
Los dos ejemplos extremos (la profundización del sentimiento o de la razón) hacen, juntos, la decisiva esencia del texto elaborado: el valor poético, el mismo que se reconoce como “vuelo” y permite apreciar desde una generosamente abarcadora altura.
El autor (buscador constante del vuelo y lo lírico) es un ser que descubre –o inventa- la poesía en el tema que le ha despertado inspiración: necesita libertad para su acto creativo.
Usted, lector, que está frente a este texto -en papel o en pantalla- seguramente percibirá los mensajes de cada autor sin entrar a analizar individualmente cada palabra. Como el arte llega a la sensibilidad y al entendimiento puede el que lee, con todo derecho, decidir por sí solo si el trabajo le ha gustado, si le resultó indiferente o, rotundamente, si no le agradó.
La obra de cada escritor es un conjunto donde han hecho su aporte sentimientos e ideas puras y donde también tamizó el análisis. Cada autor percibe y transmite lírica y razón. Vuela sobre el objetivo de su mensaje buscando que tenga vida propia y trascendente.
El resultado es un todo donde para lograr la belleza conceptual debió, antes y siempre, haberse provisto de sensaciones de gran fuerza lírica.
Difícilmente en el texto elaborado haya palabras puestas sin pasión por la búsqueda de la belleza.
Tampoco las bellas imágenes sobreviven si no se apoyan en lo tangible.
La lírica genera y habita el emotivo final con el beso entre lo literario y la vida.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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