Enorme crisis de confianza

Editorial 06 de mayo de 2021 Por Redacción
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En círculos económicos y políticos coinciden, entre tanto diagnóstico para tratar de determinar qué nos pasa y por qué no podemos avanzar y salir de una buena vez por todas del lugar en el que estamos estancado, que la Argentina padece una "crisis de confianza". Además, se acepta que las distintas medidas del gobierno no contribuyen a despejar la incertidumbre de los agentes económicos porque hay demasiados cabos sueltos y además se abusa de postergar su resolución, es decir para evitar enfrentar el problema escapamos hacia adelante como si eso hiciera que desaparezca. Al contrario, la cruz que carga el país aumenta de peso con el paso de los años sin que quienes conducen busquen consensos para tomar decisiones que nos permitan dejar el clima de tormenta en el que vivimos desde hace años, sin excepción más allá de alguna calma relativa, breve. 
Los mercados, esos entes invisibles pero que decididamente existen -lo cual queda en evidencia cuando nos dan la espalda-, no creen en la Argentina y por eso el riesgo país es elevadísimo, lo que veda el acceso al crédito internacional con tasas razonablemente bajas. Incertidumbre y temor a un futuro desconocido e imprevisible domina el estado de ánimo de la mayoría de los argentinos. La inflación es un ejemplo práctico y concreto para entender cómo opera esa sensación ante un panorama incierto. La incertidumbre que genera el aumento de precios hace pensar en cuál va a ser el costo de reposición de los bienes, y todo eso actúa en el plano de las expectativas y se incorpora a los precios para cubrirse de la inflación futura. 
Distintos economistas consideran que retrasar el tipo de cambio y la actualización de las tarifas, o restringir exportaciones de carne son paliativos de corto plazo que no solucionan el problema de la inflación, que se va transformando en una bola de nieve que en algún momento se tornará incontrolable. Por ahora las estrategias para que el tenedor de pesos no se incline en refugiarse en el dólar está dando resultado, pero a medida que se retrase el acuerdo con el FMI por la deuda y se acerquen las elecciones esa paz cambiaria que ahora prevalece llegará a su fin. Y nuevamente aparecerá una fuerte presión sobre la moneda estadounidense, con lo que eso implica en materia de devaluación. 
Otros de los análisis económicos advierten que si bien el programa económico apuntaba a lograr una recuperación pospandemia con cierto repunte del poder adquisitivo, la inflación pone en jaque esa expectativa. Desde el Gobierno se buscó instalar que en este 2021 el salario tenía todo dado para imponerse a la inflación, pero finalmente asistimos a un proceso inverso a las estimaciones oficiales. Los aumentos sostenidos de precios pulverizan la recomposición salarial lograda por los gremios en los ámbitos paritarios, por tanto esas aparentes conquistas se evaporan en cuestión de días. 
En un primer momento, el Gobierno argentino eligió poner la salud sobre la economía, enfrentando la pandemia con duras medidas de aislamiento. Pero la situación cambió en este 2021 forzada por las circunstancias tales como el desgaste económico, el lobby empresarial y el humor social, además de que la pobreza en el segundo semestre mostró un aumento de 6,5 puntos porcentuales respecto del año anterior. Se redujeron los márgenes de acción de las autoridades de la misma manera que creció la percepción negativa sobre los responsables de gestionar la cosa pública en casi todos los niveles. No hay confianza en el Gobierno, al menos no en el volumen suficiente para impulsar medidas o planes que despierten expectativas favorables. La palabra oficial se devalúa más rápido que la moneda nacional, con declaraciones contradictorias a lo que ahora se suman crisis internas dentro del Gobierno que no hacen otra cosa que afectar la credibilidad en el país. Los inversores brillan por su ausencia. 
Un sector público más eficiente en el uso de los fondos de los contribuyentes y un sistema impositivo más liviano sobre la actividad privada es la receta que recomiendan los expertos. En este marco, un informe de cámaras sectoriales reveló que el 45% de las industrias de electrónica, electromecánica y luminotécnica redujo personal en el primer bimestre del año, según un informe de las cámaras empresariales. En ese período, el sector logró un leve crecimiento del 0,3% interanual en su nivel de actividad. De acuerdo con el estudio de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas y la Asociación de Industriales Metalúrgicos, la utilización de la capacidad instalada del sector promedio fue de solo 53,8% en los dos primeros meses del año. El sector señaló que el nivel de empleo registró una contracción del 0,8% y el 45% de las empresas redujo la cantidad de trabajadores. Estos indicadores muestran la distancia entre las expectativas iniciales y lo que realmente está pasando. No hay nada que celebrar. 






Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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