“Avisale a Zanoni que siga tangueando”

Información General 05 de mayo de 2021 Por Redacción
La frase podría ser fruto de la imaginación y delirio del escriba, pero quizás no tanto. Ubaldo Magliaro, precursor del rubro tanguero en nuestra radiofonía insiste en declarar a Gerardo Zanoni como su auténtico sucesor. Quien quiera creer, que crea.
ARCHIVO F. ALGABA// IMAGEN DE TAITA. Ubaldo Magliaro, cigarrillo en mano. Un tanguero de ley.
ARCHIVO F. ALGABA// IMAGEN DE TAITA. Ubaldo Magliaro, cigarrillo en mano. Un tanguero de ley.

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Por Edgardo Peretti
(El malevo de la calle Ayacucho)

Con el profe Raúl Vigini adquirimos el hábito de alternar nuestras visitas a los afectos al camposanto con sentidas presencias a gente del arte, en este caso la música. No faltan las (flores) “Santa Rita” en los sitios donde descansan los restos de Remo Pignoni o Mingo Scalenghe. Costumbre de esencia gringa, diría alguno.
Hace algunos días agregamos el hallazgo del lugar donde descansa Ubaldo Magliaro. Fallecido en 1997 a la edad de 51 años, dejó este mundo luego de una impresionante labor como conductor del programa de tango que marcara una época en la historia de la radio local.
En LT 28 tuvo su espacio desde 1970 hasta su partida. “Tango y en tango lo mejor” fue un clásico de marca indeleble, como “Deportes en Relieve”, “Ruta Feliz”, “Mañanitas campesinas”, o tantos otros.
De voz fuerte y amplio conocimiento del rubro, Magliaro tenía el hábito (bienaventurado, por cierto) de presentar los temas con una concisa pero concreta referencia a los autores y al origen del mismo.
Si bien tendría una cercanía muchos años después, a partir de la relación de afecto de nuestra familia con su mujer Mirella Gómez, lo conocí allá por 1978. Quien esto cuenta ya era titular del staff de la revista “Cartel” (¡gratitud eterna!) cuando el director Juan Pablo González indicó la posibilidad de dedicar un espacio - que se conocía como “Perfiles”- al conocido tanguero que ya para esa época era un referente de fuste en el 2x4.
La entrevista se dio en el estudio de Radio Rafaela (el más chico, donde estaban los conductores y locutores) en una noche adornada al efecto tanguero: soledad, llovizna y frío. Allí, entre tema y tema, mientras discurría la música, y con el “boletinero” (periodista a cargo de las noticias de la radio) en turno, Eugenio Larramendi, como testigo fuimos conociendo al artista. En el otro estudio, el mayor, había un joven locutor que había llegado de Ceres grabando unos avisos. Lo reconocí por la voz; era el mismo que yo escuchaba en “Ceres, diamante del norte santafesino” junto a Emilse Vivas, quien partiría muy joven. El trabajo salió acorde al nivel de la revista y recibió el agradecimiento del retratado.
No me olvidé nunca de esa nota, porque tuvo un concepto que me seguiría siempre en mi vida profesional; cuando le pregunté por la mejor orquesta a su criterio, anduvo recorriendo - con sapiencia- media discoteca y se quedó con varios.
A la hora del cantor no hubo dudas: el Polaco Goyeneche.
Lo curioso es que esta respuesta terminaría siendo casi de clisé en los cuarenta y pico de años que llevo haciendo notas con tangueros. Goyeneche es casi un dios y Troilo su profeta.

Tango…y en tango lo mejor

En una de esas visitas encendí la radio del auto. Domingo por la mañana y el tango andaba por las esotéricas nubes del climax. Era (es) el programa de Gerardo Zanoni.
Queda claro que ya no es el pibe aquél, al menos en chasis; en el alma sigue siendo el mismo entusiasta que se generó – por esfuerzo y capacidad – una carrera notable de más de cuatro décadas. Dueño de la posibilidad (que no muchos tienen) de manejar tanto una tanda publicitaria como un reportaje, animar y conducir un acto formal o una fiesta o una reflexión, no me equivoco si digo que conforma el grupo de lo que ahora se denominan comunicadores. De los que no hay muchos, agrego y me hago cargo.
Como prejuicioso que suelo ser con los tiempos propios y ajenos, me preguntaba ese domingo qué estaba haciendo un tipo con esa trayectoria y mérito un día de descanso a las 9 de la mañana conduciendo un programa de tango. ¿Dinero? Advierto a los lectores que en esta profesión ese es un tema que siempre tiene la misma respuesta: no. Esto es vocación y supervivencia.
Después de escuchar como prologaba la presentación de “Grisel” y “Como dos extraños” (el gran amor de Contursi que se enamoró de la chica y cuando la esta “le dio el piro” (SIC) anduvo treinta años buscándola, pero ya era tarde, porque eran dos extraños), se me cayó la ficha: el tipo estaba haciendo radio. Ni más ni menos que ejerciendo la pasión, ese capricho que tenemos los seres humanos de amar hasta el extremo algo que no siempre nos retribuye de la misma manera. Al fin y al cabo era una historia de tango.
Supuse que Magliaro estaría contento al ver que alguien continuase su obra iniciada hace medio siglo. También di por sentado que en algún momento me iba a contestar de alguna manera, pero no tuve señales.
Pero, como dicen los sabios de adoquín que habitan las entrañas mismas de los adoquines de la calle Sarmiento desde el “Gallego” la pavimentó de prepo, el tango siempre te estará esperando. No te apures.
Pasó el otro domingo. Anduve deambulando por el barrio de la ciudad de las penas truncas; incluso le dejé una flor a Beceyro y a “Cacho” Paublan, casi vecinos, pero no hubo rosca posible.
Así que encaré para la salida, subí al auto, volví a la radio y me aprestaba a escuchar la magistral versión de “Pasional” de Jorge Falcón, un gusto propio, cuando justo antes de entrar el vocalista, escucho la voz de Ubaldo que me dice “decile a Zanoni que siga tangueando...y que ponga algo del Polaco, que es el más grande”, “Puede ser ‘Garúa?”, le pregunté, un tanto sorprendido. “Mejor, que arranque con ‘La última curda’”, me contestó antes de ir a la tanda.
Cuando terminó Falcón arrancó el Polaco, con la primera estrofa de “Como dos extraños”: “me acobardó la soledad y el miedo enorme de morir lejos de ti…”. Toda una señal.
Cuánta vida que tiene el tango, especialmente cuando creemos que ese paso, apenas temporal, que nosotros consideramos inmortal tiende a terminarse.
Hasta la vista, Ubaldo.
Quedate tranqui que yo le aviso a Gerardo.
(Gracias a Fernando Algaba por la foto y a todos los que siguen amando la magia inmortal de la radio)


Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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