"Las empresas, algunas mejor que otras, hasta hoy lo único que pudieron hacer es adaptarse"

SUPLEMENTO ESPECIAL 30 de abril de 2021 Por Redacción
La especialista en consultoría y recursos humanos, Raquel Frautschi, reflexiona sobre el impacto de la pandemia en el mercado laboral, el teletrabajo, perfil de empleados y la gestión del capital humano de las empresas. Actualmente integra la Consultora Raquel Frautschi y Asociados y forma parte del espacio Elementa, Coaching Personal y de Equipos. Además es coordinadora de la Licenciatura en Recursos Humanos de la UCES.
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-A partir de la pandemia de Covid, ¿advierte un cambio en el paradigma laboral?
-Para poder analizar un cambio de paradigma tendría que pasar un poco más de tiempo. Yo creo que las empresas, algunas mejor que otras, hasta hoy lo único que pudieron hacer es adaptarse. De ahora en más será de vital importancia hacer un análisis profundo de los aprendizajes que trajo este nuevo escenario y replantearse o jerarquizar lo realmente importante. Un cambio que aparecía solo en las empresas de gran magnitud o ligadas a la tecnología irrumpió drásticamente en todas, el teletrabajo o homeworking se instaló entre nosotros. Colaboradores que tenían que viajar todos los días para poder realizar su trabajo, con el riesgo y el costo que implicaba, pueden hacer su trabajo de igual manera o mejor desde sus casas.
-En este nuevo escenario, ¿han modificado criterios a la hora de evaluar aspirantes para cubrir una posición? Es decir, ponen el acento en la cuestión en la importancia de cumplir las normas, de indagar qué piensa el candidato de medidas de prevención sanitarias?
-En la evaluación de los candidatos siempre está presente el cumplimiento de las normas, el respeto por los límites y/o normativas. Quién no lleva un casco, no se pone un cinturón de seguridad, no utiliza los elementos de protección personal es muy probable que tampoco le dé importancia a las medidas de prevención sanitaria, en general todas las personas somos coherentes en las acciones que tomamos, sean positivas o negativas para nosotros mismos. En este sentido es fundamental la claridad con que la empresa exprese y haga cumplir todas las normativas vigentes. Muchas veces el lugar en el que uno trabaja hace tomar conciencia de los riesgos que se corren por el no cuidado personal.
-¿Han cambiado los pedidos de las empresas? ¿Nota una nueva tendencia?
-No sé si decir que existe una nueva tendencia, pero sí cierta reticencia o cuidado en la toma de colaboradores que tengan alguna dificultad con respecto a las nuevas restricciones. Por ejemplo, el riesgo de tomar una persona de otra localidad donde no está claro si podrá seguir trasladándose si ocurre un nuevo cierre de actividades. Lo que cada vez es más importante evaluar es la capacidad de adaptación a escenarios cambiantes, impredecibles y cuáles son las herramientas que posee la persona para afrontarlos.
-Desde su experiencia, ¿qué reflexión tiene sobre el teletrabajo? ¿Es la panacea del trabajador o complica la dinámica de grupos y equipos?
-Todo tiene sus pros y contras y muchas aristas para evaluar. Para comenzar hay un montón de condiciones que se dan en la empresa que facilitan la tarea, desde el escritorio y la silla adecuada, internet de alta calidad, un espacio delimitado, la cercanía de todo lo necesario, ya sea herramientas o personas. También es preciso aclarar que muchas empresas proveyeron a sus colaboradores sillas ergonómicas para trabajar desde sus viviendas. Pero en los hogares muchas veces no existen lugares adecuados para concentrarse, a los padres de niños pequeños le requiere de una planificación distinta. Si bien hay que diferenciar lo que ha sido el teletrabajo en pandemia, donde no había/hay escuela de modo tradicional, jardines o las personas que ayudaban con el cuidado de los pequeños no podían trasladarse. Otro tema a tener muy en cuenta que nos diferencia de un teletrabajo con o sin pandemia es el temor que despierta en cada una de las personas. Hay quienes realmente están muy asustados, del miedo que paraliza, y están los que desafían todo el tiempo al virus incumpliendo, o tratando de incumplir, todas las normativas vigentes y dentro de esos extremos todas las variantes que te puedas imaginar. Y todas esas personas compartiendo un espacio.
-Profundicemos eso de las "variantes" que nos podemos imaginar.
-Hay personas a las cuales no les resulta sencillo trabajar y organizarse de manera autónoma, requieren de compartir espacios y relaciones para ser más efectivos en su labor, pero hay personas que les fascina el trabajo “en pantuflas”, la relación mediada por la tecnología, el poder concentrarse sin interrupciones “espontáneas y presenciales”. El teletrabajo obligó a las personas a “amigarse” con la tecnología, Esta exigencia permitió a muchas personas a actualizarse y esto redunda en una mayor empleabilidad. El teletrabajo requirió de las personas que coordinaban equipos de trabajo desarrollar otras competencias, un acompañamiento, una planificación y un seguimiento distinto. El éxito del teletrabajo depende en un altísimo porcentaje de estas habilidades que han podido, o no, desarrollar.
-Más allá de la pandemia, ¿es correcto pensar que décadas atrás el trabajo era un fin en sí mismo y ahora es un medio para conseguir un fin? Esto es antes queríamos un trabajo para toda la vida, incluso conservarlo a cualquier precio, pero ahora los jóvenes no tienen esa suerte de imposición, si sienten que deben irse de un lugar lo hacen.
-El concepto acerca del trabajo se ha ido modificando al igual que el concepto del compromiso, lo que en muchos aspectos me parece mucho más saludable. Existen algunas dificultades importantes que se pueden atribuir a la falta de exigencia de sus padres y del sistema educativo en general que luego se refleja en sus primeros tiempos en el ámbito laboral o universitario, pero no son todos los casos responsables e irresponsables han existido siempre, hablemos de los responsables. Por las características de las nuevas generaciones entienden de manera distinta el trabajo, la actividad que realizan para ganar dinero también los tiene que realizar como personas, el dinero adquirió un valor relativo. Tienen muchísima capacidad para tareas de corto alcance, requieren de coordinadores que tengan capacidad para poner objetivos con estas características, necesitan retroalimentación constante de su desempeño, toleran muy poco los malos jefes o el mal clima laboral y toman decisiones que posiblemente generaciones anteriores no se hubieran permitido tomar, lo que obliga a las empresas a tomar cartas en el asunto si quieren atraer a aquellas personas que agreguen valor a su organización.
-Para cerrar, una reflexión por el Día del Trabajador.
-Pese a todos los cambios que han sucedido el trabajo sigue siendo aquello que nos permite realizarnos como personas, actualmente nos exige desarrollar continuamente capacidades y habilidades que nos mejoran como personas.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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