¿Por qué no invertir en Argentina?

Suplemento Economía 25 de abril de 2021 Por Guillermo Briggiler
Los inversores tienen escasos incentivos para radicarse en el país, donde deben aprender a lidiar con la imprevisibilidad, entre otros obstáculos.

Banner-Web---La-Opinion----SIGAMOS-CUIDANDONOS

Sería mucho más reconfortante escribir los motivos para invertir en Argentina con el propósito de seducir capitales que traigan al país más empleo y con este, más consumo, mejor recaudación, menor cantidad de gasto público social y además, vía ingreso de dólares de inversores, sostenimiento de la moneda, mejor tipo de cambio y aumento de la oferta, que ayuda a sostener y disminuir los índices precios. Todo para el bienestar de la población, de todos nosotros. Sin embargo, las siguientes líneas explicarán, por qué no crece la inversión en el país y esto no tiene que ver con la pandemia.
Las empresas se evalúan por su capacidad de generar ingresos en el futuro, es decir, luego de realizar una inversión inicial considerable, se obtendrán futuros flujos de ingresos que, descontados a la fecha de la inversión inicial, deben ser superiores a esta. Estos ingresos futuros se generarán en el proceso de producción, comercialización y distribución de los nuevos bienes.
Debe recuperarse la inversión inicial, más el costo de oportunidad de realizarla. En este caso, si comparamos con los Títulos Públicos emitidos por el Estado, que hoy pagan una tasa mínima del 18% en dólares, rápidamente podemos concluir qué hay muy pocas inversiones, o ninguna, que puedan generar tal rentabilidad en moneda dura.
También tenemos que tener en cuenta la inflación que va a afectar, tanto la inversión inicial, como los ingresos posteriores. Es decir, debo quitarla para analizar correctamente sin caer en la llamada ilusión monetaria, que produce que vea que mis ingresos crecen al ritmo del 50% anual (como estimamos que será la inflación en 2021) pero que en realidad no está mejorando nada, solo crece por efectos de la suba de precios y solo se está cambiando el dinero sin obtener ningún beneficio, además del riesgo que se corre.
Acá aparece un nuevo elemento, el riesgo que se corre por invertir en nuestro país, los posibles cambios en las reglas de juego, inseguridad jurídica, inseguridad institucional, entre otros. Por ejemplo, la instauración de la doble indemnización, la prohibición de despidos y la industria del juicio laboral entre otras medidas hacen que sea más riesgoso la inversión en Argentina. Una forma de medir este concepto a es a través del riesgo país, que en este caso nos da una diferencia de entre 13 y 15 puntos con otros países.
Por último, aunque sin ser exhaustivo en el análisis, examinaremos la tasa de ganancia, quien invierte lo hace para tener una retribución, caso contrario no correría los riesgos y las molestias de hacerlo, por lo que no solo debería premiarse al que lo hace, sino que se lo debería seducir para que lo haga, en especial si miramos los beneficios expresados de la inversión en el primer párrafo. Sin embargo en nuestro país se cobran tasas de impuestos que castigan al que mejores rendimientos tiene en este punto, y actualmente se está analizando aumentar las alícuotas y alcances de estos impuestos, de manera de espantar nuevas inversiones que se radicarán en países vecinos.
Podrían decir que las empresas públicas serían una opción, pero aquí simplemente miremos los balances de las dos compañías estatales más grandes del país, Aerolíneas Argentinas y la emblema de Argentina, YPF, ambas con abultados déficit que debe sostener la Nación entera con su trabajo.
Por último, diremos que combatir o no atraer inversiones es el equivalente a importar desempleo, dado que al empujar a la inversión a otros países, competidores en la búsqueda de capitales, terminarán mejorando la situación de dichas naciones en desmedro de la nuestra, a la vez que nos volveremos importadores de los productos que se generan afuera y que no podemos ver nacer en nuestra tierra.

#BuenaSaludFinanciera
@ElcontadorB
@GuilleBriggiler


Te puede interesar