En el Día de la Tierra

Editorial 22 de abril de 2021 Por Redacción
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Si hay un propósito que todos deberíamos tener de ahora en más es el de hacer más por salvar nuestro planeta al que bastante hemos descuidado e incluso maltratado. Solemos cortar el césped de nuestro jardín, pintar de tanto en tanto las paredes de nuestra casa y realizar reparaciones cuando es necesario en el marco de un plan de mantenimiento con el objetivo de tener un buen lugar para vivir junto a nuestra familia y recibir amigos. Sin embargo, más allá de que nuestra casa es nuestro lugarcito en el mundo, lo cierto es que vivimos en la Tierra, por lo cual la lógica debería ser idéntica a la que aplicamos para cuidar nuestro hogar familiar. Pero no es el caso, y actualmente el globo terráqueo luce desmejorado, contaminado en el aire, el agua y la tierra y reclamando auxilio a su modo, quizás con tormentas y catástrofes naturales cada vez más violentas.   
La desalineada realidad del planeta no es nueva y la preocupación por su estado tampoco. En 1968, el senador por Wisconsin en los Estados Unidos, Gaylord Nelson, hizo un llamado para celebrar el Día de la Tierra con el objetivo concienciar sobre los problemas de superpoblación que sufría el mundo y la necesidad de preservar los ecosistemas. Sus campañas en favor del medio ambiente no surtieron efecto en un primer momento, y por ello decidió fijar un día en el que tomar conciencia sobre problemas como la contaminación, la conservación de la biodiversidad y la necesidad de proteger el planeta. Así, un año más tarde, el político demócrata estadounidense tuvo la idea de organizar una protesta para proteger el medio ambiente, teniendo como modelo las manifestaciones que se produjeron durante la década de 1960 en contra de la guerra de Vietnam. De este modo, junto al activista Denis Ayer, precursor del movimiento ecologista moderno, Nelson fue el pionero en la celebración del primer Día de la Tierra, el 22 de abril de 1970, hace ya algo más de medio siglo. Esa jornada, 20 millones de personas salieron a las calles de las principales ciudades de Estados Unidos para protestar por el daño que la actividad humana estaba causando en el medio ambiente.
El lema para este año no podría ser más acertado: Recuperemos la Tierra. Se trata de todo un llamamiento a reducir el impacto de nuestras acciones sobre el planeta al tiempo que nos recuperamos, como especie, de la crisis sanitaria de la Covid-19 y aceptamos nuestra responsabilidad como parte de la solución.  
Hay coincidencias sobre lo urgente que es luchar contra el cambio climático, y más teniendo en cuenta que los niveles de CO2 siguieron ascendiendo en 2020 pese a los confinamientos en todo el mundo debido a la Covid-19. Los líderes mundiales y las grandes empresas deben tomar medidas drásticas para abordar los principales desafíos a los que nos enfrentamos. Pero también hay cosas que podemos hacer en nuestra vida diaria para marcar la diferencia a nivel colectivo.
La revista de moda Vogue publicó un interesante enfoque sobre al relación entre medio ambiente y la industria textil. Afirma que se fabrican más de 100.000 millones de prendas cada año, por lo que resulta más crucial que nunca el adoptar el mantra de ‘comprar menos y mejor’, sugiriendo por tanto a cada persona que se pregunte por qué compra una prenda y cuántos años estima que le durará. En esta misma línea, recomienda comprar ropa de segunda mano que alarga la vida útil del producto y reduce los residuos textiles.
En tren de dar consejos, Vogue expresa que es probable que los pantalones vaqueros sean una de las prendas que más agua hayan necesitado para su fabricación dentro de un armario, ya que se pueden necesitar hasta 10.000 litros para producir un par. Por eso plantea que lo mejor es buscar marcas que empleen técnicas que requieran de menos agua para su acabado. Y para asegurar una mayor duración de la ropa, indica que no es necesario lavarla todo el tiempo, lo que redundará en una menor emisión: es que según el grupo activista Fashion Revolution un 25% de la huella de carbono de una prenda se debe a la manera en que la cuidamos.
Hacer una limpieza responsable de armario familiar es otro de los puntos a tener en cuenta para ayudar a cuidar el planeta. Se calcula que un 85% de los textiles acaban en los basurales o complejos ambientales en los que se tratan los residuos, por eso vender las prendas o donarlas son opciones para evitar el derroche y aprovechar al máximo los recursos. 
Cada Día de la Tierra es una oportunidad no solo para exigir a gobiernos, organizaciones y personas con responsabilidades colectivas que hagan muchas cosas para cuidar al planeta, sino también para que nosotros hagamos algo para sumar a la causa. 








Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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