Sensaciones y sentimientos

Sociales 20 de abril de 2021 Por Hugo Borgna
Leer mas ...

Banner-Web---La-Opinion----SIGAMOS-CUIDANDONOS

BEST SELLERS: ÚLTIMO CAPÍTULO
Aunque en la historia del libro no se escribirá nunca –por suerte- un capítulo final, algunos temas si pueden tener un cierre ocasional; esas son las “terminaciones” que abren nuevas puertas y ventanas a su ya de por sí generosa casa de hojas habitadas de viento y luz.
En notas anteriores se ha referido al tipo “best seller” definiendo su naturaleza, alcances e influencia sobre la literatura en general, autores y lectores, configurando una característica especial en sí mismos y diferenciados claramente de los demás textos de escritura creativa.
¿Cómo distinguimos un best seller de los demás libros? Mencionando en primer lugar a la importante promoción hecha por las Editoras, se empieza a dar a la sugerida y eludida respuesta prometida en anteriores artículos.
La técnica de los “más vendidos” es el relato puro y directo de movimientos de los personajes, apoyado ostensiblemente en incisivos diálogos y con precisas descripciones de ambientes.
Así como se reconoce y define a las películas como “de acción”, en el caso de los libros es exactamente igual, y no es por casualidad: muchos de ellos (¿y por qué no todos?) están escritos pensados para que se filme una película en base a ellos. Claros ejemplos entre tantos son “El padrino” de Mario Puzzo y el emblemático “Carrie”, de Stephen King. Dentro de lo nacional, y ya caracterizado, podemos ubicar a “La pregunta de sus ojos”, de Eduardo Sacheri, que culminó con la película “El secreto de sus ojos”.
Los libros destinados a venta masiva -y en urgente y breve lapso- encajan naturalmente en el molde de la novela. Que es también (con sin consecuentes películas) un género favorito aunque exista, como variante de la regla general, “Blow up”, película de Michelangelo Antonioni, creativa versión del cuento corto de Julio Cortázar “Las babas del diablo”
La novela generalmente prefiere la acción con riesgo de vida para los protagonistas. O la intriga en los relatos de espionaje (que enriquecen la acción con el agregado del suspenso). Generaciones anteriores consagraron para siempre el tipo de novela de investigación de homicidios (hoy consideradas clásicas), que también ganaron la gran pantalla; las de Agatha Christie.
Existen asimismo best sellers de intensa acción sentimental. Las novelas “románticas” donde la pasión de parejas encontradas-desencontradas enciende el papel, cuando sus páginas crean una sensitiva emoción que invita a releer los apasionados párrafos.
En las novelas previamente pensadas para gusto masivo, no hay demasiadas reflexiones, ni se plantean preocupantes cuestiones filosóficas, ni conflictos sociales de fondo, ni inquietantes temas existenciales, ni dudas debatidas -como la abundantemente instalada de ser o no ser-, ni se estimula el pensamiento analítico o consideraciones sobre la importancia de la ética.
Los best sellers preferentemente no incluyen ninguno de esos aspectos, pero ¿eso las hace dignas de menor valor como textos? ¿Es criticable que predomine la simple y pura emoción?
La razón de ser de cualquier libro es atrapar al exigente lector, así sea cuando alguien lo ha elegido por tener ya suficiente información del mismo, o por el conocer de otras obras del autor, o interés por el tema sugerido o, incluso, desde un título bien meditado y una sugestiva portada. La casi verdad final está en ser abiertos como lectores, con el derecho adquirido de la libertad de elegir.
Los best seller son predecibles, es cierto; pero logran encender los sentidos de los lectores.
Alberto Domenella, en su libro de poesía y prosa, dice que somos “Latido y razón”.
Podríamos agregar que, por muchos momentos, somos emocionados best sellers andantes.

Te puede interesar