La Argentina, un país empobrecido

Suplemento Economía 18 de abril de 2021 Por Redacción
Las elevadas tasas de pobreza e indigencia constituyen el problema más importante que padece la Argentina y su crecimiento en los últimos 50 años pone de manifiesto la incapacidad de la clase política en su conjunto para diseñar un programa integral que persiga su erradicación.
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Por Matías Fontanetto

El INDEC publicó la Encuesta Permanente de Hogares con datos del segundo semestre del 2020, donde se evidencia que un 42% de los argentinos son pobres, lo cual implica un incremento de 1,5% respecto del indicador del primer semestre, cuando la cuarentena había golpeado fuertemente al empleo informal, con 4 millones de nuevos desempleados en esta categoría. Esto significa que hay más de 19 millones de personas cuyos ingresos no les permite acceder a una canasta mínima de bienes y servicios.
Además, un 10,5% de la población es indigente, es decir que casi 5 millones de argentinos no pueden comprar los bienes necesarios para una alimentación adecuada. El problema es aún peor en los niños, el 57% de los menores de 14 años son pobres, y un 15,7% son indigentes (tienen serios problemas de alimentación). Esto es una carga futura importante para una sociedad ya que la alimentación en los primeros años de vida es fundamental para lograr un adecuado desarrollo intelectual de las personas.
Si a esto se le suma la desaparición de la escuela presencial durante todo el 2020, la tragedia social se vuelve más compleja. La pobreza disminuye conforme aumenta la edad de las personas, para aquellos mayores de 65 años, el indicador alcanzó el 11,9%, lo que se debe en parte a la buena cobertura previsional. Lo único positivo para señalar en esta última publicación del INDEC es que los indigentes son una porción cada vez menor entre los pobres. En la post crisis de 2001, la pobreza alcanzó al 54% de la población y la indigencia al 27%.
En la actualidad, solo un 25% de los pobres son indigentes, la Argentina ha avanzado en la asistencia social que es más eficiente para sacar familias de la indigencia que de la pobreza. Para reducir la pobreza, es necesaria la aplicación de políticas sociales incentiven el aprendizaje de oficios, la finalización de la escuela secundaria y la cultura del trabajo, reduciendo progresivamente la dependencia de estos grupos vulnerables de la asistencia estatal de subsidios.
Los indigentes necesitarían aumentar en promedio un 40% su ingreso para dejar esta condición y ser solamente pobres. Para erradicar la indigencia se requieren aproximadamente 10.000 millones de pesos mensuales adicionales, es decir 0,3% del PBI anualizando la cuenta. Si bien no pareciera ser una cifra importante, el Estado tiene dificultad en administrar eficientemente estos recursos sin filtraciones. Las elevadas tasas de pobreza e indigencia constituyen el problema más importante que padece la Argentina y su crecimiento en los últimos 50 años pone de manifiesto la incapacidad de la clase política en su conjunto para diseñar un programa integral que persiga su erradicación.
Se hace cada vez más evidente que el círculo vicioso de inestabilidad institucional y macroeconómica han agravado el flagelo de la pobreza en Argentina, con este nivel de problemas sociales, sin estabilidad institucional y macroeconómica será muy difícil crecer para poder reducir la cantidad de pobres. Esto se demuestra en el gráfico N° 2: los años de reducción de la pobreza coinciden con años de crecimiento económico y estabilidad de precios, con la inversión y el empleo privado en dinamismo (1991-94 y 2003-07).
Es imposible reducir la pobreza con elevadas tasas de inflación, volatilidad macroeconómica y estancamiento económico, nuestro país no crea empleo hace más de 10 años en el sector privado y cada vez dedica más recursos a la asistencia social sin poder disminuir la pobreza. Se debe apuntar a políticas de largo plazo que estimulen nuevas inversiones para dinamizar el empleo privado con el acompañamiento estatal que asegure una buena alimentación y educación a la personas, de manera de trabajar conjuntamente el sector privado y público en la reducción de la pobreza en Argentina.

(*) Licenciado en Economía. Analista en Inversiones. 

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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