La republiquita

Notas de Opinión 05 de abril de 2021 Por Dr. Enrique J. Marchiaro
El Presidente de la UCR no se opone a la delirante escisión de Mendoza o Córdoba. ¿Una república de los supuestos mejores?

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La inefable Lilita Carrió años atrás se presentaba con una muñequita en sus brazos que bautizó como “la republiquita”, de ese modo simbolizaba su propuesta republicana.
Una República es “el gobierno de las leyes, no de los hombres”, de allí que ningún sector pueda plantear supuestas soluciones al margen de la Constitución Nacional: ni la pena de muerte, ni la separación de una provincia o región, ni la desatención de los ciudadanos sin trabajo, ni tantas otras cosas que nuestro programa constitucional no permite.
Que republicanismo extraño que en su decir y obrar viola la misma Constitución.
Que la Dra. Carrió se transformó en una caricatura de sí misma es evidente, del mismo modo que Patricia Bullrich, un esperpento político. Claro que no por ello dejarán de ser votadas, más de un lector aquí las justificará y dirá que ellas hacen lo que se necesita, porque están convencidos que el peronismo es el cáncer del país.
Otros que lean esta nota coincidirán con quién escribe, en que un país no se puede definir en estos términos, pues si usamos estas palabras para describir a quién piense distinto, sabemos dónde empezamos, pero no donde terminamos.
Son aceptables mil críticas al peronismo, del mismo modo que al viejo radicalismo, pero creer que uno u otro sector son un cáncer que hay que exterminar o en todo caso apartarse del mismo, formando otro país, muestra la decadencia social y cultural que padecemos.
Es el mismo discurso que usan los republicanos duros en USA, para ellos los demócratas son un cáncer. Igual en Brasil, también en la Italia del norte.
En todos estos países hay sectores de la derecha más rancia que su única propuesta es alimentar el odio al diferente, sobre todo al pobre y al extranjero, erigiéndose en la reserva moral de la Patria, los únicos que son honestos y trabajadores. Lo mejor, lo único que vale preservar del país y si el país se hunde nos separamos.
Es lo que afirma el presidente de la UCR Alfredo Cornejo: “Cada vez tiene más sentido la idea de Mendoza y Córdoba de separarse del país”.
No lo dice un presidente comunal de un pueblo perdido de Mendoza, es el mismo presidente del gran partido de la oposición, el que enarboló las banderas de La República.
Que un ciudadano enojado piense estas cosas es entendible, insisto, pero jamás puede ser un discurso público y menos desde un dirigente político.
Del mismo modo que los medios de comunicación deben educar y no reflejar las miserias sociales, los dirigentes políticos deben poner paños fríos en el rencor de sus votantes.
Pero son tiempos donde quienes dirigen la sociedad dejaron de tener escrúpulos, por eso alimentan las emociones más bajas del electorado. Es un fenómeno mundial que lo construye el totalitarismo algorítmico, hijo dilecto del neoliberalismo del S.XXI.
Si realmente Cornejo y gran parte de sus votantes creen en esto su destino está sellado, pero no el del resto del país que sigue creyendo en la República. Jamás en una republiquita.

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