Empezó a probarse los anillos

Deportes 30 de marzo de 2021 Por Néstor Clivati
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FOTO NA TANQUE. Adolfo Gaich durante los amistosos con Japón.
FOTO NA TANQUE. Adolfo Gaich durante los amistosos con Japón.

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(Especial para LA OPINION). - El combinado Sub 23 cerró una ventana de partidos en Tokio, ante su par japonés; una doble prueba que atendió varios frentes pensando en los próximos juegos olímpicos a jugarse en esa fabulosa ciudad oriental. Uno de ellos tiene que ver con el reencuentro de un plantel, cuyo último antecedente en una competencia internacional fue hace un año en Colombia, cuando se quedara con una de las dos plazas sudamericanas ganando la ronda final, después de superar a Uruguay y Colombia, trastabillando en la jornada de cierre ante Brasil, sin que ello afectara los planes de clasificación.
El otro vértice donde se apoya esta expedición, es el de tomarle el pulso a los campos de entrenamientos y a las otras condiciones que van a imperar a mediados de año, algo así como una prematura adaptación que facilite luego, los objetivos deportivos, cabe recordar que el equipo argentino es Bi Campeón Olímpico en fútbol, con preseas doradas ganadas en Atenas 2004 y Beijing 2008 y por lo tanto, llegará entre los candidatos a quedarse en los cuadros finales de tal disputa.
El viernes superó a Japón por 1 a 0 en el cual, al margen del rendimiento general, se evaluaron aportes individuales que van entregando información clave, para comenzar a perfilar esa delegación, que nos va a representar en la cita deportiva más grande del mundo. El gol lo anotó Adolfo Gaich, que está jugando en el Benevento de Italia y que ha llegado a este compromiso con un antecedente brillante, ya que con su gol le permitió al modesto equipo italiano, derrotar hace unos días a la Juventus en un encuentro disputado por la liga peninsular.
El partido será recordado más que por el resultado, por el homenaje que los chicos del Sub 23, le tributaron a Diego Maradona y Alejandro Sabella, ambos entrenadores de los seleccionados argentinos, siendo esta, la primera presentación de uno de esos equipos, luego de sus fallecimientos.

GAICH, EL NUEVO FARO
Adolfo Gaich nunca imaginó que el éxito le iba a llegar antes de ser mayor de edad. Arribó a Buenos Aires en el 2014 con una mano atrás y otra adelante, en busca de cumplir sus sueños. Nació en Bengolea, un pueblo de 1.000 habitantes que cuenta con 100 cuadras a la redonda en el departamento Juárez Celman, ubicado en el sur de Córdoba.
Una zona que carece de gas para abastecer las casas. Y que no tiene calles asfaltadas.
Como todo aspirante a futbolista, comenzó a jugar en la Liga de su pueblo, la de Beccar Varela. Su primer club fue Unión de Bengolea. Estuvo un año y se fue, porque como es un pueblo chico no contaba con categorías para ir ascendiendo. Recaló en Sportivo Chazón, donde se desarrolló cuatro años. Luego, pasó a Atenas de Ucacha por una temporada y estuvo dos años en Atlético Pascanas, donde jugaba los sábados. Por otra parte, sus ganas de seguir pateando lo llevaron a que los domingos alterne con el baby fútbol de Villa María, donde lucía unos botines negros de goma que eran lo más económicos del mercado con los cuales se sentía cómodo. A él, le hubiera gustado usar los de moda de colores, pero su mamá le recomendó que mantuviera los mismos que lo llevaron a ser el goleador del club.
Como todo aspirante a futbolista, comenzó a jugar en la Liga de su pueblo, la de Beccar Varela. Su primer club fue Unión de Bengolea. Estuvo un año y se fue, porque como es un pueblo chico no contaba con categorías para ir ascendiendo. Recaló en Sportivo Chazón, donde se desarrolló cuatro años. Luego, pasó a Atenas de Ucacha por una temporada y estuvo dos años en Atlético Pascanas, donde jugaba los sábados. Por otra parte, sus ganas de seguir pateando lo llevaron a que los domingos alterne con el baby fútbol de Villa María, donde lucía unos botines negros de goma que eran lo más económicos del mercado con los cuales se sentía cómodo. A él, le hubiera gustado usar los de moda de colores, pero su mamá le recomendó que mantuviera los mismos que lo llevaron a ser el goleador del club.
Producto de su perseverancia, nunca se da por vencido ni aun vencido. No bajó los brazos. Y por su insistencia le llegó la chance de San Lorenzo en el 2014. Su papá feliz de llevarlo a probarse al club de sus amores. Fueron tres pruebas bajo las órdenes del captor de Talentos, Antonio Mur. El tercer día la rompió convirtiendo cuatro goles en una práctica. Y quedó fichado.
Gaich es un caso poco común en nuestro país. Pegó el salto al fútbol grande de Argentina sin pasar por los equipos de Córdoba. Además, las selecciones juveniles le dieron más frutos que su propio club. El 2019 se convirtió en una pieza clave en las juveniles. Marcó seis goles en cinco partidos en los Juegos Panamericanos. Le hizo dos a Ecuador en el debut, uno a México, otro a Panamá. Y en semifinales, se floreó con dos tantos ante Uruguay. Pero arrastraba un pasado exitoso en el Torneo L’Alcúdia (tres goles en cuatro partidos), Sudamericano Sub 20 (goleador del equipo con tres tantos en nueve encuentros) y en el Mundial de Polonia (tres gritos en cuatro partidos). Y en el Preolímpico también se convirtió en un ariete vital para conquistar el pasaporte a los Olímpicos.
Para el Bocha Batista, se trata de una pieza clave, en una estructura que piensa apuntalar con la base de un equipo estable sin tantas figuras a las que podría apelar, por ese límite de 23 años y que están siendo citadas por Lionel Scaloni para el combinado mayor.
En esta ocasión el entrenador decidió por diferentes motivos no convocar a Leonardo Balerdi (Olympique de Marsella), Lisandro Martínez (Ajax), Matías Zaracho (Atlético Mineiro), Valentín Castellanos (New York City) y Ezequiel Ponce (Spartak de Moscú), quienes ampliaran en cantidad y calidad el plantel definitivo para encarar las últimas semanas de entrenamientos pensando en el 23 julio, día de la ceremonia inauguran en Tokio.

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