Se concretó el II Encuentro de la "Agenda Científica"

Locales 28 de marzo de 2021 Por Redacción
El encuentro se concretó este viernes, organizado por la Sociedad Rural de Rafaela y del que participaron los concejales. Una de las conclusiones a las que se arribó es a que “no hay casos demostrados de cáncer producidos por glifosato”.
FOTO SOCIEDAD RURAL DE RAFAELA CHARLA. Especialistas, concejales y dirigentes de la Sociedad Rural en pantalla.
FOTO SOCIEDAD RURAL DE RAFAELA CHARLA. Especialistas, concejales y dirigentes de la Sociedad Rural en pantalla.

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Continuando con el ciclo de charlas presentadas por la Sociedad Rural de Rafaela denominado Agenda Científica que se ofrece al Concejo Municipal, se desarrolló el segundo encuentro bajo la premisa “Salud humana y ambiente”.
Camino al debate sobre posibles modificaciones en la ordenanza de fitosanitarios, ante el cuerpo legislativo, se aportaron datos con base científica. Asimismo y luego de cada una de las presentaciones, los ediles expusieron sus dudas a las especialistas.
La Dra. Susana García afirmó que “no hay un solo caso de linfoma no Hodkin en el mundo que pueda asociarse con la exposición al glifosato. No hay un solo caso de cualquier cáncer que uno pueda decir que lo produjo el glifosato”.
“En las miles y miles de publicaciones analizadas en comités de expertos, sólo la IARC dijo que le alcanzaba para pensar que el glifosato era un probable cancerígeno, como advertencia de minimizar las exposiciones”, a partir de las conclusiones del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, de la Organización Mundial de la Salud.
Por su parte, Alejandra Ricca , quien es doctora en Ciencias Biológicas, Magister en Ciencias y Tecnología, investigadora de INTA de la Estación Experimental Agropecuaria del Área Metropolitana de Buenos Aires es experta en contaminantes químicos, comenzó hablando del desafío de inocuidad que tienen de manera constante los alimentos.
En 2009, a partir del Decreto 21, se creó la Comisión Nacional de Investigación sobre Agroquímicos, de la cual formó parte para generar información, datos fehacientes para poder concluir sobre el glifosato y la incidencia sobre la salud humana, entre otros productos como el endosulfan que a partir de esto fue prohibido.
Luego se avanzó en un informe sobre el uso de plaguicidas para la producción de alimentos y en todos los casos se concluyó que es muy poca la evidencia científica nacional o internacional para poder considerar, por falta de objetividad y la falta de rigurosidad en las mediciones para las conclusiones.
Se debe avanzar más aún en los análisis de riesgo en las diferentes cadenas, desde la producción primaria, cosecha, post-cosecha, producción, procesos, almacenamiento, transporte y logística. “Los agroquímicos son una temática de abordaje global y requieren un trabajo conjunto”, ya que también se analizó el residuo en los alimentos según el tipo de cadena.
Teniendo en cuenta la importancia de las Buenas Prácticas Agrícolas obligatorias para la producción, para prevenir peligros microbiológicos físicos y químicos, se debe entender que al hablar de producción orgánica tiene un proceso de certificación del suelo, el agua, los productos, sin aplicación de compuestos químicos. “Respecto a la certificación agroecológica se está trabajando con Senasa para la certificación”, usándose sustancias que no están analizadas claramente en el impacto sobre los cultivos, por lo tanto no hay que hablar de peligro químico, sino también de riesgos biológicos. Se debe apuntar a un trabajo amigable con el medioambiente, los productores y trabajadores y el consumidor en general.

"LOS AGROQUIMICOS SON MAS
ESTUDIADOS QUE LOS FARMACOS"
La Dra. Edda Villaamil Lepori, como PhD en Toxicología es profesora de la UBA, asesora de ACUMAR, socia activa honorífica y miembro del Consejo Científico Asesor del International Life Sciences Institute (ILSI) de Argentina explicó que la problemática de los fitosanitarios se basa en el uso de grandes cantidades, sobre todo de herbicidas.
Para que exista un efecto adverso es necesario que haya exposición y que la sustancia esté en la concentración adecuada. De haber una menor dosis, no hay alteraciones en la salud.
Se explicó que las trazas son cantidades muy pequeñas de un componente o producto. Del mismo modo, al decir que personas o alimentos contienen agroquímicos se hace referencia a que fueron detectados por instrumental específico y preciso, pero bajo ningún concepto se relaciona esto con efectos tóxicos sin otras informaciones adicionales.
Los toxicólogos se manejan con valores de referencia o guía que son valores medios en sangre u orina en relación a una región clínicamente sana. Los valores superiores indican una exposición superior a la media de la población, sin significar enfermedad o patología.
Es escaso el número de publicaciones que informan cantidades de agroquímicos en aguas de consumo o medios biológicos, no se indican concentraciones, sólo se reportan presencias y en niveles de trazas.
Hay que tener en cuenta que “los agroquímicos son más estudiados que los fármacos”, antes de su aprobación, tanto en Argentina como en el mundo y ante la menor duda no prosperan.
Cabe preguntar a qué estamos más expuestos si la IARC consideró como probablemente cancerígenos al glifosato, pero también a los alimentos procesados y las carnes rojas. “Es una pregunta que aún no tiene respuesta”, concluyó.

DATOS A TENER EN CUENTA
La Dra. Susana García, siendo Magister en Toxicología y también integrante de la Comisión Nacional de Investigación sobre Agroquímicos desde el año 2009, explicó que a partir de noticias sobre impactos en la salud poblacional se generaron capacitaciones sobre la carga de enfermedad que se hacía evidente desde la notificación que los servicios de salud al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud, ya que las intoxicaciones con plaguicidas son de información obligatoria. Entre 2005 y 2010 se habían notificado sólo 16 intoxicaciones con plaguicidas de uso rural y no más de 30 con los de uso doméstico. En 2009 se le pidió a la Universidad Nacional del Litoral, desde la Comisión, que comparara un quinquenio de la década del ´90 con uno de la de 2000, sobre la mortalidad de los menores de un año por malformaciones congénitas, por la mayor certeza de las causas que se pueden tener. “No hay señal que esto tenga relación con áreas implantadas con mayor uso de plaguicidas”. Lo mismo se hizo con los casos registrados de tumores por el ROHA del Ministerio de Salud en adolescentes de hasta 16 años, que no tiene una relación con el aumento del área agrícola implantada, siguiendo por debajo de los casos esperados por los registros internacionales.
Tomando estadísticas de 2018-2019, sin considerar a 2020 por el aislamiento, en la provincia de Santa Fe tiene 11 intoxicaciones sospechosas y cinco confirmadas en 2018, mientras que hubo tres sospechosas en 2019 y ninguna confirmada. “Hoy la evidencia con la que contamos en enfermedades producidas por plaguicidas no están mostrando que se trate de un problema de salud pública importante”, aseguró García.
En 2015 la Agencia internacional de Investigación del Cáncer decidió empezar a evaluar plaguicidas. En la primera tanda estuvo el glifosato, incluido en el Grupo 2A, probablemente cancerígenos que los que tienen una evidencia en humanos limitada siendo que las personas más expuestas tendrían mayor posibilidad de tener algunos tipos de cáncer, aunque son pocos los estudios y números de casos para determinarlo, sin embargo la evidencia en animales es suficiente para la categorización.
La Agencia Federal Alemana había definido al glifosato como improbable como causal del cáncer. En 2017, la Agencia Europea de Sustancias Químicas destacó la alta irratibilidad del glifosato, tóxico para organismos acuáticos, pero no hay evidencia disponible para clasificarlo como una sustancia carcinógena, mutagénica, reprotóxica y será en 2022 cuando se vuelva a evaluar en el continente.
El grupo de evaluación de residuos de plaguicidas de la FAO y ONU, expresaron también que el glifosato es un improbable cancerígeno en 2016, confirmando estudios anteriores y con la base de la IARC. Sigue estando el glifosato en el último grupo de toxicidad aguda.
La especialista citó ejemplos de estudios que se hacen con regularidad en Estados Unidos donde sólo en un caso se hallaron algunos indicios de relación en trabajadores rurales del carcinoma de células renales con cuatro herbicidas y dos insecticidas. Advirtió también que es en los cinturones verdes de ciudades como La Plata, Córdoba o Gaiman donde hay una mayor exposición a fitosanitarios y este tema no se atiende como corresponde ante los trabajadores.


Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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