Retomar y revisar la agenda del Mercosur

Notas de Opinión 27 de marzo de 2021 Por Redacción
Ser parte de un bloque comercial aumenta la capacidad de negociación y reduce los costos de transacción del comercio; los países más pequeños tienden a beneficiarse proporcionalmente más que los grandes.

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Por Daniel Pelegrina (*)

BUENOS AIRES, 27 (Especial para NA). - Nos encontramos frente a un año especial para el bloque regional, ya que se conmemoran 30 años de su creación, a partir de la firma del Tratado de Asunción, en 1991.
A pesar de los fuertes cuestionamientos y dificultades en su desarrollo, el Mercosur representa para la Argentina su principal proyecto de comercio y cooperación entre países.
La consolidación del Mercosur ha favorecido la cooperación y la complementación entre los sectores públicos y los actores económicos y sociales de sus países miembros.
La adopción de normas comunes y la creciente interdependencia económica contribuyeron a incrementar el intercambio comercial intra-bloque, generando las bases para una mayor integración física y productiva, principal desafío del espacio regional.
La condición de país integrante del bloque es un activo institucional que debemos capitalizar como país para apalancar el desarrollo y la integración social.
Ser parte de un bloque comercial aumenta la capacidad de negociación y reduce los costos de transacción del comercio; los países más pequeños tienden a beneficiarse proporcionalmente más que los grandes.
El desarrollo del comercio intra-bloque aumenta las posibilidades de expandir la oferta, exige más eficiencia y brinda mayor escala, al mismo tiempo que prepara al tejido productivo para mejorar su competitividad internacional.
Asimismo, establece estándares de productos en mercados externos y modera la exposición a riesgos cíclicos del país y de la región.
Estar comprometidos con el desarrollo de una integración regional exige una "preparación continua" del aparato productivo y una adecuación permanente a lo largo de todos los eslabones de las cadenas de valor.
Es con el fin de mejorar su productividad y modernizarse en base a requerimientos de la demanda, lo que implica la necesidad de contar con una macroeconomía sana y estable, capaz de financiar la inversión a lo largo de la cadena, los servicios y la infraestructura para competir.
Cabe mencionar que, desde su creación, el bloque ha ido desarrollando una alta especificidad en la producción agroindustrial.
En efecto, en la actualidad, la mitad de las exportaciones del bloque son alimentos, fibras y energías renovables.
El Mercosur exporta alimentos por 125.000 millones de dólares al año, aportando el 7% de las exportaciones mundiales de alimentos. Juntos exportamos el 57% de los granos mundiales de soja y el 38% de maíz.
Además, agrupa el 44% de las exportaciones globales de azúcar, suma el 25% de las exportaciones globales de carne bovinas, el 34% de la carne aviar, el 15% de las fibras de algodón, entre muchos otros productos alimenticios y biocombustibles que ofrecemos en conjunto al mundo.
En los últimos años, los representantes de los países del Mercosur centraron las discusiones y la construcción de las agendas en torno a la necesidad de lograr un cambio en el proceso de integración, afectado principalmente por una mengua del comercio intrazona y por serias dificultades en la mejora de los flujos comerciales de los miembros del bloque hacia otros países.
Dentro de las áreas en las cuales hubo acciones concretas, se destaca el relacionamiento externo del bloque, donde se logró avanzar en importantes negociaciones, principalmente con los acuerdos con la Unión Europea y el EFTA, ya en vías de completar el proceso para su firma, su aprobación y su entrada en vigencia.
En este sentido, consideramos que los siguientes temas de agenda son prioritarios para contribuir a impulsar decididamente al bloque regional:
* Institucionalidad: adecuar la estructura para un funcionamiento más ágil y eficaz, y para alcanzar una mejora en el proceso legal, tanto en la creación como en implementación de normativas.
* Proceso de integración: profundizar el mismo a partir de la libre circulación de bienes y servicios, evitando barreras en las fronteras y generando proyectos de complementación productiva. Por otro lado, resulta necesario ordenar el AEC, contemplando la inserción del bloque en el mercado internacional.
* Convergencia regulatoria/facilitación del comercio: avanzar decididamente, elevando el nivel de armonización de requisitos sanitarios, fitosanitarios y requerimientos técnicos vinculados a la inocuidad y calidad de los productos que producimos y procesamos, con el fin de integrar nuestras cadenas productivas y comerciales al mundo.
* Relacionamiento externo: buscar ampliar nuestros mercados a partir de la concreción de acuerdos comerciales de relevancia; terminar con los procesos en curso con la UE y EFTA, como se ha mencionado, y continuar con el bloque Asia-Pacífico, puerta de entrada a mercados asiáticos, así como las negociaciones en curso con Canadá, Singapur, Líbano, Israel y Corea del Sur, entre otros.
Resulta fundamental retomar y revisar la agenda del Mercosur, tanto en el plano regional como su relacionamiento externo, con el objetivo de potenciar la performance del bloque para convertirnos en una plataforma exportadora común de alimentos, energías renovables y servicios vinculados al Agro (Agtech), y de captación de inversiones, que genere empleo y bienestar para nuestros pueblos.

(*) Presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA).

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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