El aniversario del Mercosur

Editorial 25 de marzo de 2021 Por Redacción
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A pesar de las dificultades que registró a lo largo de sus 30 años y de los problemas que aún tiene sin resolver, el Mercado Común del Sur (Mercosur) continúa siendo una herramienta clave para favorecer la integración comercial en la región, lo que se traduce en oportunidades para el crecimiento de los países asociados, sus economías, sus empresas y el empleo en general, con lo todo lo positivo que eso significa. 
El Mercosur se creó formalmente el 26 de marzo de 1991, con la firma del Tratado de Asunción por parte de los presidentes de sus cuatro países fundadores, Carlos Saúl Menem por Argentina, Fernando Collor de Melo por Brasil, Andrés Rodríguez por Paraguay y Luis Alberto Lacalle Herrera por Uruguay. Allí establecieron un área de libre comercio y la adopción de normas comunes, y desde la firma de Tratado de Asunción la consolidación del Mercosur favoreció la cooperación y complementación entre gobiernos y actores económicos y sociales de sus países miembros.
Con casi 300 millones de habitantes y una superficie cercana a los 15 millones de kilómetros cuadrados (un 50 por ciento más grande que el continente europeo, similar al tamaño de Rusia), el Mercosur es conocido por su gran potencial en materia de recursos naturales y alimentos. El bloque vende el 63 por ciento de la soja del mundo, y es el principal exportador mundial de carne vacuna y de pollo, de maíz, café y hierro, así como también es el octavo productor mundial de automotores. Su PBI alcanzó en 2019 los US$ 4.467 billones (medido por paridad de poder adquisitivo), lo que lo coloca, en bloque, como la quinta economía más grande del mundo.
Argentina tiene desde el 16 de diciembre pasado la Presidencia Pro Témpore del Mercosur, que se extenderá durante el primer semestre de este año. En ese período nuestro país tiene como tarea coordinar las diferentes reuniones de los órganos decisorios del Mercosur, como la Comisión de Comercio (CCM), el Grupo Mercado Común (GMC) y el Consejo del Mercado Común, y sus foros técnicos dependientes. Este período semestral finalizará con la realización de la Cumbre de Presidentes de los Estados Partes del Mercosur. 
En el evento de este viernes será presentado el Estatuto de Ciudadanía del Mercosur (ECM), que compila derechos y beneficios que impactan en forma directa en la vida de los habitantes de estas naciones en materias diversas como circulación de personas y residencia, fronteras, trabajo, seguridad social, educación, cooperación consular, comunicaciones y defensa del consumidor. Así, cuestiones como la posibilidad de que un ciudadano de un país del Mercosur obtenga de forma simplificada la residencia en otro del bloque y acceda a un trabajo formal, estudie y ejerza sus derechos y libertades en las mismas condiciones que los nacionales; o poder tramitar el reconocimiento de un título primario o secundario y que se le dé validez como en el país de origen, son algunos de los derechos incluidos en el ECM.
Entre los interrogantes que esperan respuesta figura qué pasará con la carta de intención lograda en el marco del Acuerdo de Librero Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, fruto de una negociación que demandó casi 25 años, signada por los avances y retrocesos. El nuevo contexto internacional marcado por la pandemia de coronavirus y los cambios políticos que se concretaron, por ejemplo en Argentina, pone en el freezer el tema. No hay que olvidar que nuestro país también se retiró de las negociaciones por los acuerdos de libre comercio con Corea del Sur, Canadá, India y otros Estados. 
Como planteó el Doctor en Relaciones Internacionales, el uruguayo Ignacio Bartesaghi, los inéditos impactos económicos, sociales y políticos generados por el Covid-19, están acelerando los debates que, desde tiempo atrás, se venían dando sobre el funcionamiento de la institucionalidad internacional. El Mercosur no está exento de este proceso y cabe recordar que la OMC enfrenta, hace ya varios años, una profunda crisis, Naciones Unidas resiste extensos cuestionamientos, mientras que otras organizaciones de diversa naturaleza tales como la OTAN y la OEA tampoco atraviesan su mejor momento. En el marco de la pandemia, están al orden del día los embates contra organizaciones como la OMS, con un rol central en la batalla contra la enfermedad.
Los procesos de integración no están exentos de las tensiones señaladas, sino que, por el contrario, también muestran signos de agotamiento y en algunos casos enfrentan tormentas con resultados que aún son difíciles de cuantificar, como ocurre con la Unión Europea por el brexit. Otros históricos procesos de integración como el SICA, la Comunidad Andina, la ALADI y el Mercosur debaten sobre sus logros y los objetivos originarios. Por tanto, el Mercosur no solo debe presentar lo que hizo en los últimos años sino lo que quiere hacer en el futuro. 





Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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