Ropa cara

Suplemento Economía 07 de marzo de 2021 Por Guillermo Briggiler
Se trata de una cuestión de gastos.
FOTO REDES CAMILO. El cantante colombiano que interpreta "Ropa cara".
FOTO REDES CAMILO. El cantante colombiano que interpreta "Ropa cara".

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En la popular canción Ropa Cara, el protagonista, Camilo, quien asegura que la historia que canta está basada en hechos reales, se ve obligado a endeudarse y a pedir automóviles prestados para vivir una vida que no puede pagarse. Sin embargo se da cuenta a tiempo y abandona ese camino de endeudamiento.
Nuestro país vive el mismo dilema de Camilo. Hace más de una década que tenemos déficits fiscales permanentes, que son financiados con deuda interna o externa. Es decir se gasta por encima de los recursos y, a pesar que la presión impositiva argentina es inmensa, solo alcanza para cubrir el setenta por ciento del gasto del sector público. Mientras tanto, ocho de cada diez pesos del gasto del estado corresponde a erogaciones corrientes y a prestaciones de la seguridad social (jubilaciones y subsidios), lo que hace que sea muy difícil de reducir.
En el gasto excesivo radica el verdadero problema, no es la inflación, que es consecuencia de gastar de más y al no alcanzar los recursos se emite para financiar. Tampoco es la deuda, que es consecuencia del gasto. Se gasta mucho, más de lo que se recauda y cuando se puede se toma deuda para cubrir ese déficit de caja. Luego se culpa al que tomó deuda cuando está es consecuencia del gasto excesivo. El gobierno de Cambiemos es más culpable de no bajar el gasto que de haber tomado préstamos a tasas del 4% anual, valores que hoy son inexistentes.
Para solucionar esto debemos ir por el camino de bajar ese gasto, mediante el fomento de la inversión privada que, por medio del empleo, rescate personas sin trabajo y capte empleados del sector público. Además esto subirá los ingresos que, mediante el fomento de la actividad, genera empleo y consumo. Respecto a la actividad actual, tenemos un PIB igual que el de hace 10 años, pero creció la población en no menos de cinco millones de personas y crece el gasto para atender a la misma, especialmente en estas políticas de “Estado Presente”, que termina siendo lo más parecido a esos alumnos que están presentes vía Zoom en clases, pero con cámara y micrófono apagado.
Cada dos años hay elecciones haciendo difícil que los que conducen al país se animen a reestructurar el sistema de gasto del Estado, aunque les aseguramos que pasaran a la historia aquellos que se animen a atacar el problema de fondo y el causante del déficit fiscal que es el padre de la deuda y la inflación. Una economía que cada dos años duplica sus precios es muy poco atrayente para inversores que deseen radicarse aquí. Sin inversores nos quedamos sin crecimiento. Hay que arreglar con el FMI y no demorar el acuerdo, para pagar este año solo intereses y llevar los desembolsos de la deuda a años posteriores. Porque un incumplimiento este año, o la falta de acuerdo que es lo mismo, nos añadirá turbulencias cambiarias, expulsión de inversiones y desprecio por la moneda local.
La postergación de los pagos tiene que servir para corregir el gasto excesivo y reconvertir el país a uno que atraiga inversores, en lugar de expulsarlos como ahora. Si conseguimos nuevas inversiones, lograremos, más actividad y con ella, empleo, consumo genuino y más recaudación (que es también menor déficit público). Si bajo el déficit vamos a tener menor inflación y menos necesidad de tomar deuda para gastos corrientes, pudiendo tomar endeudamiento entonces, para mejorar infraestructura y reconvertir actividades que no sean rentables.
Ropa Cara, Balenciaga, Gucci, Prada; pero de eso no tengo nada...

#BuenaSaludFinanciera
@ElcontadorB
@GuilleBriggiler

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