Boxeo: cuando el ring se armaba sobre varios tambores de aceite

Deportes 22 de febrero de 2021 Por Redacción
Cuando en la actualidad en cada montaje de una velada boxística se observan adelantos de todo tipo en favor del aficionado asistente a una velada, o a quien lo observa por la TV, viene a la memoria un tiempo de boxeo lírico y artesanal allá por fines de la década del 60 y años siguientes.
FOTO ARCHIVO RING DE BEN HUR. Montado sobre mampostería, en el predio de la calle Saavedra.
FOTO ARCHIVO RING DE BEN HUR. Montado sobre mampostería, en el predio de la calle Saavedra.

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(Por Rubén A. Armando). - Pisando los 17 años de edad me acerqué al gimnasio del Club Ben Hur, en la calle Saavedra.
Contaba con una pista al aire libre donde se jugaba al básquetbol. Al Sur del rectángulo se ubicaba un escenario techado, destinado a actuaciones de todo tipo incluida orquestas partícipes en festivales bailables. Al Este se hallaba un ring emplazado sobre mampostería, y en uno de los laterales disponía de tres (o 4, no recuerdo bien) escalones de tribuna de cemento.
En un momento, fue demolido cuando se llevó a cabo el cerrado y colocación del gimnasio que hoy marca presencia, y se dio paso a la construcción de uno que con el paso de los años y con algunas mínimas modificaciones, pasó a ser propiedad de la Municipalidad local, que lo cedía ante la organización de veladas de boxeo.
Fue el mismo en el que -en una oportunidad- los "Titanes en el Ring" de Martín Karadagián deleitaron a grandes y chicos, en una presentación que aún hoy muchos recuerdan.
En el Sureste de la pista estaban los camarines, sanitarios y una caldera. Muchas veces en invierno, ante la falta de leña para la caldera para que los boxeadores se bañen con agua caliente destrozamos algunas sillas de esterilla que momentáneamente estaban fuera de acción, al aguardo de que las arregle el recordado don "Balta" (celoso custodio de los intereses del Club) quien revistaba como "canchero".
En el sector Noreste del citado lugar se ubicaba un depósito de unos tres metros por seis de fondo, donde se entrenaba en invierno. Afuera estaba colocado un armazón de madera y hierro para el puching ball, y la bolsa de entrenamiento se colgaba en un árbol cercano, que al efecto tenía adosado un gancho.

EL ENTRENADOR, Y ALGO MAS
Miguel Alfredo Charra -Alfredo para muchos- estaba a cargo de la dirección técnica, secundado por Juan "Tomate" Juncos y yo, a quien un día Charra tras verme casi todos los días asistiendo a los entrenamientos, me dijo "pibe, se ve que te gusta el box. ¿No querés ayudarme?".
Por entonces entrenaban Canelo y Raúl "Talón" Pérez, Angel Gutiérrez (años después identificado como "Rompehuesos" por el recordado Leonello Bellezze), Oscar "Zurdo" Echániz, Pedro "Torito" Torres, José "Canguro" Cuevas, Miguel Angel Pierini, Osvaldo "Tato" Godoy, Faustino Ledesma y Adán "Japonés" Ojeda entre otros, y con el paso del tiempo se anexó Rafael "Chita" Benítez, arribado desde Salta de la mano del rafaelino "Meco" Machado, quien vendía alhajas y lo había visto combatir profesionalmente en Salta.
El horario de entrenamiento se ubicaba entre las 17 y las 20, de lunes a viernes. Y se contaba con médicos amigos, tales los casos de Elido Ercole y Hugo Maina, por recordar algunos, en momento de necesitar una atención profesional.
Y bueno es recordarlo, lo hacían ad-honorem.
En tanto, lo relacionado a las licencias de los boxeadores se constituía en un caso complicado, cuando se trataba de quienes arribaban a la ciudad a combatir. Muchos no las contaban y ni siquiera portaban la identificación requerida por el reglamento deportivo.

"HECHA LA LEY, HECHA LA TRAMPA"
Consecuentemente, había que confiar en los entrenadores que los traían. "Hecha la ley, hecha la trampa" cita un antiguo dicho. Y en al menos una ocasión se comprobó en un festival realizado en Ben Hur.
El amateur rafaelino Oscar Echániz enfrentó a un boxeador de San Francisco identificado como Osvaldo "Gato" Cabrera. El jurado determinó un empate en 5 vueltas, y tiempo después se comprobó que Cabrera era profesional, y que en ese terreno había realizado varias peleas antes del enfrentamiento con el pupilo de Alfredo Charra.

LOS ESCENARIOS
Los festivales se realizaban en el predio de Ben Hur, y en el invierno se utilizaba un salón de la Sociedad Rural de Rafaela, en tanto en una oportunidad uno se programó en un sector de una fábrica abandonada sita en la calle Tucumán, entre sus similares Alem y Agustín Alvarez donde había funcionado una fábrica (si mal no recuerdo de jabón), y en la actualidad ocupa la firma Condrac. También se llevaron a cabo festivales en varias poblaciones del Departamento, y de los vecinos Las Colonias y San Cristóbal, así como, también, en localidades cordobesas como Freyre, San Francisco y Morteros, por citar algunas.

CONCERTACION DE LAS PELEAS
Las tratativas previas se realizaban mediante el envío de cartas, y en ocasiones por medio de llamados a teléfonos fijos, que por ciento no abundaban en algunos lugares.
Hubo casos donde se llamaba a un vecino del "promotor", para que este fuera a avisar que se lo estaba tratando de ubicar para cerrar la programación de un festival, y en consecuencia transcurrían los minutos de en una comunicación que no pocas veces resultó bastante cara.
Cabe señalar que a veces no se lograba cerrar el trato, por lo que el costo de la llamada quedaba en el "debe" de la programación.

LOS ESCENARIOS
Se acondicionaban todo tipo de instalaciones, incluso salones de bares en pequeñas poblaciones, y en determinados casos como vestuario se utilizaban pequeños depósitos, en los cuales en el piso se colocaba un gran fuentón (casi siempre de hojalata) colmado de agua, con un jabón en común para la higiene de los pugilistas posterior a cada uno de los combates.

ARMADO DEL RING
En los pueblos el armado del ring era, sin dudas, una proeza.
Alfredo Charra contaba con las cuerdas -de tres hileras, no las cuatro que hoy en día se observan-, y quien organizaba la velada conseguía cuatro postes (muchas veces no similares en cuanto a su altura y diámetro), varios tablones (casi siempre en uso de los albañiles), una lona de camión, y una importante cantidad de tambores de aceite que servían como base de las tablas y la lona de referencia. !Si todo esto no fue artesanal, qué calificación merece!

LA VESTIMENTA
En cuanto a la vestimenta de los pugilistas, no era extraño esperar varios minutos entre peleas porque quien había usado un pantaloncito, botas o la bata con la que se cubría el boxeador (este elemento con el correr de los años se fue dejando de utilizar), era prestada a un compañero. Y ni hablar del protector inguinal.
Además, como las botitas -al igual que el protector inguinal- no se podían obtener merced al aporte voluntarioso de una madre, tía o amiga hábil para la confección de un pantaloncito, muchas veces era reemplazada por zapatillas de todo tipo.
Tanto es así, que en una oportunidad se vio a alguien usar un par de marca Boyero -similar a un mocasín, al no contar con cordones de sujeción-, y para el debido sostén se utilizaron dos trozos de tela (de unos 50 centímetros de largo por unos 4 de ancho), que tras disponerse en varias vueltas a cada uno de los pies, se anudaba en ambos empeines.
Increíble, pero cierto, real. Eran otros tiempos, claro.

UNA UTOPIA
Hoy resulta una utopía que alguien se atreva a una cosa semejante para subir a un ring. El markerting lo impediría, sin dudas.

DIRIGENCIA Y AUTORIDADES
Por entonces, en cuanto al boxeo el Club Ben Hur contaba con dirigentes como Salvador Passini, José "Pepe" Corrales, Alberto Mascotti y Santos Buffelli, entre otros, siempre atentos y dispuestos a dar una mano.
En referencia a autoridades en los festivales, casi siempre como árbitro se desempeñaba Ernesto Giovannini (padre de Néstor, quien llegó a ser campeón del mundo de los peso Crucero, e inició su carrera en Ben Hur de la mano de Alfredo Charra), y como jurados lo hacían el abogado Enrique Carbajo, Dante Belletti (titular de una pinturería sita en la esquina de Santa Fe y Constitución) y un señor de apellido Bottero (integrante de la por entonces firma Valvulas 3B).

TIEMPO DE VIAJES
Los traslados hacia lugares donde se presentaban boxeadores de Ben Hur, generalmente se concretaban gracias a la generosidad de personas amantes del boxeo que ponían a disposición sus vehículos (de todo tipo, hasta lo que se conocía como Estanciera IKA), y que casi siempre no aceptaban se les pague el combustible.
Eran otros tiempos, no quedan dudas, y hoy los traje a la memoria.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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