La confianza en los robots

Editorial 20 de febrero de 2021 Por Redacción
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Las personas ahora confían en los robots más que en ellos mismos para administrar sus finanzas, según un nuevo estudio que se dio a conocer en los últimos días en los Estados Unidos.
El mismo, realizado entre más de 9.000 consumidores y líderes empresariales en 14 países encontró que la pandemia de COVID-19 aumentó la ansiedad financiera, la tristeza y el miedo.
En este contexto se produjo un cambio en relación a quién y en qué se confía más para administrar las finanzas personales.
Para ayudar a navegar la complejidad financiera, los consumidores y los líderes empresariales confían cada vez más en la tecnología que en las personas para que los ayuden.
Según el informe, el 67% de los consumidores y líderes empresariales confían en un robot más que en un ser humano para gestionar las finanzas.
A su vez, el 73% confía en un robot más que en ellos mismos para administrar las finanzas; en tanto que el 77% confía en los algoritmos sobre sus propios equipos de finanzas.
Cabe señalar, además, que el 89% de esas personas cree que los sistemas de inteligencia artificial pueden mejorar su trabajo detectando el fraude (34%), creando facturas (25%) y realizando análisis de costo/beneficio (23%).
Por otro lado, el 53% de los consumidores confía en un robot más que en ellos mismos para gestionar sus propias finanzas y el 63% confía en los sistemas automatizados en lugar de asesores financieros personales. Este grupo cree que la inteligencia artificial puede ayudar a detectar el fraude (33%), reducir el gasto (22%) y realizar inversiones en bolsa (15%).
La pandemia mundial dañó la relación de las personas con el dinero en el hogar y en el trabajo. En este sentido, entre los líderes empresariales, la ansiedad financiera y el estrés aumentaron en un 186% y la tristeza creció en un 116%; en tanto que la ansiedad financiera y el estrés de los consumidores se duplicaron y la tristeza aumentó en un 70%.
El 87% experimentan temores financieros, entre los que se encuentra la pérdida del empleo (39%), la pérdida de los ahorros (38%) y hasta la posibilidad de nunca saldar sus deudas (26%).
Por su parte, el 90% de los empresarios se mostraron temerosos por el impacto de COVID-19 en su organización, en tanto que las preocupaciones más comunes se centran en una lenta recuperación económica o recesión (51%), en los recortes presupuestarios (38%) y hasta en la quiebra (27%).
Estas preocupaciones mantienen a la gente despierta en la noche, a tal punto que el 41% de los consumidores informaron haber perdido el sueño debido a sus finanzas personales.
Para adaptarse a la creciente influencia y función de la tecnología, tanto los profesionales de finanzas corporativas como los asesores de finanzas personales deben adaptarse al cambio y desarrollar nuevas habilidades.
Teniendo en cuenta que hay una tendencia a creer en la inteligencia artificial para la realización de ciertas actividades, hoy los empleadores quieren que los profesionales de las finanzas corporativas se centren en otras actividades como la comunicación con los clientes (40%), la negociación de descuentos (37%) y la aprobación de transacciones (31%).
Por su parte, los consumidores quieren que los asesores financieros personales les brinden orientación sobre las decisiones de compras importantes, como la de una casa (45%), la de un automóvil (41%) y también la planificación para la jubilación (38%).
De acuerdo con el estudio, los acontecimientos de 2020 cambiaron la forma en que los consumidores piensan sobre el dinero y aumentaron la necesidad de que las organizaciones reconsideren cómo utilizar las nuevas tecnologías para gestionar los procesos financieros.
En ese sentido, se asegura que los robots están bien posicionados para ayudar, son geniales con los números y no tienen la misma conexión emocional con el dinero. Esto no significa que los profesionales financieros vayan a desaparecer o sean reemplazados por completo, pero la investigación sugiere que deberían centrarse en desarrollar habilidades sociales adicionales a medida que evoluciona su función.
Lo digital es la nueva normalidad y tecnologías como la inteligencia artificial y los chatbots juegan un papel vital en la gestión de las finanzas. La investigación indica que los consumidores confían en estas tecnologías para acelerar su bienestar financiero por encima de los asesores personales, y los líderes empresariales ven que esta tendencia está remodelando el papel de los profesionales de las finanzas corporativas.
A modo de conclusión, se expresa que las organizaciones que no adoptan estos cambios corren el riesgo de quedarse atrás de sus pares y competidores; perjudicando la productividad, la moral y el bienestar de los empleados, que deberán potenciar sus recursos humanos para luchar contra la tecnología.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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