Si se destina el 20% de su superficie a la vida silvestre, un campo rinde más

SUPLEMENTO RURAL 18 de febrero de 2021 Por Redacción
Un estudio del Conicet comandado por un ingeniero agrónomo, demuestra que los productores ganarían desarrollando cultivos de servicios, plantando flores en los bordes y otros yeites baratos.

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Para el ingeniero agrónomo Lucas Garibaldi, los seres humanos tratan al planeta como si fueran inquilinos que han entrado y rompen las cañerías de luz, aire y agua de una casa.
En algún momento, todo colapsa y las personas no pueden disfrutar el lugar.
A nivel global, la humanidad enfrenta una gran crisis. Se han destruido ecosistemas, y ahora es muy difícil que muchas personas puedan llevar adelante una vida de calidad.
Garibaldi tiene 39 años y un doctorado en Ciencias Agropecuarias en la Universidad de Buenos Aires; es director del Instituto de Investigaciones en Recursos Naturales, Agroecología y Desarrollo Rural, dependiente del Conicet y de la Universidad Nacional de Río Negro en Bariloche.
Este científico participó en la elaboración de evaluaciones para el Panel Intergubernamental de Biodiversidad, y contó detalles de las prácticas y las tecnologías que se pueden emplear para llevarse mejor con el planeta y dar más bienestar a más personas.
Algunos de esos artículos fueron publicados en revistas como Science o Nature, tal lo dado a conocer por el sitio online de Noticias Agropecuarias.

EL OBJETIVO
Garibaldi ilustró en el portal RíoNegro.com.ar que el objetivo “es demostrar con base científica la importancia de los cambios que pueden realizar los actores políticos, los productores y los consumidores para mejorar la alimentación y la calidad de vida. Esos cambios pueden promover la biodiversidad, que incluye la diversidad de seres vivos que habitan el planeta. Otros trabajos han reportado los beneficios que la naturaleza le brinda a los seres humanos”.
“Ahora intentamos conectar con los productores, y otros actores relacionados. Por ejemplo, soy miembro del consejo directivo de la Asociación Mundial de Apicultores”, afirmó.
Por sus estudios de la importancia de las abejas para la biodiversidad recibió el premio Estímulo de la Fundación Bunge y Born y fue reconocido en el Senado de la Nación.

LO COMPARTIDO
El ingeniero agrónomo describió que los resultados de los estudios que lleva a cabo con su equipo sobre las abejas son compartidos con los apicultores poniendo foco en “la innovación”
“Muchos años atrás, ibas por la ruta en la región pampeana y el auto se te llenaba de bichos. Ahora, en cambio, no pasa nada. Porque el uso de agroquímicos afectó las poblaciones de seres vivos en zonas agropecuarias”.
Garibaldi aseveró que “ahora vamos hacia un cambio de paradigma con prácticas agropecuarias más sustentables. Se puede producir más con la diversidad de cultivos. Se puede desarrollar el cultivo de servicios”.
“Otro cambio puede ser destinar el borde del campo al cultivo de diferentes especies, con plantas con flores”.

BENEFICIOS
El especialista enumeró las consecuencias positivas del nuevo ‘paradigma’, y señaló que "se reduce el riesgo de inundaciones. Se provee más polinizadores a los cultivos y hay más insectos que sirven para controlar las plagas de los cultivos. Así se reduce el uso de agroquímicos y se abaratan costos para los productores”.
“Son formas de producir sin destruir el ambiente, y eso permite producir en el corto y en el largo plazo. En el paradigma con monocultivo, el productor tiene resultados en el corto plazo. Pero a largo plazo el monocultivo tiene consecuencias negativas porque las malezas se vuelven resistentes a los agroquímicos y eso obliga a usar más cantidades y más gastos para los productores”, dijo en una entrevista realizada por el periodista Diego Rodríguez.

UN ALERTA
Garibaldi alertó que “la tasa de destrucción de la naturaleza es más alta que la tasa de ejemplos positivos a nivel global”.
“Considero que debería haber metas claras y ambiciosas para no seguir destruyendo el planeta. No sólo hace falta que se establezcan más áreas protegidas naturales, como las reservas provinciales y los Parques Nacionales, sino también que los productores fijen al menos el 20% de sus hectáreas para la vida de especies silvestres. Un campo o una chacra rinde más si se destina al menos el 20% de su superficie a proteger la vida silvestre. Así ayudarán en la restauración”.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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