Las prohibiciones en Cuba

Editorial 14 de febrero de 2021 Por Redacción
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En su promocionada apertura de la economía al sector privado, el régimen castrista dispuso permitir varias actividades para los ciudadanos, pero las agencias de noticias, la producción audiovisual y las telecomunicaciones inalámbricas continúan prohibidas.
Después de varios días de especulaciones, el Ministerio de Trabajo publicó los 124 empleos que seguirán vetados para los llamados "cuentapropistas".
El listado de referencia menciona, sin embargo, que se continúa aplicando la censura y el control sobre varios sectores claves de la sociedad, entre ellos, la cultura, la prensa, la educación y las telecomunicaciones.
Por lo tanto, ámbitos especialmente importantes para el Estado por motivos político-ideológicos quedan fuera del alcance de los trabajadores autónomos, que actualmente representan el 13% de la población ocupada en Cuba.
Los sectores de la prensa y la cultura concentran numerosas restricciones, como el ejercicio del periodismo, la edición y maquetación de libros, la producción audiovisual y cinematográfica, la grabación de sonido y edición musical, la exhibición de películas, las transmisiones de radiom la gestión de salas de conciertos, galerías de arte y librerías, y la impresión de prensa y libros.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), mediante un comunicado, definió como "burla contra las libertades de prensa y de expresión" la supuesta apertura económica y denunció que el castrismo "prohíbe a la prensa independiente".
Vale la pena recordar que el periodismo independiente ya viene siendo coartado por leyes y decretos mordaza que incluso permiten que los periodistas sean encarcelados arbitrariamente.
Por lo tanto, esta nueva clasificación estatal anula la capacidad emprendedora de los ciudadanos, además de profundizar la censura que el régimen viene ejerciendo sobre la libertad de prensa en sus 62 años de dictadura.
Desde varios sectores populares expresaron que el anuncio de la lista de actividades prohibidas deja al descubierto la verdadera cara del Gobierno, poniendo de manifiesto un retroceso acelerado y desesperado.
Representantes de ese sector aseguraron que mientras estaban pidiendo dialogar con el Ministerio de Cultura sobre el posicionamiento independiente, ellos ya tenían decidido aplicar esas restricciones, quitándose la máscara antes de la reunión que habían convenido.
Queda al descubierto que de esa manera el Gobierno pretende asfixiar todas las actividades que no son afines a sus intereses, además de reconocer que no quieren perder el control de los productos culturales del régimen.
También dejaron en claro que la prohibición afecta a actividades como tener una biblioteca en casa o una digital, ni tampoco poseer archivos privados o centros históricos de documentación.
Activistas y periodistas independientes, tras conocer las nuevas disposiciones, afirmaron estar decididos a seguir adelante con sus convicciones, porque lo reclama el pueblo cubano.
Quienes defienden esa posición, están decididos a seguir dando pelea desde sus trincheras, a pesar de las reiteradas censuras a los que son sometidos por las aplicaciones de los decretos que sanciona el Gobierno.
Además de la prensa y la cultura, el listado anula toda posibilidad de impartir conocimiento por fuera del control estatal, aunque la educación, que es universal y gratuita, sea una de las banderas de la Revolución.
En ese sentido, las nuevas disposiciones solamente permiten la realización de un trabajo autónomo en categorías específicas, como el repaso a domicilio o la enseñanza de música, gimnasia e idiomas.
Otra de las prohibiciones son las referidas a las asociaciones profesionales, de empresarios y de los sindicatos de trabajadores.
Teniendo en cuenta la extensa la lista que se conoció, los profesionales de alta calificación como médicos, odontólogos, arquitectos, abogados, ingenieros o investigadores en ciencia, no podrán trabajar de manera independiente. Sólo estarán habilitados para hacerlo mediante convenios estatales.
Las telecomunicaciones, otro sector estratégico y que representa una importante fuente de entrada de divisas, seguirán teniendo monopolio estatal, al igual que las actividades financieras como la oferta y gestión de seguros, los fondos de pensiones o de sociedades en cartera, entre otros.
De acuerdo con la lista publicada oficialmente en el transcurso de la semana, los cuentapropistas tampoco podrán ejercer como agentes de viajes y operadores turísticos, ni dedicarse a los servicios funerarios.
El sector de la energía y sus ramificaciones (explotación de recursos naturales, minería o hidrocarburos), queda asimismo reservado al Estado.
Finalmente, la venta de automotores y sus repuestos, combustibles, productos farmacéuticos, medicinales y equipos de telecomunicaciones, sólo estarán a cargo del Gobierno.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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