Al querido Agustín

Locales 07 de enero de 2021 Por Redacción
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DENGUE

El paso por este mundo materia es efímero. Lo marca la biología y un montón de circunstancias conexas, frágiles y hasta hay lugar para algunas lógicas. Todo es aceptable y hasta da lugar al debate; lo único que no se puede discutir es que un día se termina.
Alguien dijo alguna vez que cuando nos alejamos de este plano lo que dejamos no es lo que poseíamos, sino lo que fuimos.
El fin de año me trajo la noticia de la partida de Agustín Giuliani. No fue imprevista, tampoco deseada, pero había un ciclo que cumplir.
Nunca me interesó bucear en los océanos de la vida personal de nadie. Todos tenemos defectos y virtudes. Jamás se debe dejar de respetar esto.
Pero me quedo con lo afectivo, con lo que sienten y ejercen las personas que no tienen miedo en transitar una vida de servicio. Esto es amplio, complejo y laberíntico, pero termina dejando huellas.
Algunos se detendrán en el empresario, otros en el hombre público o el dirigente deportivo; con justicia, su familia dedicará sus lágrimas al padre, al abuelo.
En lo personal, hace mucho tiempo que había definido a Agustín como uno de esos locos lindos que hacen grandes cosas, incluso las pequeñas. Esos soñadores que no se detienen nunca, ni ante los obstáculos más complejos.
Como amante de mi pueblo y apasionado del fútbol, no voy a detenerme mucho en el merecido hecho que un estadio lleve su nombre. ¿Por qué? Porque AG era mucho más que eso, aunque sea una gloria que no se borra.
Alguna vez, en una charla privada me dijo que el sostén de su vida era su querida esposa, Doris. Y tenía razón. Ella viabilizaba con su dulzura y su voluntad de hacer el bien por los demás, eso que él también compartía.
Imagino que ya estará con ella en la paz que la partida promete desde aquí. Será merecido, aunque no admito que se quedarán quietos ante la necesidad del otro; seguirán adelante, en el espacio que sea su escenario.
Al querido Agustín le quiero dedicar este humilde espacio. Un tipo simple y generoso que nunca se olvidó de ello.
Que descanse en su paz.

Edgardo Peretti

N de la R: si alguien, de los tantos que recibieron algún favor de Agustín, quiere llevarle flores, sus restos descansan junto a los de su esposa Doris en el Cementerio Parque Colonial.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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