Sin vacunas en Uruguay

Editorial 06 de enero de 2021 Por Redacción
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DENGUE

Hasta el momento no hubo anuncios concretos, ni tampoco se esperan acuerdos inminentes respecto de las negociaciones que lleva adelante el gobierno de Uruguay para conseguir lo antes posible vacunas contra el COVID-19.
La demora es al menos preocupante, teniendo en cuenta que en los últimos días el número de contagios fue en permanente ascenso en el vecino país, que para frenar la propagación del virus decidió cerrar sus fronteras.
La pregunta inevitable que se formulan por estas horas los ciudadanos es ¿cuál es el plan de inmunización? Ese interrogante, además, fue planteado por el Frente Amplio ante la Comisión de Salud del Senado.
Daniel Salinas, titular del Ministerio de Salud de la Nación debió comparecer, acompañado por Alvaro Delgado, el secretario de Presidencia.
Los funcionarios aseguraron que el Ejecutivo no cerró las negociaciones con ningún proveedor, toda vez que las gestiones apuntan a intentar conseguir dosis de cinco vacunas diferentes.
Se trata de las que reúnen las mejores condiciones en cuanto a tres elementos que son fundamentales que para el presidente, Luis Lacalle Pou: eficacia, disponibilidad y tiempo de llegada.
El jefe de Estado reconoció que se mantuvieron conversaciones muy firmes con varios laboratorios y estados proveedores, pero hoy son apenas cinco las que concentran la atención y los esfuerzos.
Por lo tanto, desde el gobierno insistieron que no hay nada cerrado, ni siquiera con Pfizer-Biontech, como llegaron a mencionar algunas publicaciones.
Lacalle Pou sostuvo que la confidencialidad en esta etapa es clave para lograr la concreción de los acuerdos, pese a que otros trascendidos dan cuenta que las gestiones están encaminadas para obtener las vacunas desarrolladas por la Universidad de Oxford y Astra Zeneca.
Sí está claro que la primera compra que ingresará al país será destinada en su totalidad al personal de la salud, para descomprimir de ese modo la atención en los hospitales.
Se estima que en una primera etapa se adquirirían vacunas para inmunizar a 21.000 médicos, 64.000 funcionarios de la salud y 8.000 empleados de geriátricos y cuidadores de adultos mayores.
La oposición realizó un amplio interrogatorio, donde el tema de la vacunación ocupó el último lugar.
Desde la bancada socialista expresaron su preocupación por el plan que está llevando adelante el Ministerio de Salud frente a la pandemia, que según estiman, fue acertada en marzo, pero después empezó a complicarse.
Para justificar esa apreciación, presentaron estadísticas que no admiten ningún tipo de objeciones, porque fueron elaboradas por el propio gobierno.
Como eje de lo que cambió señalaron que la circulación del virus, pasó a ser de tipo comunitario, pese a las diferentes medidas adoptadas para evitar que los casos sigan incrementándose.
Desde la oposición solicitaron que se ponga en marcha un plan estratégico a corto y mediano plazo, concretamente durante el primer semestre del año, tomando como referencia la actualidad sanitaria, que no es la mejor.
También fueron cuestionadas las medidas que se vienen aplicando y que son consideradas "tibias" en las actuales circunstancias y ante la posibilidad de llegar en poco tiempo una segunda ola, como viene ocurriendo en varias naciones, particularmente las europeas.
Paralelamente, se desplegó sobre la mesa otra cuestión que reclama urgentes y definitivas soluciones, como el tema de la pobreza, un fenómeno que se vio multiplicado desde que la pandemia ocupa el centro de la escena. No es solamente, claro está, un problema de los uruguayos, sino que es una consecuencia lógica del momento que vive todo el planeta.
Volviendo justamente al tema central, se dejó constancia que los testeos no se realizan en la medida esperada, en un momento donde la positividad creció exponencialmente, según lo certifican los datos oficiales suministrados diariamente por el Ministerio de Salud.
Sumado a todo lo enunciado, se impulsó la necesidad de reforzar el seguimiento del hilo epidemiológico, por medio de la capacitación de trabajadores de otras áreas, que necesariamente deberán sumarse a los especialistas para que una mayor cobertura sea posible.
En definitiva, el gobierno de Lacalle Pou, que tuvo una masiva adhesión de la gente luego de sus primeras medidas, hoy empieza a ser cuestionado por los legisladores de la oposición, que interpelaron a los funcionarios de un área sensible por estos días, como la de la salud.
Es importante que eso ocurra en este momento, cuando el país atraviesa por una crisis impensada hasta no mucho tiempo atrás, en materia sanitaria, por el sostenido avance del COVID-19, que ya es una cuestión de Estado.
Luego de esa reunión parlamentaria lograron extraerse algunas conclusiones. El tema es que se apliquen con la brevedad que imponen las circunstancias.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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