El Parque Balneario Municipal, un lugar de esparcimiento en Rafaela

Locales 02 de enero de 2021 Por Víctor Hugo Fux
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FOTOS ARCHIVO ATRACTIVO. Frente del remodelado ingreso al Parque Balneario Municipal en la Ruta Provincial 70.  ARBOLES. Diferentes especies muy añosas habitan en el generoso predio.  SANTUARIO. El oratorio de la Virgen de Guadalupe.  FOTOS ARCHIVO PASEO. Un espacio para ser disfrutado en familia y junto con las mascotas.  JUEGOS. Un lugar obligado de esparcimiento para los chicos y los grandes.
FOTOS ARCHIVO ATRACTIVO. Frente del remodelado ingreso al Parque Balneario Municipal en la Ruta Provincial 70. ARBOLES. Diferentes especies muy añosas habitan en el generoso predio. SANTUARIO. El oratorio de la Virgen de Guadalupe. FOTOS ARCHIVO PASEO. Un espacio para ser disfrutado en familia y junto con las mascotas. JUEGOS. Un lugar obligado de esparcimiento para los chicos y los grandes.

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Varias generaciones pasaron -y lo siguen haciendo- por uno de los lugares de esparcimiento más representativos de Rafaela.
¿Quién no lo hizo en sus tiempos de estudiante, hace ya más de medio siglo, cuando debió asistir a las clases de Educación Física, muchas veces desafiando las bajas temperaturas de la mañana y otras tantas el riguroso calor de la media tarde?
Eran tiempos en los que los adolescentes acudían a las citas de los "Profes" con un entusiasmo muy especial, porque sabían que iban a tener que realizar una serie de actividades muchas veces no tan deseadas, pero que siempre tendrían la posibilidad de disfrutar, normalmente en la segunda parte de la rutina, de unos desafíos atléticos en su clásica pista de tierra o de algunas de las disciplinas que siempre se renovaban, pero que tenían en el fútbol un premio que la mayoría de los alumnos disfrutaban.
Ese mismo Parque Balneario Municipal, fue testigo en un tiempo muy lejano, pero siempre vivo en la memoria de quienes ya transitamos varias décadas en este camino de la vida, de competencias motociclísticas excepcionales, en las que figuras consulares del deporte motor eran protagonistas de los recordados duelos de aquella época.
Se realizaron otras pruebas, de ciclismo y hasta de motocross, utilizando un circuito diseñado en un sector del predio, donde los árboles eran los temibles límites hasta para los más valientes.
Esas actividades se fueron perdiendo. La empalizada de madera y la tribuna de cemento, decoraron aquel óvalo que fue tradicional, pero el Parque Balneario Municipal siempre tuvo actividades deportivas, por el funcionamiento en sus instalaciones de los Centros de Educación Física y de una pileta espectacular, con forma de "T" y con un alto trampolín en el que los más osados exhibían sus destrezas.
¿Quién no disfrutó alguna vez de un picnic, en un "Día del Estudiante", que se extendía hasta que las primeras sombras del atardecer eran la señal inequívoca del anunciado regreso a sus hogares?
Para ocupar un lugar debajo del ombú había que llegar bien temprano, porque era el espacio más codiciado y el que garantizaba una buena sombra a lo largo de toda la jornada.
Eran otros tiempos, pero la esencia del Parque Balneario no cambió. Sólo lo hicieron las costumbres, porque hoy es un lugar de encuentro para los jóvenes, pero también para la familia, que encuentra todas las comodidades para que la visita, aunque no sea demasiado extensa, pueda resultar placentera.
Asados, mesas y bancos, abundante sombra y aire puro es la mejor receta para tener un contacto directo con la naturaleza, en un ambiente donde los pájaros -y últimamente las ardillas- le otorgan una belleza incomparable.

ALGUNOS DATOS
La historia del paseo más emblemático de los rafaelinos tiene como punto de inicio una fecha precisa: domingo 16 de febrero de 1941, por lo que en poco tiempo va a cumplir 80 años.
Ese día fue inaugurado, en la prolongación del bulevar Santa Fe -a la altura del 2700- sobre un terreno de cuatro hectáreas que había sido donado al Gobierno por el Club Cultural y Deportivo.
Participaron de la ceremonia de inauguración, diferentes funcionarios locales y provinciales, encabezados por el entonces intendente municipal Octavio Zóbboli.
La obra fue definida como de un amplio criterio urbanista, por sus numerosas especies arbóreas, su pileta de natación, sus canchas de deportes, los juegos para niños, una artística portada, cercos en la totalidad de su perímetro, un mástil, canteros, columnas de alumbrado y las tradicionales escalinatas para ingresar al natatorio de medidas olímpicas, en el que el legendario "Cañún" (Aldo Juvenal Solari) era el celoso bañero que brindaba seguridad a quienes buscaban un momento de relax en las aguas calmas del Parque Balneario.
Desde entonces, se convirtió en un espacio que, con distintas transformaciones, respondió a todas las expectativas que se habían planteado las autoridades, que en distintos períodos, tuvieron la responsabilidad de mantenerlo y mejorarlo.
Hoy, es uno de los lugares que los vecinos suelen utilizar para compartir un buen momento o para caminar en sus serpenteantes caminos, en un clima que por su frondosa vegetación se torna muy agradable.
El terreno original fue ocupado por distintos emprendimientos, uno de ellos, sin duda el más importante, fue la construcción de la Escuela Don Tomás, en el año 1989, gracias al aporte del empresario local Edison Valsagna.
Pero también se levantaron otras construcciones, todas sobre la parte Oeste, que limita con calle Río de Janeiro, aunque el espacio verde, al margen de esas nuevas edificaciones, no varió sustancialmente su fisonomía, ni el servicio que brinda a la comunidad.

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