Ese poeta de mi barrio

Información General 29 de diciembre de 2020 Por Redacción
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TAPA// Presentación de la obra comentada.
TAPA// Presentación de la obra comentada.

DENGUE


Por Edgardo Peretti

Juan José Ortega tiene 78 años bien cumplidos. Se define a sí mismo como agricultor, carpintero y poeta escritor. Acaba de publicar su primer libro.
Se titula “Realidad, la historia de amor” (Editorial Dunken, 2020, Bs. As. 110 págs.) y suena como eso mismo que ya preanuncia la fina portada: una historia de amor.
Por imperio de las circunstancias tuve el placer de poder acceder a los primeros originales de esta obra que no es otra cosa que una versión de vida de un ser que ha pasado muchas cosas, como todos, pero que tiene una particular visión de los valores rescatables ante las adversidades.
En primer lugar, como lector (detalle que suelo exponer como principio de inocencia en mis humildes apreciaciones acerca de obras ajenas), debo destacar la valentía ante el calendario que enfrenta Juan José; ya no es un chico, sabe que el tiempo le permitirá evocar muchas cosas, pero que no tiene retorno. Pero es el soñador sanjuanino que describe las estrellas de su pago como si nunca las hubiese cambiado de escenario. Por eso las sigue admirando.
Los que saben quizás digan que hay una excelsa cadencia de ritmo provinciano en sus relatos, postura a la que no renuncia y destacamos como muy válida.
¿Por qué? Porque es una actitud sincera, que no tiene dobles intenciones o necesidades de consagrarse con valores que no siente. Es lo que tenemos a la vista.
Después está la familia. Esas percepciones y experiencias de lo que se lleva adentro y que no se negocia, aún en las circunstancias más dolorosas .
Uno, como lector deberá adecuarse a los tiempos de este sanjuanino que vio la luz en un pueblo que se llama Albardón y que desde hace más de tres décadas transita las calles de mi ciudad, de mis cercanías.
En este devenir hay un personaje que se lleva toda la atención: Chiquita, su amada esposa, a quien le escribía poemas, a quien evocar – entre otras consideraciones- con un “por todo lo que te quiero” (“Chiquita”, pág. 91 op. Cit), aunque para este modesto opinador atrevido y temporal, el mejor obsequio que hace a su compañera de vida que ya no está en el final, ese epílogo testimonial que expresa con inmensidad lo vivido: “Gracias al amor tan tuyo y mío”.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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