En busca de… Jorgelina Alvarez, astrofotógrafa

La Palabra 21 de noviembre de 2020 Por Raúl Vigini
Descubrir desde la emoción Se formó en meteorología pero definió su actividad principal en la fotografía especialmente dirigida al espacio, desde donde orienta su mirada cotidiana y proyecta sus emprendimientos que son reconocidos por colegas del país y del exterior, así como por sus seguidores que a través de las redes sociales mantienen una comunicación fluida sobre el tema convocante. De sus inquietas jornadas nos cuenta en esta charla con LA PALABRA, desde Las Flores, ciudad en la que nació a fines de los años ochenta.
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1 / 2 - archivo Jorgelina Alvarez - Horizonte lejano: Jorgelina Alvarez en el paisaje infinito de la Base Marambio

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LP - El cielo en tu vida. ¿Desde cuándo?

J.A. - Mi memoria se remonta a mi niñez cada vez que pienso en el cielo y las estrellas. Al ser de un pueblo a doscientos kilómetros de la gran ciudad de Buenos Aires me facilitaba -y aún me facilita- ver las estrellas solo con salir a mi patio. Significaba un misterio ver una noche despejada. Miles de puntos brillantes en el cielo, puntos que se mueven, puntos que se mueven fugazmente y dejan un trazo de luz; el misterio se hacía latente en mi mente y eso pienso que me llevó a querer saber y entender lo que veía. 

LP - La noche. ¿Qué te cautiva de ella?

J.A. - La noche es ese momento donde más se siente la paz y la armonía; cuando todos duermen a mí me gusta escuchar el sonido de la naturaleza y del silencio mismo; y si la noche está despejada mucho mejor, porque puedo hacer uso de mi pasión que es capturar la luz de ese “pedacito de cielo visible” que llamamos Universo.

LP - Las galaxias. ¿Cómo las concebís y definís para tu actividad?

J.A. - Una galaxia es por definición un conjunto de estrellas, nubes de gas, planetas, polvo cósmico, materia oscura y energía, todo unido por acción de la gravedad en una estructura más o menos definida. Nosotros, vivimos en una galaxia -La Vía Láctea- siendo nuestra estrella -el Sol- que nos da la vida cada día de nuestra existencia; ¡pero hablamos de solo una dentro de las miles y millones de galaxías que existen en el Universo! Por eso, es fascinante entender que cada vez que podemos ver alguna galaxía visible, por ejemplo, la galaxia Andrómeda o M31 que está a dos millones y medio de años luz, es decir, necesitamos viajar dos millones y medio de años luz a la velocidad de la luz -o sea trescientos mil kilómetros por segundo- para llegar a esa galaxia en cuestión, y por ahí al llegar ya no está ¡estamos viajando a un pasado remoto!

LP - La imagen capturada. ¿Qué significa para vos?

J.A. - Es mi amor por la astronomía. Recuerdo cuando era niña y alguien me hablaba de una estrella, de la Luna, del Sol y mi pecho despertaba de emoción. ¡Eso no ha cambiado en nada! Hacer astrofotografía es mi forma de expresar lo que siento por la astronomía, mi pasión en su máximo potencial. 

LP - El momento exacto ¿es el ideal?

J.A. - Cada vez que estoy frente a la inmensidad es mi instante perfecto, al que llamo Ideal.

LP - Un día en la Antártida. ¿Cómo era tu agenda?

J.A. - Los días en la Antártida en mi caso -porque no todos teníamos la misma rutina laboral- eran muy dinámicos. Cabe decir que fui a la Base Marambio para ejercer mi puesto desde el Servicio Meteorológico Nacional. La meteorología es muy importante en cualquier parte del mundo, pero en la Antártida un poco más. Al ser extrema -cambios bruscos de temperatura, temporales, etcétera- es necesaria la vigilancia meteorológica las veinticuatro horas del día los trescientos sesenta y cinco días del año, nos dividíamos en turnos rotativos de día/ tarde/ noche. Cuando no estaba de turno, iba al gimnasio o hacia algún curso online o manteníamos algunas charlas con compañeros. Y, principalmente si las noches sin luna -ideal para ver muchas más estrellas, si no es como tener un foco encendido en el cielo- estaban despejadas, salíamos a terreno a fotografiar, el momento más feliz lo llamaba. 

LP - Volver para emprender. ¿Con qué ilusiones después de tamaña experiencia?

J.A. - Mi vuelta a continente fue impensada. Nunca hubiese imaginado el hermoso recibimiento que tuve. Estando allá, alejada de los ruidos, del calor, de tus seres queridos, no te das cuenta de forma consciente dónde estás, ni la llegada a la gente que estás teniendo. Fue -y es- un sueño hecho realidad el poder traspasar fronteras con mi forma de expresión, la astrofotografía. Hoy, puedo decir que estoy enseñando todos los conocimientos que he adquirido con el pasar de los años; no hay mayor éxito que hacer lo que uno ama. 

LP - Propósitos para cumplir. Proyectos que tomaron forma concreta.

J.A. - Mis objetivos siempre han sido llegar a cada vez más personas para enseñar ciencia a través de mis imágenes; pero también, encontrar el lado poético, filosófico, al vislumbrar las maravillas de un cielo nocturno. Pienso, que aún quedan miles de humanos por llegar esta información. Por eso agradezco profundamente cada vez, a los medios de comunicación sea diarios, revistas, radios, televisión, cuando se acercan a mí para una nota. 

LP - Gestionar en tiempos actuales. Formas, medios, características. 

J.A. - Lo único que no he hecho en estos tiempos de confinamientos es viajar, todo lo demás fue muy favorable. Estar en el Siglo XXI en la era de la información, toda persona tiene acceso a internet. Estamos conectados a través de charlas, conferencias, cursos. Es increíble poder tener una video llamada con alguien que vive en el otro lado del globo.

LP - Actividades desde tu casa. ¿Cuáles, cuándo, cómo, por qué?

J.A. - Desde casa y como mencionaba antes, gracias a poder tener acceso a internet puedo realizar todas mis actividades: dar workshop, cursos, charlas. Este mes, finalizo un curso de Astrofotografía & Paisaje y lo que queda del año voy a estar dando dos workshops más, ya con su cupo vacante. ¡El año que viene se vienen con todo los nuevos cursos!

LP - Anécdotas sucedidas por comunicación virtual.

J.A. - Todos/as nos tuvimos que amigar con la tecnología. Conocer las plataformas, las nuevas, cómo funcionan, todo ha sido un desafío. ¡Una vez entendido, me resultó muy loco y placentero hacer charlas con personas que están en la Antártida en este momento! Sentir y hablar en el mismo idioma y principalmente acercar las vivencias a todo público. 

LP - ¿Una cámara inteligente o de última generación automática y digital es más importante para una buena foto que las tradicionales mecánicas de rollo?

J.A. - Por supuesto que no. Siempre cuento que mis comienzos fueron con una cámara base -una Canon T3- es decir, “no hace falta tener una Ferrari para aprender a manejar”. Si querés comenzar a aprender a hacer astrofotografía no tenés excusas, podés empezar ya mismo con tu cámara en modo manual y trípode.  O como dicen muchos: la cámara no hace al fotógrafo.

LP - ¿Qué material informativo y formativo te interesa sumar a tus conocimientos profesionales además en este tiempo de aislamiento?

J.A. - Puff. Si hay algo que me mantiene apasionada es el deseo de aprender continuamente. Me gusta leer sobre otras ciencias, sobre la mente, sobre finanzas, por supuesto continuar perfeccionando lo que sé de astronomía, fotografía y electrónica. Y seguro que me faltan mencionar más. 

por Raúl Vigini

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