Inclusión Educativa acompañó a 400 jóvenes durante el año

Locales 18 de noviembre de 2020 Por Redacción
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FOTO COMUNICACION SOCIAL PROGRAMA. Los docentes pusieron en juego múltiples estrategias.
FOTO COMUNICACION SOCIAL PROGRAMA. Los docentes pusieron en juego múltiples estrategias.

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El Programa Bicentenario de Inclusión Educativa es una política pública que, desde hace once años, implementa la Municipalidad de Rafaela para sostener a los jóvenes en el sistema educativo e impedir que abandonen la escolaridad secundaria. En función de este objetivo, desde la Secretaría de Educación se realiza un acompañamiento a los estudiantes que cursan el primer y segundo año porque son los momentos en los que se registran mayores dificultades.
A lo largo del 2020, este programa que tiene un anclaje territorial en diferentes barrios de la ciudad, sostiene el vínculo y el seguimiento a más de 400 estudiantes, a pesar de las dificultades de la pandemia.
Inclusión Educativa es coordinado por Vanina Ramírez y funciona en cinco centros educativos en los barrios Monseñor Zazpe, Italia, Fátima, Villa Dominga y Malvinas Argentinas, cuya organización está a cargo de tutores. Además, cuenta con un equipo de 25 docentes de las áreas Lengua, Matemática, Inglés, Ciencias Sociales y Ciencias Naturales.
Como bien expresó la Coordinadora: “Conociendo las desigualdades existentes entre los jóvenes, pretendemos acompañar las trayectorias escolares generando las condiciones que promueven su autonomía y fortalecen su individualidad. Nos enfocamos en el desarrollo de habilidades cognitivas y en la formación de hábitos de estudio, ya que son los pilares fundamentales para aprender a aprender”.
Asimismo, destacó que “el trabajo realizado excede los límites impuestos por el objetivo de sostener a los chicos en la escuela. El vínculo establecido entre adultos y adolescentes se transforma en un vehículo poderoso para orientar su capacidad de proyectarse, promover sus derechos, defender su lugar en la construcción social y transformarse en protagonistas de los cambios que quieran realizar”. “En contextos de aislamiento, los docentes del Programa pusieron en juego múltiples estrategias asumiendo la responsabilidad de cuidado que conlleva la tarea de educar”, aseveró Ramírez.

ESTRATEGIAS 
La pandemia de COVID-19 y las medidas de aislamiento social tendientes a la protección de la población, pusieron al descubierto la desigualdad social, económica y cultural existente. Por este motivo, El desigual acceso a las nuevas tecnologías y la virtualidad, como así también el escaso manejo de las mismas, condicionó y limitó el acceso a los materiales de trabajo y a su abordaje. El mayor desafío fue y es sostener el vínculo entre escuela y estudiantes.
Ante este problema, el trabajo de seguimiento que se realizaba de manera presencial tuvo que adaptarse y se basó en la colaboración constante con las instituciones. Fue la relación establecida durante estos años con las escuelas, lo que permitió el intercambio permanente y un verdadero trabajo conjunto en las situaciones que así lo demandaron.
Como cada año, los equipos docentes de Inclusión Educativa establecieron comunicación con estudiantes de años anteriores y con un número importante de ingresantes a primer año. Esta vez, el encuentro no se produjo en los Centros educativos, sino que se habilitaron nuevas formas de interacción y tiempos diferentes para cada chico.
El grupo de estudiantes se encontró sin horarios que cumplir y con una rutina alterada en la que se les dificultó organizar sus tiempos de estudio y dedicación a la tarea escolar. Por eso, el rol del equipo docente, ha sido clave en su organización y en el fortalecimiento de su confianza y autonomía.
Entre las estrategias empleadas, se cuentan la división del grupo de estudiantes entre los profesores y el tutor para mantener una comunicación frecuente y garantizar el seguimiento individual, diversificación de estrategias comunicativas (llamadas, fotos, videollamadas, audios, videos, material impreso), acercar el material impreso y retirar las actividades ya resueltas para llevar a la escuela, establecer vínculos solidarios para conseguir dispositivos y/o elementos que los chicos necesitaban (donación de celulares, cargas virtuales, cargadores de PC y celulares) y la detección de situaciones que por su complejidad, requiere un abordaje integral y demanda la articulación con otras instituciones o dependencias, entre muchas otras.

EL ROL DOCENTE 
La frustración estuvo presente en muchas oportunidades por lo que los espacios de encuentro y reflexión hacia adentro de los equipos de trabajo han permitido repensar las estrategias y sostener la motivación. No obstante, se valora de manera positiva el vínculo que se pudo establecer. Este año, las y los docentes están cumpliendo la función de tutores sobre grupos de estudiantes, lo que les permite conocer a las familias, sus problemas, sus motivaciones, y eso los involucra y los compromete todavía más. El rol del docente se ha visto potenciado por las circunstancias y ha cristalizado el enorme potencial del trabajo social desarrollado por los equipos con los que cuenta el programa.
Como expresó Ramírez: “Acompañar las trayectorias de los jóvenes no sería posible sin la construcción de vínculos afectivos fuertes basados en la confianza mutua y en el reconocimiento del otro. Estamos orgullosos del trabajo conjunto y la construcción de nuevos vínculos. Agradecemos la solidaridad, la creatividad y la constancia en los esfuerzos que manifestaron nuestros tutores, docentes y todos aquellos que aportaron algo al camino que vienen haciendo nuestros chicos".
En definitiva, “educar es mostrar otras posibles formas, es abrir caminos, es empoderar. Es nuestra responsabilidad acompañar el crecimiento de niñas, niños y jóvenes, otorgarles las herramientas para que hagan valer sus derechos y exijan que sean respetados”, concluyó la Coordinadora.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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