Sensaciones y sentimientos

Sociales 17 de noviembre de 2020 Por Hugo Borgna
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CANCIONES: DOS DISTINTAS GRANDES NOCHES
Es muy común.
Las canciones originadas en otro idioma, al pasar al castellano, reciben cambios –y a veces los sufren cuando se pierde su calidad inicial- en su contenido. Eso no es objetable en sí mismo; responden a necesidades de cada país y lengua para que su llegada al público sea lo más directa y natural posible. Lógicamente, son destinadas al canto.
“Mi gran noche”, de Salvatore Adamo, escrita originalmente en francés, llegó a nosotros en una versión castellana hecha por su autor, pensando en su vecina España y en los países de ultramar, incluidos nosotros. Al pasar por nuestra madre patria, fue grabada por Raphael, quien le varió -y mucho- su contenido.
Vamos a conocer las dos versiones. Primero, la del muy canoro español.
“Hoy es un día especial, hoy saldré por la noche. Podré vivir lo que en el mundo no está cuando el sol ya se esconde. Podré cantar una dulce canción a la luz de la luna, y acariciar y besar a mi amor como no lo hice nunca. Qué pasará, qué misterio habrá, puede ser mi gran noche y al despertar ya mi vida sabrá algo que no conoce. Caminaré abrazado a mi amor por las calles sin rumbo, descubriré que el amor es mejor cuando todo está oscuro, y sin hablar nuestros pasos se irán a buscar otra puerta, que se abrirá como mi corazón cuando ella se acerca. Qué pasará…algo que no conoce. Será será esta noche ideal que ya nunca se olvida, podré reír y cantar y bailar disfrutando la vida.”
Todas las canciones guardan una historia, pero unas la muestran con más apertura que otras. La letra del original, traducida y ligeramente adaptada para el canto por el autor, Salvatore Adamo, describe una situación muy particular.
“Cansado ya de aguantar a papá decidí emanciparme, y lo hice así, una noche salí dispuesto a desahogarme. Al dancing fui con mi traje jaquí de color verde Nilo: mi noche fue, más que un trompo bailé y perdí casi un kilo. Bailé con chicas que estaban muy bien y a uno le ponen mal, pero ellas vieron que yo era también un tipo fenomenal. Como palomas a mi alrededor las vi revolotear, aquella noche yo fui el cazador y el amo del palomar, y sucedió que más de una cayó en su propia emboscada; el caso fue que las hipnoticé con solo una mirada. Y qué iba a hacer, me dejaba querer y siguieran todo si bien después con las aras de un juez, las miré de reojo. Bailé con chicas que…tipo fenomenal. Ya son las tres, estoy solo en el bar, camarero otro whisky, haga el favor quiero continuar aunque yo no estoy triste, quiero otra vez el poder fabricar los más bellos ensueños. Puedo pagar un obrero yo soy, otra copa y me marcho. Bailé con…fenomenal
En este punto, las dos corrientes de los que reciben la música y le dan un lugar preferente en su ámbito de vivencias, ya quieren manifestarse.
¿Qué hay más misterioso que la aventura de enviar guardados sentimientos a una mujer, y al mismo tiempo abrirse para recibir los de ella? El amor, símbolo mayor del romanticismo, no puede pedir más para transitar una gran noche.
¿Y la otra sensación, la que reclama que el éxito y las conquistas fáciles de las grandes noches no lo sean solo para exclusivas clases sociales?
Alguna vez las palabras saldrán del escondido límite que les imponen los humanos y permanecerán en el aire para hacer crecer nuevas definiciones.
Y también, ¿por qué no?, encontrarán un hueco habitable, ideal, entre la realidad y la ficción.

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