Línea agronómica, años de solo debate

Suplemento Economía 15 de noviembre de 2020 Por Redacción
Distintas posturas sobre la necesidad de su corrimiento. El caso Rafaela.
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Por Anabel Albrecht *

En los últimos tiempos, hemos escuchado en los diferentes medios de comunicación local el re surgimiento de dos posturas sobre el hecho de desplazar o no la línea agronómica.
Es reconocido por ambas partes, que los productos fitosanitarios poseen diferentes grados de toxicidad, por lo que el punto de discusión no está centrado en este aspecto.
No obstante, desde hace más de 10 años, viene siendo constante la demanda de diferentes grupos ambientalistas solicitando el corrimiento de la línea agronómica, lo cual ha generado, un punto de conflicto con productores, Sociedad Rural, CASAFE, colegio de Ingenieros Agrónomos entre otros actores. Ante tantas idas y vueltas, la resolución del conflicto parece cada vez más lejana.
Como miembros de la sociedad y para poder tomar una postura al respecto, resulta necesario conocer e informarnos sobre el tema y, para ello, definir algunos conceptos es fundamental.
El primero de ellos tiene que ver con que significa la línea agronómica. Mediante la sanción de la Ley Provincial de Productos Fitosanitarios N° 11273 que define como objetivos la protección de la salud humana, de los recursos naturales y la producción agrícola, se establece que todo municipio debe hacer respetar una línea a partir de la cual se prohíbe el uso de productos fitosanitarios que pueda generar riesgo a la población.
En Rafaela, mediante la Ordenanza Municipal 3600, la línea agronómica se ubica distante 200 metros de la línea que define el límite urbano.
La Ordenanza Municipal, establece que entre el punto 0 y 200 metros, queda terminantemente prohibida la aplicación de cualquier producto de síntesis química o fitosanitarios, con el fin de preservar la salud de la población. Esta restricción, rige también para todo establecimiento que se encuentre fuera de la zona urbana, pero que aglutine gente en determinado momento cómo campos de deportes, áreas de recreación, parques, escuelas rurales, entre otros.
Otro terminó importante a definir es a qué nos referimos cuando hablamos de “fitosanitario”. Son sustancias de origen biológico o de síntesis química que contribuyen a controlar toda plaga que pueda generar daño a los cultivos disminuyendo rendimientos. También debemos conocer que los fitosanitarios se clasifican según su grado de toxicidad, entendiéndose por toxicidad a la “capacidad de una sustancia de generar daños en un ser vivo”. (CASAFE-Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes)
En nuestro país, es SENASA quien regula la clasificación y etiquetado de los productos fitosanitarios. Esta clasificación está avalada por estudios toxicológicos siguiendo los criterios de la OMS. En el cuadro puede observarse el grado de toxicidad de los productos fitosanitarios según los parámetros establecidos por este organismo. 
Ahora bien, ¿Qué pasa con las aplicaciones que se realizan a partir de los 200 metros? ¿Qué productos fitosanitarios se pueden utilizar según su clasificación toxicológica? ¿Se realizan controles? ¿Quién los realiza? ¿Con qué se aplica el producto? ¿Qué factores climáticos se tienen en cuenta?
Todas estas preguntas tienen respuesta, es por ello, que todo productor que decida realizar una actividad agropecuaria en el área periurbana y considerando que ésta implique el control de plagas con productos fitosanitarios, deberá contar con un profesional ingeniero agrónomo, que luego de realizar el monitoreo minucioso del cultivo, confeccione una receta que no solo le autorizará a la compra del producto, sino también a su aplicación. Esta receta deberá ser presentada ante el ente contralor, en nuestra ciudad, la Dirección de Ambiente perteneciente a la Municipalidad de Rafaela, quien a través de profesionales tiene a su cargo las inspecciones.
Al momento de realizar la aplicación, los factores climáticos como viento, temperatura y humedad son de extrema importancia, es por ello que previo y durante la realización, las acciones son monitoreadas y en caso de no resultar favorables se suspende la actividad.
Otra cuestión a considerar, es el equipo de aplicación, conocido también como “mosquito”, que debe ser habilitado por SENASA y el maquinista u operador, además debe realizar los cursos correspondientes que lo habiliten.
Otro elemento con el que cuenta el aplicador para evitar la voladura del producto son los “picos antideriva”, que son parte de las piezas fundamentales en los equipos pulverizadores de alta eficiencia y permiten lograr óptima calidad de aplicación ya que tienen efecto sobre el tamaño de gota.
A su vez para proteger la gota y asegurar que la misma quede en el lugar de impacto o que se pierda por evaporación, en el tanque del equipo además de agua y producto fitosanitario, se colocan sustancias coadyuvantes.
Ahora bien, ¿cuáles son las dos posturas?
Por un lado, tenemos aquellos que objetan los metros a los cuales se ubica actualmente la línea agronómica, aduciendo que los fitosanitarios generan problemas graves a la salud cómo abortos espontáneos, cáncer, problemas respiratorios entre otros y solicitan que se revea la distancia a la que se ubica la línea agronómica alejándola de la línea de zona urbana.
En contraposición, se encuentran aquellos que sostienen que los 200 metros a los cuales se encuentra ubicada son suficientes, ya que se cuenta con los recursos tecnológicos necesarios para realizar aplicaciones sin provocar riesgo a la sociedad.
Una de las preguntas que cabe realizarse, luego de este recorrido, es si como ciudadanos ¿contamos con la información suficiente, los conocimientos necesarios para definir qué postura acompañar? Las partes, los detractores y los que se encuentran a favor, ¿han agotado las instancias de diálogo necesarias? ¿Se han realizado todas las investigaciones, evaluaciones a campo, para asegurar que la voladura de productos fitosanitarios es real como para definir el corrimiento de la línea?
Contamos con profesionales idóneos qué pueden emitir juicios certeros, un municipio comprometido en el control de las aplicaciones, concejales que están interesados en debatir el tema y en llevar propuestas, organismos ambientalistas, productores, voluntades. En fin, se cuenta con un sinnúmero de opciones para generar un debate serio y comprometido al respecto.
¿No deberíamos plantearnos, porque después de 10 años, contando con importante cantidad y calidad de recursos, seguimos sin poder encontrar respuestas y soluciones a este conflicto? ¿Será la capacidad de escucharnos nuestro gran problema a resolver?

(*) El presente artículo forma parte de la nueva serie de aportes al debate y la reflexión que hacen a diario LA OPINION alumnos de la Maestría en Desarrollo Territorial, la cual se dicta desde hace 10 años en el ámbito de la Facultad Regional Rafaela de la Universidad Tecnológica Nacional - www.mdt.frra.utn.edu.ar - 

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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