El equipo está en construcción

Deportes 14 de noviembre de 2020 Por Néstor Clivati
Es probable que la buena imagen con la que Argentina cerró el partido en La Paz el mes pasado, haya transmitido una sensación de confort que solo el tiempo podrá ratificar y no un puñado de semanas, en las cuales, además, los ajustes y las variantes colectivas que deben introducirse, solo se intentan en un par de entrenamientos que preceden a cada uno de estos compromisos.
FOTO NA GIOVANI LO CELSO. Un regreso lógico para el martes en Lima.
FOTO NA GIOVANI LO CELSO. Un regreso lógico para el martes en Lima.

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El árbitro Raphael Claus dio por terminado el partido en La Bombonera y como un eco melancólico, quedaron resonando en el viejo estadio vacío, los sonidos desafinados de un juego donde no hubo ni magia ni brillo.
Esto que no es más que una percepción, solo un centenar de personas desperdigadas por las tribunas en diferentes funciones fueron los testigos presenciales, ha dominado el talante del hincha al que se lo puede pulsar por estas horas, en todas las redes sociales entre indignado y decepcionado.
El último jueves pasaron cosas que invitan a la reflexión en varios aspectos, cubriendo un arco que va desde el impacto negativo que los cambios arbitrales le están infringiendo al fútbol, hasta la modesta integración que el equipo argentino demuestra, entre los jugadores más experimentados, con aquellos que golpean la puerta de las oportunidades. Son dos factores diferentes pero que se reunieron con peligrosa armonía.
No se trata de una debacle ni mucho menos, en definitiva, las Eliminatorias por su formato y su prolongado desarrollo, se jugarán 18 partidos en más de dos años, suelen ofrecer un panorama inestable según sean los momentos que atraviesan los futbolistas requeridos y un empate de local ante Paraguay se enmarca en una cierta lógica de estos tiempos.
Sin embargo, hurgando en las razones de ese tenso empate, aparecen señales que el entrenador no debe perder de vista y que tienen relación con los rendimientos individuales en algunos casos, y en otro, con sus convicciones todavía no consolidadas.
Es probable que la buena imagen con la que Argentina cerró el partido en La Paz el mes pasado, haya transmitido una sensación de confort que solo el tiempo podrá ratificar y no un puñado de semanas, en las cuales, además, los ajustes y las variantes colectivas que deben introducirse, solo se intentan en un par de entrenamientos que preceden a cada uno de estos compromisos.
Así son las reglas para los seleccionadores, que se despiden de un plantel que no saben si podrán reagrupar en tiempo y forma en la fecha siguiente y que esa victoria consistente, no da garantías a futuro.
También siguen a prueba los humores de los simpatizantes, que no terminan de entregarse en credibilidad y que prefieren esperar sin tanta euforia, que estos nuevos vientos le devuelvan viejas ilusiones, en el mientras tanto, los resultados y sus caprichos, no cooperan demasiado.

EL MALDITO VAR
La llegada de la tecnología a este deporte, fue tan perezosa como la desconfianza de todo el ambiente del fútbol con el anuncio mismo hace un lustro atrás.
Sin embargo, la necesidad de legitimar resultados y títulos de fuste, quitándole presión al ojo humano y a las flaquezas emocionales de los árbitros, rodeados en general en todo el mundo de condicionamientos sectoriales, acercándoles esos recursos tecnológicos que en el resto de las disciplinas deportivas son casi imprescindibles, fue recibido con alivio y avidez.
La alianza entre los árbitros de campo y los de video, todavía está en fases experimentales en el mundo FIFA y resultan frecuentes las polémicas sobre límites e intromisiones, algo que solo resolverá el ejercicio y las experiencias para ajustar los detalles que, al desalinearse, como sucediera en el partido jugado en Buenos Aires el jueves, se convierten en perniciosos.
Todos necesitamos tiempo para integrar a nuestros hábitos futboleros estas nuevas reglas; comenzando por los jueces que son los beneficiarios directos de estos recursos, siguiendo por los futbolistas que deben asimilar otros comportamientos en el transcurso del juego en lo reglamentario y en lo disciplinario y terminando, por qué no, en el hincha, al que hay que persuadir, que la transparencia de los resultados en el fútbol no es una aspiración fantasiosa, sino una necesidad imperativa, mucho más en tiempos de grandes avances audiovisuales.
En esa búsqueda estamos, lo que no impide que el desaliento gane un espacio peligroso y las polémicas se multipliquen con mayores argumentos que cuando no se disponía de estos tribunales electrónicos.
Goles de VAR, penales de VAR, sanciones disciplinarias de VAR y mucha tensión en cada una de las jugadas en las que se pueden inferir irregularidades; algo así como una virtualidad que le quita esencia y frescura al hecho creativo.
Desafíos mayúsculos que no parecen sencillos de ordenar y resolver en el corto plazo.

TEMA PALACIOS
La acción temeraria y violenta de Angel Romero contra Exequiel Palacios, sin ningún tipo de sanción del árbitro brasileño y sus colegas del VAR, terminó en una lesión lumbar de cierta gravedad que lo tendrá al actual jugador del Bayern Leverkusen durante tres meses en rehabilitación.
Según los médicos no tendrá dificultades para retomar, luego de ese período, los movimientos normales en un deportista de elite, una noticia que gratifica a pesar del proceso prolongado que le espera en Alemania.
Pensando en la presentación de Argentina del próximo martes en Lima y el buen nivel que mostró Giovani Lo Celso al reemplazarlo ante los guaraníes, Lionel Scaloni no verá modificado los planes, ya que en la previa era una de las dudas que luego resolvió, dándole confianza al ex volante de River.
Atrás quedó una noche de cuyas secuelas hay que separarse urgente para que no comience multiplicarse el virus de la desconfianza.

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