Las convicciones que pueden esperar

Deportes 12 de noviembre de 2020 Por Néstor Clivati
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CONFERENCIA DE PRENSA SCALONI

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Se abre la última ventana FIFA del 2020 y el fútbol Sudamericano mostrará, a través de sus mejores seleccionados, los valores más poderosos de su cosecha.
La pandemia no ha impedido que Conmebol impusiera su pulso corporativo y ordenara jugar gran parte de lo que se había trazado, antes que todo esto se convirtiera en un colosal acontecimiento de época.
Asunción se plantó con cierta osadía y por qué no, omnipotencia, obligando primero, a las asociaciones a presentar a todos los equipos clasificados de sus ligas, a poner en marcha sus mejores torneos, como Libertadores y Conmebol; no le tembló el pulso ni siquiera cuando la AFA, procuró modificarlos debido a la interminable suspensión de todas estas actividades en nuestro territorio, alegando de esa forma, una desventaja comparativa.
Esa inflexibilidad ante uno de los dos países más poderosos, reforzó su autoridad de tal manera, que cuando la Federación Internacional dio el visto bueno, además, se lanzó a la aventura de organizar 4 de las 6 fechas que estaban previstas para este año de las Eliminatorias.
No hubo argumentos de fuste para torcerle el brazo a Alejandro Domínguez, que a base de una gran logística para hacer cumplir de forma estricta los protocolos asumidos, mandó a jugar a todos los seleccionados en octubre a pesar de las distintas complicaciones sanitarias de toda región.
Sostuvo el embate de los principales clubes europeos que amagaron con no autorizar a sus figuras a cruzar el Atlántico y presentando en esos dos primeros capítulos jugados el mes pasado a estrellas como Lionel Messi, Luis Suárez y Neymar, entre otros.
Ahora es el turno de los juegos de noviembre y se advierte un grado mayor de convicción, que transmite seguridad en la organización y garantías en la aplicación de las nuevas reglas de salud pública, sin que esto no haga desaparecer esa melancolía que nos despierta ver todos los estadios vacíos de hinchas, pero llenos de rumores y ecos de directivas y reproches de sus protagonistas.

EL ANTECEDENTE
Cuando terminó el partido en La Paz, donde el equipo argentino además de ganarle a los bolivianos a domicilio como nunca antes, por solvencia y holgura, el cuerpo técnico sintió que también se les acomodaba el panorama para los compromisos que tendrían que preparar un puñado de semanas más tarde.
Esa sensación que las buenas actuaciones colectivas dejan el campo orégano para lo que viene, sobre todo, si esos partidos están a la vuelta de la esquina y dicho efecto puede perfectamente conectarse con buena inercia, las diferentes complicaciones por lesiones de la base de ese plantel, tienden a resquebrajarse.
Ese perfil de un Messi más de roles que de desplantes geniales; ese alivio de constatar que Armani es titular pese a la buena competencia en su puesto; que Martínez Quarta acelera el proceso de maduración y se encamina a tomar el mástil y la bandera o que Lautaro Martínez ya es el sucesor de Higuain o Batistuta y que además hay lugar para tapados como Lucas Ocampos o Ezequiel Palacios, a horas del comienzo del match frente a los paraguayos, está marcando cierta incertidumbre ante los problemas físicos de distinta índole, que la mayoría arrastra de sus competencias domésticas.
Scaloni no entregó certezas sobre el equipo inicial, pero de su talante, surge que no habría demasiadas modificaciones, aún en aquellas piezas insustituibles que no presentan estados óptimos.
El caso de Lautaro Martínez, acaso el más afectado por una sobrecarga muscular, sea quizás el que más inquiete, y por ello, la especulación con la presentación desde el arranque de Lucas Alario, tiene asidero; el ex delantero de River, ha recuperado protagonismo en Alemania y se ha tornado un jugador potente en el Bayer Leverkusen, dándole de esta forma un alivio a Scaloni, si finalmente opta por dejar en el banco al goleador del Inter.
Otro dilema pasa por la condición que presente Martínez Quarta, que llegó en la tarde del martes al predio de Ezeiza, luego que AFA debiera arrendar un avión chárter para lograr su salida imperativa desde Italia, ante la clausura de los aeropuertos para los vuelos comerciales por un rebrote de coronavirus y apenas conseguir algo de tiempo para el descanso y unos movimientos recreativos.
Aun así, el panorama no parece ser tan preocupante como al comienzo de la semana y si bien todas las opciones están activadas como hipótesis, el presagio de un equipo sin variantes o con el regreso de Giovani Lo Celso o la ratificación al pibe Palacios, tiene buenos fundamentos.
En el banco se sentará un histórico al que no le sobran antecedentes en esa condición; el flaco Di María ha vuelto a casa y el entrenador se ufana de tener una relación de afecto como pocos y por ello, no pone en dudas ni sus condiciones de jugar maduro y todavía influyente, ni de su compromiso con la causa albiceleste, habiendo tomado un atajo en la conferencia de prensa, al momento de responder el por qué no lo tuvo en cuenta en las últimas convocatorias.
Otro duelo de entrenadores argentinos, estos históricos partidos que enfrentan a técnicos nacidos de la Bota y en Córdoba, comenzó el mes pasado cuando Scaloni recibió en La Bombonera a Gustavo Alfaro y seguirá hoy en ese mítico escenario, pero en este caso para ponerse cara a cara con Eduardo Berizzo, el técnico del seleccionado paraguayo, que es además uno de los referentes del nacido en Pujato.

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