Día Mundial de la obesidad

Sociales 12 de noviembre de 2020 Por Redacción
La importancia de considerar el impacto de la cirugía bariátrica sobre el riesgo cardio-metabólico de los pacientes será el eje de un webinar organizado por la SACO. Falta de acceso a los tratamientos, estigmatización social y prejuicios dentro de la misma comunidad médica son algunos de los obstáculos con los que se enfrentan hoy las personas con obesidad, según especialistas.

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La epidemia de obesidad es un problema mundial cada vez más grave y, sin embargo, en la mayoría de los países tan solo entre el 0,5 y el 1% de la población en la que está indicada la cirugía bariátrica -el tratamiento más efectivo para casos severos o con enfermedades asociadas- logra acceder a ella. Así los explicó el médico brasileño Carlos Schiavon, especialista en cirugía bariátrica y metabólica y uno de los presentadores del Webinar “Tiempo de pensar más allá del IMC: impacto cardio-metabólico de la cirugía bariátrica”, que se desarrollará el martes 10 de noviembre, vía zoom, organizado por la Sociedad Argentina de Cirugía de la Obesidad (SACO).
“Debemos pensar que, de cada 100 pacientes con indicación para ser sometidos a una cirugía bariátrica, como máximo tan solo uno logra acceder a este procedimiento”, detalló el especialista.
“La cirugía bariátrica es el tratamiento más efectivo, pero está muy infrautilizado. Debemos trabajar en este asunto con todos los médicos, nutricionistas, psicólogos y demás profesionales que trabajan con obesidad para mejorar estos números”, advirtió Schiavon, quien resaltó que diversos estudios científicos han demostrado ya no solamente la eficacia del procedimiento para el descenso de peso y su mantenimiento en el tiempo, sino también el sustancial impacto cardio-metabólico que logra.
“La investigación médica muestra que hay una reducción significativa de la mortalidad cardiovascular: al comparar a los pacientes sometidos a la cirugía con los no sometidos a ella, se observa que la mortalidad es más baja entre los pacientes a los que se les realizó la operación”, ilustró.
En la misma línea, apuntó que hay estudios -tanto sobre pacientes diabéticos como hipertensos- que demuestran mejores resultados luego de la cirugía, con mejoría o resolución de la diabetes y de la hipertensión.
Respecto de cuáles son los parámetros que se tienen en cuenta en la actualidad para indicar el procedimiento bariátrico, Schiavon explicó que desde hace muchos años la indicación para la cirugía es establecida en base al índice de masa corporal (IMC), un número que se obtiene al dividir el peso (en kilos) por la estatura (en metros) al cuadrado. “Está indicada para los pacientes con IMC superior a 40 o con IMC entre 35 y 39,9, que tienen comorbilidades (es decir, enfermedades asociadas como diabetes, dislipidemia, hipertensión, apnea del sueño, problemas ortopédicos, entre otras)”, precisó, para luego añadir: “Desafortunadamente, las personas con IMC menor a 35 y comorbilidades no tienen la indicación. La única excepción, que se autorizó en algunos países como Brasil y Argentina, es en pacientes con IMC entre 30 y 34,9 (obesidad grado 1), con diabetes sin control”, pero que a pesar de contar con la indicación de cirugía, los pagadores de salud no cubren este tipo de práctica.
En ese sentido, la médica clínica y diabetóloga argentina Susana Fuentes -quien coordinará el webinar organizado por la SACO- advirtió que “la cirugía bariátrica es la mejor herramienta para el tratamiento de la diabetes asociada a obesidad y, paradójicamente, es la herramienta menos utilizada”.
Según aclaró la profesional, la respuesta a esta paradoja está vinculada con que es baja la accesibilidad al procedimiento quirúrgico “y los sistemas proveedores de salud juegan un rol fundamental en esta problemática”.
En concreto, la cirugía bariátrica consigue la mejora de la diabetes tipo 2 en siete de cada 10 pacientes y, en la mitad de ellos, se logra la remisión de la enfermedad a cinco
años de seguimiento, según trabajos científicos que compararon el mejor tratamiento médico versus el tratamiento quirúrgico.
“La remisión de la diabetes tipo 2 significa sostener valores de glucemia por debajo del umbral de diabetes, sin necesidad de fármacos”, aclaró Fuentes, quien enfatizó que “el impacto de este tratamiento sobre la calidad de vida está claramente documentado así como también la mejoría de la dislipidemia y la hipertensión arterial, lo que resulta en disminución del riesgo y de la mortalidad cardiovascular”.
Por último, Schiavon lamentó que persiste a nivel mundial un gran prejuicio en torno a la obesidad y a las personas con obesidad. “El estigma es muy grande. Los profesionales de la salud tienen prejuicios ante las personas con obesidad, es un gran problema, y el resultado de esto es que nosotros como profesionales de la salud no estamos tratando de una forma adecuada a estos pacientes”, expresó.
En la misma línea, consideró: “Debemos trabajar en esto porque muchos pacientes, no solo los que están buscando una cirugía sino aquellos que buscan recibir una consejería de nutrición, una terapia médica o medicación, están completamente solos y hay algunas investigaciones que muestran que en los países desarrollados la minoría de los pacientes con obesidad está recibiendo algún tipo de tratamiento”.
“A veces no reciben ni tratamiento ni consejos sobre cambios de hábitos en lo nutricional. Los pacientes realmente no son asistidos por nosotros, los profesionales de la salud, como corresponde”, concluyó.




Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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